pancarta sol

Ricardo Escalante: Peligros de elecciones alocadas

 

En política nada es inocente, siempre hay segundas y hasta terceras intenciones y, por eso, es necesario examinar cada propuesta con suspicacias antes de tomar las decisiones de trascendencia.

La cautela debe privar en la consideración de lo que hoy mueve a quienes reclaman con pasión la celebración urgente de elecciones presidenciales en Venezuela, dejando para más tarde las regionales y municipales. ¿Tiene eso alguna importancia? Claro que sí y mucha, pero, por supuesto, los dueños de la apurada idea esconden sus pretensiones.

Existen elementos significativos que por ningún concepto podemos pasar por alto. Ignorarlos acarrea graves riesgos y vicios en el renacimiento de la democracia por todos deseada, porque si caemos en ligerezas repetiremos situaciones inconvenientes ya antes vistas en el país.

Como periodista experimentado por más de medio siglo en las artes políticas, mi obligación es exponer de manera sucinta los peligros de la ceguera ante a las posturas irresponsables de una alianza de ambiciosos y hasta corruptos, cuando apenas nos preparamos para dar los primeros pasos para el restablecimiento de un sistema de pesos y contrapesos, eso que con mucha razón los expertos denominan checks and balances.

En primer lugar, hay que advertir que existen múltiples fórmulas para salir del chavismo sin incurrir en unas elecciones presidenciales alocadas. Quienes dicen lo contrario se equivocan y esconden sus perversos deseos. Bien los venezolanos podemos, en primer lugar, quitarnos de encima a los hermanos Rodríguez, a Diosdado Cabello y otros, así como establecer reglas y procedimientos claros para iniciar las consultas populares.

¿Qué ocurrirá si se celebran las presidenciales en primer lugar? Pues algo muy sencillo: quien resulte elegido concentrará todo el poder en sus manos, porque un jefe de Estado en su luna de miel alcanza niveles de popularidad tan elevados, que arrastra con amplitud los resultados de todos los comicios que vengan inmediatamente después.

Dar ese paso al vacío conllevará un sistema sin democracia verdadera, en el cual la voluntad del mandamás será omnímoda. Todos los cuerpos del Estado actuarán como simples cajas de resonancia, sin que exista la indispensable oposición efectiva, es decir, en una suerte de dictadura revestida de legítima. Una payasada.

Por eso, no podemos olvidar lo ocurrido con Chávez cuando convocó a un referéndum y a una constituyente, mientras la entonces presidenta de la Corte Suprema de Justicia se postraba a sus pies con la tesis de la constituyente originaria. Luego él celebró unas elecciones de supuesta relegitimación de poderes, en las cuales hizo cuanto le vino en gana.

Lo ocurrido con aquel mesías tutelado por Fidel Castro todavía está vivo. Ojo avizor: los alumbrados son dañinos, así vengan de donde vengan y así exhiban el linaje de los amos del Valle.

¡No a las presidenciales adelantadas!

 

Tradución »