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Papel Literario del 28 de junio de 2026, por Nelson Rivera

 

Amigos lectores:

I. No es la primera vez que me veo ante la pregunta de si hacer o no el envío del del PDF del Papel Literario, en momentos en que los venezolanos nos enfrentamos a la conmoción y al dolor. Pero el doble terremoto ha elevado nuestro expediente trágico hasta cotas inimaginables. Pasan las horas y lo incierto adquiere una mayor espesura. Todo cuanto vemos -balbuceo, improvisación, mentiras, omisiones y funcionarios en operaciones de pillaje-, no es más que el rostro multifacético del Estado corrupto y carcomido, revelado bajo la luz polvorienta del derrumbe y de los cuerpos aplastados o desaparecidos bajo los escombros.

II. Entrañables de la cultura de Estados Unidos -a propósito de los 250 años de Estados Unidos- fue concebido hace meses, con evidente voluntad celebratoria. Espero que esta coincidencia -con el horror del post terremoto- no ofenda al lector. La decisión de circular hoy no es más que una palabra levantada para celebrar la vida, a pesar de todo.

III. 125 autores respondieron a la invitación formulada: compartir en un texto de unas 300 palabras, qué hay en la vastedad de la producción cultural de la nación estadounidense, que viva de forma significativa en sus pensamientos y recuerdos. Por eso la llamé Entrañables de la cultura de Estados Unidos.

IV. De las omnipresentes industrias culturales a sus artes visuales; de la riqueza de su cine a sus decisivas creaciones literarias; de los numerosos géneros de la música popular a los programas y series de televisión; de las prácticas de consumo al propósito de formarse en universidades de Estados Unidos; de Pedro Picapiedra a Vito Corleone o Darth Vader; de Lucy Ball a Ella Fitzgerald; de la incalculable irradiación de la industria del petróleo a los parámetros del periodismo, la presencia cultural de Estados Unidos en Venezuela desborda cualquier límite, cualquier intento de acotarla, clasificarla y explicarla.

V. La invitación realizada guarda una exigencia: ¿cómo reducir a 300 palabras cuanto hay tanto que decir? No sé cómo, pero 125 colaboradores lo hicieron. Escogieron, como se escoge a diario en todos los planos de la vida. Hay breves listados, textos que ponen foco, memorias de viaje, mínimos enunciados que parecen semillas de algún ensayo, referencias inscritas en lo institucional, recuerdos de infancia y adolescencia, alguna evocación que provocará la sonrisa de los lectores. En la mayoría hay gratitud, esa alegría que consiste en limpiar la superficie de la memoria en busca de esos capítulos que nos resultan entrañables.

VI. Los 61 autores que publicamos esta semana, van de la A a la J: Abel Ibarra, Adriana Villanueva, Aglaia Berlutti, Alberto Fernández R., Alejandro Castro, Alejandro Sebastiani Verlezza, Alejandro Varderi, Alexandra Álvarez Muro, Álvaro Mata, Ana Lucía De Bastos, Ana María Valázquez Anderson, Ana Teresa Torres, Andreína Guenni, Ángel Gustavo Infante, Antonio López Ortega, Azalia Licon, Bárbara Piano, Beatriz Carolina Peña, Betina Barrios Ayala, Blanca Elena Pantin, Blanca Strepponi, Camila Pulgar Machado, Carmen Leonor Ferro, Carmen Virginia Carrillo, Carolina Guerrero, César Miguel Rondón, César Rodríguez Bazararte, Christiane Dimitriades, Corina Yoris-Villasana, Daniuska González González, Denise Armitano, Diana Arismendi, Diego Arroyo Gil, Edda Armas, Edgar Cherubini Lecuna, Eleonora Requena, Enrique Moya, Enza García Arreaza, Eritza Liendo, Federica Consalvi, Fedosy Santaella, Francisco Javier Pérez, Francisco Suniaga, Gabriel Payares, Gabriela Kizer, Geraldine Gutiérrez-Wienken, Guillermo Barrios, Héctor Padula, Ignacio Alvarado, Irene María De Sousa, Isaac González Mendoza, Isabel Teresa García, Ivanova Decán Gambús, Jairo Rojas Rojas, Joaquín Ortega, José Antonio Parra, José Rafael Herrera, José Tomás Angola, Juan Carlos Chirinos, Juan Pablo Gómez Cova y Julio Bolívar. La próxima semana publicaremos la segunda parte del conjunto: textos de otros 64 autores.

VII. Todo esto se despliega entre las páginas 1 a la 10. En la página 11 seleccionamos unas pocas imágenes del diverso portafolio de la fotógrafa venezolana residenciada en Estados Unidos, Elisa Benedetti. En este caso, son fachadas de hoteles de Miami Beach.

VIII. En la página 12 vienen las columnas correspondientes a esta semana:

Cara a cara se titula la entrega de Sin guía para perplejos, la columna de Ruth Capriles: “Son famosos los dedos que casi se juntan entre cielo y tierra en la bóveda de la Capilla Sixtina. Las miradas añaden al enigma. La de Adán es displicente; toda su actitud corporal, incluyendo su mano pasiva, expresa que le importa un bledo el halo vital que están a punto de infundirle. La otra mirada, la del creador, lleva toda la intención, el propósito y la carga de la responsabilidad. Una entiende entonces por qué los dedos no llegan a juntarse. Es la duda de Dios frente a su obra”.

Keila Vall De La Ville dedica su Nota al margen, al escritor guatemalteco Rodrigo Rey Rosa: “Las cuatro libretas y cinco cuadernos que integran la novela reúnen fichas y expedientes del archivo, fotografías, información personal de sospechosos y desaparecidos (o por desaparecer), listas de presos por “sedición”, “comunista”, “carecer de permiso de trabajo”, o simplemente “sin motivo”. Entre una entrada y otra: reflexiones políticas, obsesiones personales”.

Al cierre, Roger Vilain escribe sobre El cuello de Audrey Hepburn en su columna Café del día: “El cuello de Sabrina fue revolución de las de veras, es decir, contundente, explosiva, triunfal, ante la que su protagonista subió al podio de las diosas en la Tierra. Divinidad indiscutible, levedad sinónimo de cero grasas, de pura y dura ligereza como vapor que se expande a las alturas, quién va a decir no, si sí: Audrey Hepburn dinamitó el ideal estético de los cincuenta”.

VIII. Estas páginas están llenas de guiños y referencias en los que muchos lectores podrán reconocerse.

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Nelson Rivera.