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Omar González Moreno: Venezuela el país que hierve

 

Voces de Libertad.

Tal vez para aquella persona que no conoce a Venezuela, llegara a pensar que en el país todo está quieto; pero la verdad es que no es así. El país está que hierve.

Mientras Delcy Eloína viaja a la India y se pavonea como la “presidente” de Venezuela; dentro del país son miles de ciudadanos que se organizan y se movilizan.

Día a día, defensores de la libertad, líderes de Vente Venezuela, como Henry Alviarez, y de otras organizaciones política como Juan Pablo Guanipa, Biaggio Pilieri, y muchos otros recorren los estados llevando el mensaje de María Corina Machado.

Día a día, miles de ciudadanos se organizan en sus comunidades, generan actividades y se preparan para el pronto regreso de la líder nacional, María Corina Machado.

Día a día, dirigentes de Vente Venezuela y de otra organizaciones democráticas se preparan, se alistan y se fortalecen con miras a estar en las mejores condiciones operativas para enfrentar los retos que se avecinan.

Mientras Jorge Rodríguez hace las sesiones de su espuria Asamblea Nacional, los gremios –como por ejemplo el de los educadores– se organizan para emprender acciones de protestas pacíficas para luchar por sus reivindicaciones laborales y salariales.

Mientras los hermanos Rodríguez creen que tienen el poder; los sindicatos siguen activos peleando por mejores salarios y condiciones de trabajo; los estudiantes se unen y avanzan en la defensa de sus derechos y de sus centros de estudio.

Sí, los integrantes del Rodrigato están allí en el Palacio de Miraflores, pero lo cierto es que están viviendo una guerra interna intestina y total. Una guerra cruel y caníbal entre ellos mismos.

Quien no conozca a Venezuela podría imaginar que el país está tranquilo; pero la realidad es que Delcy está sobre un polvorín; el país está que explota. Y, la única contención que poseen los venezolanos es la esperanza del retorno de María Corina y la ilusión que ella conduzca la política nacional.

La realidad es que la inflación, la devaluación del Bolívar; los grandes y graves problemas de servicios públicos –como el tema de la luz– tienen al país al borde del colapso; sin embargo, el venezolano residente sigue allí, avanzando en silencio  allanando el camino del cambio.

El país luce en calma, pero la verdad es que la corriente brava está abajo imperceptible para el ojo extranjero. Y esa realidad es buena, pues significa que el venezolano está activo y listo para iniciar la verdadera transición.

Así de sencillo.

Sin más que agregar, nos leemos la próxima semana.

 

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