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Norberto Bausson: El mal ejemplo del sector eléctrico en Venezuela

 

El proceso de contrataciones de empresas en el sector eléctrico ha dejado un mal sabor en el pueblo venezolano.

Uno de los sectores con más importancia para el desarrollo del país, quizás el mayor, está incursionando nuevamente por el mismo derrotero, por el camino errado de la discrecionalidad.

La falta de transparencia, sin bases técnico-administrativas firmes que permitan soportar el peso de procesos limpios impulsados por la ley y las reglas de oro de la gerencia pública nos llevarán a un nuevo fracaso.

Este proceso de reanudación de Tocoma y rehabilitación por todos esperado, ha comenzado con un error garrafal: apartar del primerísimo asunto a la ingeniería venezolana, a la contraparte que por años ha denunciado el torcido proceso de cientos de obras de gran importancia que no llegaron a generar beneficios y que solo se convirtieron en centros destructores del patrimonio público.

No es el agua, la electricidad, el petróleo, la salud, la educación, son todos sometidos al mismo esquema que ha llevado a esta pobreza ignorante e insolente.

Iniciar el proceso en contubernio entre el gobierno de turno, el mismo que diseñó el desastre, el que comandó el desfalco y las empresas ejecutoras fracasadas que solo vinieron a recibir contratos a dedo porque compitiendo no ganarían ninguno de esos millonarios contratos, es dirigirnos al barranco más profundo.

Tocoma, principal protagonista de este desastre no puede ocultar su sobreprecio por la casualidad de su hermana gemela Caruachi, obra en servicio y que costó unos 2.500 millones de dólares, un cuarto de lo que hasta ahora han gastado en Tocoma. Solo este argumento debería ser suficiente para decir: vamos a realizar una auditoria técnico-administrativa profunda, muy profunda a ver que paso ahí. No hacerlo es simplemente un acto de complicidad, sin ambages, hay que decirlo.

Pero creo que mayor delito es no preguntarle a los que han realizado planes serios del sector eléctrico, no consultarle: ¿Cuáles son las prioridades?, ¿por dónde empezamos? donde es que hay que poner los primeros reales, esos recursos escasos que van a pagar nuestros hijos y nietos.

No preguntar ¿de todas esas hidroeléctricas, unas ocho (8) principales, de todas las termoeléctricas unas doce (12), por donde debemos empezar para sacar a la población y el parque industrial de esta situación calamitosa?

No convocar esos profesionales que tienen años dedicados a decir la verdad sobre el sector y estadísticamente demostrar con sobrada solvencia que hay que hacer y cómo, es un grave error, es decirnos: estamos en lo mismo, no estamos en proceso de transición estamos en proceso de traición a la patria.

Para rematar, ahora complementariamente nos dicen que General Electric se va a encargar de mejorar el SEN, bajo sus criterios ¨amoldados¨ por el gobierno…No esperen nada bueno.

Un país que no desarrolle una restructuración basado en criterios de amplitud- los mismos que destruyeron los sistemas públicos los vamos a poner a que lo arreglen- no va a ningún lado que no haya ido… dejar en manos de empresas extranjeras sean buenas o malas para que nos digan que hacer y cómo hacerlo es una muestra de la debilidad institucional que padecemos.

Las empresas favorecidas con esos contratos millonarios supervisadas por el gobierno de turno solo tendrán un destino: el mismo de todas aquellas que han fracasado en el pasado reciente hundidas en el lodo de un Estado fallido que en algún momento no va a estar.

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM
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