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Neuro Villalobos: La muerte política

 

Pululan hombres respetados en fuerza de no descubrirseles bajo el disfraz;  bastaria penetrar en la intimidad de sus sentimientos, un solo minuto, para advertir su doblez y trocar en desprecio la estimación. José Ingenieros.

Hay personas que en su patética erudición, opinan y hablan incansablemente de todo. La prudencia es una de las virtudes que se debe practicar, mucho más cuando se ocupa un lugar privilegiado en la escala social. Más aún, cuando se está transitoriamente en la cúspide de esa escala. El reemplazo puede ser natural, la caída puede ser fatal.

Varias veces hemos oído esta frase del Eclesiastés “Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo, tiempo de vivir y tiempo de morir.” En un intento de manipular todo a conveniencia, sobre todo la historia y la religión, son un ejemplo. De ellas solo tomamos lo que nos interesa, en una mezcla de audacia intelectual y ordinariez, que intenta satisfacer a todo público.

Todo tiene su tiempo bajo el cielo, también nos dice el Eclesiastés, “su tiempo el callar y su tiempo el hablar.” Este versículo no les gusta. Su imprudente y procaz locuacidad no tiene límites. Alaban y ofenden, mienten y encubren, posan y gesticulan. No pesan las palabras, las cuentan por millardos. Han preferido parecer y no ser. Han preferido parecerse a la sombra de un barbudo personaje. En su tropel de ideas acicateados por el odio y la perversidad, le dan la razón a Einstein , la estupidez humana es tan infinita como el universo.

La ocurrencia de solicitar un aplauso por el desplome de la principal arteria del país, o sea el viaducto, resonará en la conciencia colectiva y quedará grabada en el alma nacional como imagen histórica, similar a la de Nerón con su lira mientras Roma ardía.

Hay caídas que han provocado alegría, risas y aplausos. Son las caídas de los dictadores. La historia abunda en ejemplos. No se porque, pero en esa oportunidad tuve la sensación de que estaba molesto cuando dio la noticia. No fue porque el viaducto se cayera, sino por la oportunidad que perdió de tumbarlo el.. La caída lo tomó por sorpresa porque seguramente tenía previsto un acto oficial para celebrarlo. Tal era su afán de destrucción. La característica del zafio, decía Ingenieros, es creerse apto para todo, como si la buena intención.salvara la incompetencia.

Se dice que la política es como la caja de Pandora. De allí escaparon todos los males, pero en el fondo quedó la esperanza. El hecho que aterroriza a algunos es que pueda salir un candidato unitario, que con la fuerza del pueblo organizado, y la presión de los demócratas del mundo les haga cumplir con las leyes. Si los dioses deciden ponerlos a prueba, no importa, para ello cuentan con la truculenta maquinaria y amañados procesos del CNE.

nevillarin@gmail.com

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM