Aunque el profesor Marco Negrón, ex decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, dice no tener interés en polemizar conmigo sobre la zona rental de la UCV, fue él quien inició este debate y es él quien lo continúa, pues lo único que he hecho es contestar afirmaciones erróneas, sobre mis opiniones y sobre la historia de dicha zona. Tanta insistencia me hace pensar, que sus réplicas están dirigidas a soslayar que los gobierno adecos y copeyanos despojaron a la primera casa de estudios del país, hacia finales de los años sesenta del siglo pasado, tanto de la zona rental, como del jardín botánico (algo visto por todo el mundo), cuya posesión había mantenido la UCV por lo menos desde 1958, si es que se quiere dejar de lado en esta cuestión al gobierno de Marcos Pérez Jiménez.
Aunque el profesor Negrón no lo crea sustancial, la titularidad de la zona rental es importante, pues si no lo fuera, no hubiera el Estado hecho tantos malabarismos, a través del poder ejecutivo y del legislativo, para despojar a la UCV de dos de sus anexos más importantes y emblemáticos. No haber tenido la titularidad desde un inicio fue lo que permitió, que casi 70 años después de la caída de Pérez Jiménez, la zona rental no haya cumplido con sus funciones. Como nunca he apoyado ningún despojo a mi universidad, no me siento afectado personalmente ni por lo ocurrido en los gobiernos de Caldera I, CAP I y Lusinchi, ni por lo que en este siglo hayan hecho los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.
Esta última condición me da una objetividad en el análisis de los hechos, que el profesor Negrón no tiene, pues el sólo resiente, como se nota en sus artículos, las arbitrariedades ciertas en relación con la zona rental de los gobiernos chavecistas, pero esconde las que inicialmente realizaron los gobiernos adeco copeyanos. Yo condeno todas ellas por igual, y de ahí mi empeño de décadas en tratar de corregir de raíz los atropellos cometidos. El segundo interés del profesor Negrón es salvar la gestión de la Fundación Fondo Andrés Bello (FFAB) desde 1997, cuando él fue designado presidente de la misma, o sea que simplemente está defendiendo su gestión. Pero esa fundación, a la que le donaron unos terrenos valiosísimos, que habían sido destinados para ser de la UCV, ya tenía décadas de existencia como propietaria y poseedora de esos terrenos y ya había demostrado su ineficacia, cosa que no cambió mucho pese a estar luego Negrón al frente de la Fundación.
Al ex decano, le gusta hacer preguntas y pedir pruebas, pero él no las da ni contesta cosas que debería responder. Habla de una supuesta estrategia exitosa de la FFAB, pero no presenta ninguna prueba de ello, ni dice cuánto tiempo duró ese éxito, ni qué pasó con la parcela que comenzó a generar recursos. Luego habla de las interferencias de Chávez y de Maduro, que se evidencian de la existencia de unos edificios gubernamentales en la zona rental, que no pagan nada a la UCV. Pero no dice si enfrentó los atropellos cuando se produjeron o si los dejó pasar, y es sólo ahora que valientemente los denuncia. Creo que tiene más explicaciones que dar que las que me solicita, pero, de todas maneras, contestaré las que me hizo.
Cuando Caldera allanó y ocupó militarmente a la UCV, depuso sus autoridades, suspendió sus actividades, le arrebató su zona rental y jardín botánico y expulsó profesores, enfrenté todos esos atropellos, en movilizaciones internas y de calle, en comunicados y en declaraciones. Era un profesor de 25 años, que ya había ascendido a la categoría de asistente en la Escuela de Medicina José M. Vargas. También enfrenté la reforma de la Ley de Universidades de Caldera, como hicieron muchos otros. La calificación de ilegítima, que le doy a la donación a la FFAB, de unos terrenos que han debido ser dados legalmente a la UCV, es un juicio político, cuyas pruebas están incluso en el escrito del ex decano, quien dijo que eso ocurrió en 1978. Mi afirmación de que esa donación no sacó a la UCV de su indigencia financiera es más que evidente. Negrón mismo ya había dicho que hasta 1997, la FFAB era inoperante. ¿Qué más pruebas quiere que esa afirmación?
Por último, durante mi período como rector, no podíamos desconocer a la FFAB, pues era legal y era nuestra obligación participar en su directiva, pero nos dedicamos, con la consultoría jurídica, a hacer las gestiones ante la procuraduría general de la nación del segundo gobierno de CAP, para perfeccionar la donación de los terrenos de la Ciudad Universitaria, la zona rental y el jardín botánico, entre varios otros, los cuales pasaron a ser propiedad de la universidad. Los procuradores Juan José Rachadel y Nelson Socorro hicieron un excelente trabajo. Eso ocurrió finalizando mi período como rector. La UCV ha debido tomar posesión inmediata de su zona rental, pero no lo hizo, lo que permitió que intereses ajenos a la institución continuaran actuando como si nada hubiera ocurrido.
Ahora que las cosas parecen tomar un nuevo rumbo, la administración de la zona rental de la UCV, con una parte norte, hacia la plaza Venezuela, y una parte sur, hacia la plaza de Las Tres Gracias, debe regresar a la UCV, que debería decidir si seguirá actuando a través de la FFAB, y si así fuere debería cambiar sus estatutos, pues se trataría de una fundación no del gobierno nacional ni de la presidencia de la república, sino de la UCV, quien debe designar su presidente y debe tener mayoría amplia en su junta directiva.

