Es que el gobierno encargado ha derivado en un muestrario ultra expresivo de lo que condenamos los venezolanos: presos, crímenes de lesa humanidad, fallecidos en sus manos, relaciones delictivas escandalosas de magnitud internacional. Una vitrina de cómo funciona el delito en el poder.
Es una explicación en vivo, forzada, transparentada en tiempo real por la presión de EE.UU.
No es que antes no lo fuera, es que ahora la franja de simulación, mentiras, se ha adelgazado, derretido y la ciudadanía se cerciora de cómo funciona el mal del cual se rumoraba, se sospechaba. Estamos en modo directo y los argumentos se han desgastado, perdido eficiencia. Ellos siguen pulsando, tanteando, hasta ver cuánto menos pueden evidenciarlo y cuánto más pueden suavizar o mutar su permanencia en el poder.
La lucha de los familiares de los presos políticos, la gesta de la Sra. Carmen Navas por su hijo puso al alcance de los venezolanos la dimensión del horror, desnudó a los Rodríguez en plena sesión de maquillaje y disimulo.
La discusión con el vecino ha arribado a otro nudo: sentarse con los malos, negociar un acuerdo para lograr la transición, elecciones libres y transparentes con presencia internacional, encabezada por EE UU. Se queda pensando. Le recuerdo que ellos son los que están en el coroto, por encargo de EE.UU., acuerdo que nos libró del jefe de la banda, que el acuerdo contempla un proceso de transición, se rige por la agenda que gerencia Rubio.
El hombre comprende que estamos frente a una realidad, es lo que hay. Pero necesitamos salir de la destrucción, la miseria, volver a la democracia, hacer elecciones y MCM será la presidenta para salir del foso hacia la prosperidad. Me dice: Comprendo. No tenemos más opción, es el país… El país.

