Un cronograma electoral para recuperar la confianza.
Las sociedades no pueden vivir indefinidamente en la incertidumbre. Venezuela necesita un cronograma electoral claro, verificable y acordado que permita reconstruir la confianza política y económica del país. La ausencia de una ruta electoral creíble paraliza decisiones, limita inversiones y alimenta la sensación de provisionalidad que domina la vida nacional.
No se trata únicamente de convocar elecciones. Se trata de establecer reglas claras, tiempos definidos y garantías aceptadas por todos los sectores. Los países comienzan a estabilizarse cuando la sociedad percibe que existe un horizonte político legítimo y previsible. Sin cronograma electoral no habrá confianza duradera. Y sin confianza no habrá reconstrucción.”. Reinaldo Figueredo Analítica 25 mayo, 20260
La quincena pasada parecía inminente el anuncio (¿De Trump o Rubio?) sobre un cronograma electoral como el que solicitaba la sensatez política nacional. No elecciones presidenciales ya, lo que se entendía era una hoja de ruta política que retratara el cierre de un ciclo autoritario y la apertura de otro de transición a un régimen calificable de democrático. Se aspiraba masivamente a unas elecciones presidenciales creíbles, aunque no fueran para ya, porque su solo enunciado ayudaría a crear las condiciones nacionales para la transición a la democracia. Pensamos quienes apostamos en un lugar privilegiado de la educación en la entrada del país en el siglo XXI, que luego de la repotenciación de la Economía Chevron, mejoraría el clima para el desarrollo pedagógico del país, cuando se produjera lo que no pasó, cuando debía ocurrir. Nos referimos al momento político que supone la comparecencia de Rubio a la última sesión de control del gobierno de USA, cuando con potente claridad lo interrogó María Elvira Salazar. Tan insistente fue esa exigencia de elecciones presidenciales, que al responder a otra cosa, la republicana lo interrumpió dos veces, solicitando casi airadamente que contestara a lo planteado por ella: ¿Las elecciones presidenciales para cuándo? Apenas Rubio se atrevió y de mala gana, a informar sobre la necesidad de un CNE razonable y muy a la pasada sugerir que las presidenciales pudiesen ser en algún momento entre el 2027 y 2028. Baño de agua fría para el Delcy vete ya, pero que nos obliga a seguir empeñados en la exigencia de un cronograma electoral que facilite la confección de una hoja de ruta realmente unitaria.
En tanto todo ello ocurre, porque ocurre, nombran superministro al Ministro de Educación Básica (MPPEU) para producir la REINGENIERIA del Gobierno. Un personaje en permanente ascenso político, muy eficiente para los anuncios creadores de expectativas populares, pero de probada incapacidad para llevar a buen término sus huellas mediáticas. Pues, paradójicamente para algunos, se nombra para aligerar la carga del Estado a quien no ha tenido escrúpulos para protagonizar el recalentamiento inflacionario misional que está en la base misma de la quiebra de las funciones sociales del Estado. Tampoco para la destrucción de la educación nacional como instrumento eficaz y eficiente para el ascenso social de los venezolanos. Pues ahora lo nombran cabeza de la REINGENIERÍA del funcionamiento del Estado, después de supuestamente siquitrillar 50.000 puestos de trabajo, calificados de parasitarios o reposeros. Aunque los Gremios y la Académica Pedagógica afirman, enfáticamente que en esa poda están cayendo profesionales de la educación que no merecen ser expulsados de sus medios de vida.
Todo un desafío para el futuro político de quien ha capitaneado la función social y educativa del proyecto político que hoy fenece, pero que mantiene pretensiones de permanecer eternamente en el poder. Recordemos también su proverbial pero elegante indiferencia por la calidad de vida de quienes trabajan en Educación. Aunque nunca se sabe después de lo que hemos visto cuando los propios protagonistas del Chavismo de uña en el rabo han sido los encargados del imperio para desmantela el caótico legado de Chávez y Maduro, no obstante al momento podemos suponer que se trata de un nuevo espejismo de eficacia administrativa para distraer a la gente de los problemas cotidianos del vivir en este país.
Revista N° 1.066 Memoria Educativa Venezolana, paso a paso

