Los habitantes de la comunidad El Moriche, El Zamuro, El Samán, San Isidro, Guayabal, Yamuzal y El Garcero, de la parroquia San Rafael de Tucupita, Delta Amacuro, manifestaron que padecen un grave problema de vialidad desde hace más de 20 años, soportando el progresivo deterioro de su principal vía de acceso, un problema que se agrava con el paso del tiempo.
Siete comunidades de Tucupita podrían quedar sin transporte por el mal estado de la carretera.
«Cuando llueve, esto se vuelve intransitable. No se puede ni caminar para salir de la comunidad porque el barro es tan espeso que te quedas pegado. Los carros se atascan cuando están por esta zona», lamentó uno de los vecinos del sector.
Los vecinos aseguran que, a lo largo de los años, han planteado quejas ante las autoridades del estado en reiteradas ocasiones, tanto de manera formal como a través de los medios de comunicación, pero hasta la fecha no han recibido ninguna respuesta positiva.
El problema no solo afecta la movilidad, sino que también genera una severa falta de transporte público para trasladarse al centro de la localidad a realizar sus diligencias. Ante esto, los vecinos exigen una intervención urgente que incluya bacheo, nivelación de la vía y un sistema de drenaje que evite los anegamientos recurrentes.
Productores navegan hasta tres horas a canalete
Los productores agrícolas de la zona también se encuentran entre los principales afectados. Debido al colapso de la carretera, muchos han tenido que ingeniárselas y optar por trasladar rubros como yuca, auyama y maíz en canoa y a remo hasta la playa Santa Bárbara en San Rafael. Quienes cuentan con motores fuera de borda llevan sus productos, e incluso queso, por vía fluvial.
Sin embargo, aquellos que deben movilizarse en canoa y remo tardan hasta tres horas jalando canalete para poder llegar a San Rafael de Tucupita.
«Queremos que nos tomen en cuenta. Solo queremos una calle digna para poder caminar bien. Llevamos más de dos décadas esperando y no podemos seguir así», expresó otro de los afectados.
Los habitantes de estos sectores hacen un llamado urgente a las autoridades gubernamentales para que atiendan esta emergencia y brinden una solución definitiva a un problema que ya se ha vuelto insostenible. Mientras tanto, la espera y el barro siguen siendo parte del día a día de esta comunidad.
Tane Tanae

