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La falta de educación sexual disparó los casos de Infecciones de Transmisión Sexual entre los jóvenes venezolanos

 

La Asociación Civil Niña Madre, asegura que hay un incremento de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) en adolescentes en Venezuela.

La falta de educación sexual dispara casos de ITS en adolescentes.

VPH y sífilis entre las Infecciones de Transmisión Sexual más comunes. Las ITS están siendo cada vez más frecuentes en adolescentes.

Lamentan la falta de data oficial, pero la dinámica de consultas indica al Virus de Papiloma Humano (VPH), sífilis, Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) y clamidia, entre las ITS de mayor prevalencia. Son tantas las causas, pero coinciden en que todo inicia por la falta de educación sexual, la necesidad de definir roles de género y fijar la identidad sexual responsable, sin depender de la validación de terceros.

Se trata de una realidad mundial y desde el año 2020, las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) eran de 376 millones de ITS anuales a partir de los 15 años y hasta los 49 años de edad. Además de un promedio superior al millón de contagios al día. Mientras que, a mediados de mayo de 2026, Nubia Laguna, coordinadora general de la Asociación Niña Madre, manifestó que «las ITS en adolescentes han ido en aumento en Venezuela, siendo cada vez más frecuentes los casos de VPH, sífilis y VIH». De hecho, entre los signos de alarma está que en los años 2023 y 2024 registraron que alrededor de 7% de las adolescentes y mujeres en gestación dieron positivo en pruebas de VDRL, confirmando sífilis.

«Nos centramos en el VPH por su frecuencia y por el alto porcentaje de factor de riesgo para desarrollar cáncer de cuello uterino. La sífilis también va en aumento en el mundo y nuestro país no escapa a esto. Además de la gonorrea y clamidia que se mantienen presentes, incluso con el peligro de que a la larga puedan alterar la fertilidad en pacientes», señala Sophia Rivas Rangel, ginecóloga infantil y juvenil.

Precisa que ese incremento se viene presentando por el cambio de conducta en los jóvenes, quienes se están iniciando más temprano en la actividad sexual, antes de los 14 años de edad y se presentan embarazos en adolescentes de menos edad. También puede influir el aumento de parejas sexuales, la disminución de los métodos de barrera (principalmente, el preservativo) y el consumo frecuente de sustancias estupefacientes durante las relaciones sexuales.

Rivas advierte que a estas edades, el cerebro no ha completado el desarrollo del lóbulo frontal, realizan actos riesgosos sin pensar en las consecuencias. Una situación que se complica debido a la falta de orientación de los padres sobre educación sexual, consumo de pornografía por el libre acceso a redes sociales sin supervisión. «Este grupo etario no ve el riesgo de las ITS como un problema y carecen de conocimientos o herramientas de prevención. El preservativo va disminuyendo su empleo en la medida que se incrementa la edad», lamenta que no se ha incorporado la vacuna contra el VPH al esquema de inmunización, para aplicar antes de los 14 años hasta los 25 años de edad.

También se refiere a la importancia de conocer otras medidas preventivas, como la Profilaxis Preexposición (Pep), aprobada para mayores de 16 años, medicamento que las personas VIH negativas toman para reducir sus probabilidades de contraer el virus. Fue aprobada con doxiciclina para prevenir sífilis, gonorrea y clamidia que puede ser destinada a la población en riesgo a estas enfermedades.

Rhona Palacios, ginecobstetra, precisa que en su consulta tres o cuatro de cada 10 pacientes padece el VPH, de lo cual no pueden tener una estimación cercana a la realidad por la falta de la data epidemiológica. «Este virus lidera siendo de alta transmisibilidad y asintomático, que sin el uso de métodos de barrera se desconoce que son portadores y se puede tener una larga lista de contagios», indica.

Cuando menciona los cambios propios de la adolescencia, precisa que hay niñas vulnerables al presentarse la eversión del tejido glandular, que al desplazarse el tejido del interior del cuello uterino hacia afuera, puede aumentar la sensibilidad local, dejando esta área más susceptible a la invasión de microorganismos, como el VPH.

«A mi pareja no le gusta usar el preservativo», es una razón recurrente del contagio que dicen las adolescentes al ginecobstetra Rigoberto Núñez, por lo que cuestiona que este tipo de anticonceptivo aún se perciba desde el tabú o mito. Dijo que en los últimos seis meses tuvieron más incidencia de sífilis, comprobado por la prueba de Absorción de Anticuerpos Fluorescentes (FTA), por lo que tiene la propuesta de crear la unidad de ITS en uno de los centros clínicos donde pasa consulta.

Recalca que la mayoría de sus pacientes son jóvenes y adultas, aplaude a aquellas madres que animan a sus hijas a ir al ginecólogo, como un hábito para la prevención de estas infecciones, cuyas repercusiones pueden ser de por vida, y dependiendo de la gravedad de las complicaciones, les puede afectar la fertilidad o causar un cáncer de cuello uterino.

Especialistas destacan que la prevención empieza en el hogar, para una vida sexual activa con madurez.

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Educación sexual para prevenir las ITS

Ante el riesgo de la promiscuidad a temprana edad, la psicóloga Aline Núñez precisa que es indispensable fortalecer la identidad sexual y definir roles claros que no dependan de la aceptación grupal para obtener validación. En este sentido, la crianza es decisiva, especialmente cuando a los varones se les cría con privilegios, mientras que las niñas se debaten entre la privación y la búsqueda constante de la aprobación masculina.

«Pero podemos tener a niñas que buscan la formalidad de una relación sentimental y adolescentes sin interés en compromisos», explica Núñez. Recomienda la educación sexual para orientar sobre todos los riesgos, pero sin llegar a anticiparse, sin la debida madurez.

Cuestiona el consumo de la pornografía con niños que empiezan desde los siete u ocho años, debido al libre uso de las redes sociales, sin la supervisión del contenido por parte de los padres.

«Es nocivo este sistema de consumo que puede incitar al sexo irresponsable, normaliza la violación y el sexo en masas. Son ideas erradas que se refuerzan sin tener la debida orientación y conducen a la sexualidad irresponsable e impulsiva», menciona. Llama a crear más conciencia en los adolescentes.

Para el psicólogo, Luis Alberto Oropeza, los padres deben entender el torbellino de cambios que experimentan los adolescentes, principalmente hormonal y que terminen siendo susceptibles al consumo de sustancias estupefacientes e incitando al exceso de estos encuentros.

Indican que sin la debida información, entre los 15 a 17 años de edad, no están preparados para las relaciones sexuales, menos aún cuando están sujetos a la validación del grupo, imitando conductas para poder ser aceptados, pese a ir contra principios morales.

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Hay que hablar más con los jóvenes sobre las consecuencias de la ITS

La educación sexual debe incorporarse como un eje transversal en el programa curricular. Así lo recalca el psicólogo, Luis Alberto Oropeza, quien enfatiza la importancia de la formación preventiva y el manejo responsable de la sexualidad ante la incidencia de infecciones en adolescentes.

Refiere lo indispensable de la preparación de los docentes, quienes deben estar capacitados para orientar con toda claridad a los alumnos, más allá de conformarse con tomarlo como una simple asignación escolar.

Tal formalidad sirve de respaldo a la orientación básica que deben traer del hogar para hacer frente a la cultura del machismo, la cual generalmente beneficia a los varones al asociar el sexo con un patrón de mayor hombría. Además, permite entender que la responsabilidad del cuidado ante un embarazo no deseado, así como el riesgo de contraer infecciones, no debe recaer exclusivamente en las niñas.

Guiomar López – La Prensa de Lara

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM
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