El debate sobre el futuro institucional del país no puede seguir atrapado en la retórica vacía ni en las promesas que se desvanecen al día siguiente. Los ciudadanos no exigen discursos; exigen soluciones concretas, viables y transparentes. Por eso, nuestra propuesta para la conformación de un nuevo CNE Provisional no solo está abriendo espacios en la opinión pública, sino que está siendo abrazada por diversos sectores de nuestra sociedad civil que ven en ella una salida real.
Este planteamiento no surge de la improvisación, sino de una convicción profunda: para rescatar la confianza en el voto de manera inmediata, se necesita un árbitro incuestionable y de transición. Un cuerpo técnico, transitorio y con un mandato claro. Nuestra propuesta se sostiene firmemente sobre tres pilares que la hacen única y necesaria en este momento histórico:
Es seria: Diseñada con rigurosidad técnica y bases jurídicas sólidas. La provisionalidad del cuerpo electoral garantiza que sus miembros asumen una tarea de Estado, enfocada en la reinstitucionalización y no en la perpetuación en los cargos.
Es responsable: Su único norte es la transición institucional en paz y el bienestar colectivo. Al ser un organismo provisional, se concentra exclusivamente en devolver la soberanía al ciudadano a través de la transparencia absoluta, sin agendas ocultas ni cuotas partidistas.
Es posible: Es una propuesta realizable, pragmática y ejecutable de inmediato. Demuestra, con realismo, que la emergencia electoral se puede resolver con un arbitraje confiable si se antepone el interés de la nación frente a las ambiciones particulares.
La excelente cobertura y la creciente aceptación que ha tenido este proyecto en las últimas horas confirman que la sociedad está madura para el debate de altura. Gremios, organizaciones comunitarias y ciudadanos de a pie coinciden en que el rescate institucional empieza por un árbitro confiable, y que la fórmula de un CNE Provisional es la herramienta adecuada para destrabar la crisis.
No nos vamos a detener. Seguiremos insistiendo, sumando voluntades y llevando este mensaje a cada rincón de nuestra sociedad. Demostraremos que el cambio no es una utopía lejana, sino una ruta seria, responsable y absolutamente posible que ya está en marcha. Porque el poder ciudadano no se decreta: se ejerce con propuestas que transforman realidades.

