“Una puñalada en el alma” fue la expresión más contundentemente cursi que vino a mi mente cuando nos robaron El Nacional y Radio Caracas Televisión. Si en algún momento la dictadura en el poder fue fiel a los designios de sus teóricos fue cuando siguieron la predica de Antonio Gramsci, quien desde sus Cuadernos escritos en su celda romana destilaba el veneno que llevaría a los comunistas del mundo a destruir los medios de comunicación, designados como el principal enemigo y obstáculos para imponer su dictadura en el mundo occidental.
Este intelectual italiano condenó los medios de comunicación en sus Cuadernos de la Cárcel, al desarrollar una teoría crítica sobre cómo la prensa burguesa y las instituciones de la sociedad civil construyen la “hegemonía cultural” para mantener el orden capitalista.
Su análisis sobre el periodismo y los aparatos de hegemonía se estructura en los siguientes puntos:
Gramsci argumentaba que los medios de comunicación no son espacios neutrales de información, sino instrumentos ideológicos. Su objetivo es moldear el “sentido común” de las masas para que acepten la dominación de la clase burguesa como algo natural o inevitable.
A diferencia de los regímenes autoritarios que usan la fuerza, en las sociedades occidentales el poder se mantiene principalmente a través del consenso. Los medios de comunicación libres y privados juegan un papel vital al lograr que la clase trabajadora valide su propia subordinación, sin necesidad de coerción física directa. La prensa concebida como aparato de hegemonía.
Como periodista y pensador, Gramsci reconoció la importancia vital de la prensa para el proletariado. Planteó la necesidad de construir una “contrahegemonía”, lo que implicaba desarrollar medios de comunicación y una intelectualidad orgánica propia que pudiera desafiar el discurso dominante capitalista.
Estas predicas fueron tajantemente asumidas por un pequeño Capitán venido de El Furrial, en el estado Monagas ,quien se aplicó con toda su fuerza dictatorial a cumplir, quizás sin saberlo, los designios de Gramsci, el intelectual italiano que dio la clave a quienes pretendían dominar al mundo imponiendo una lucha fratricida entre el pueblo y sus intelectuales.
Para lograr estos aviesos fines, la dictadura venezolana fundó un organismo: Conatel, definido como el guardián y carcelero de la conciencia de los venezolanos. Conatel son las siglas de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, el organismo público y ente regulador encargado de regular, supervisar y controlar el sector de las telecomunicaciones en Venezuela.
Entre sus principales funciones y características destacan:
Diseñar y ejecutar políticas nacionales para el desarrollo de las telecomunicaciones, garantizando el acceso a la información y a los servicios de salud y educación. Es una entidad reguladora.
Administrar, controlar y asignar porciones del espectro para canales de televisión, estaciones de radio y operadoras de telefonía móvil, es decir, el espectro radioeléctrico.
Otorgar títulos administrativos y habilitar a las empresas operadoras y medios de comunicación para operar legalmente en el país.
Conatel ha ejecutado un proceso sistemático de censura y control que se ha traducido en la destrucción y el silenciamiento del ecosistema de medios independientes. Este cerco informativo se estructura a través de los siguientes mecanismos:
Aplicar restricción masiva del acceso a internet contra más de 200 dominios, incluyendo al menos 60 portales de noticias. Esta medida se cumple mediante órdenes a los proveedores de servicios de internet.
Cancelación arbitraria de concesiones y cierre de operaciones de decenas de emisoras de radio y canales de televisión a nivel nacional.
Aplicar procedimientos sancionatorios. Uso de la Ley de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos (Resorte) para iniciar procesos administrativos irregulares y multas impagables contra medios críticos.
Restricciones a herramientas tecnológicas que los ciudadanos emplean para evadir la censura y acceder a información bloqueada.
Este cerco informativo y la opacidad administrativa han sido denunciados constantemente por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) y ONG defensoras de la libertad.
Se promulga lo Ley Resorte, originalmente en el año 2004, entrando en vigencia el 7 de diciembre de dicho año.
Posteriormente, fue reformada de manera parcial en diciembre de 2010 para incluir a los medios electrónicos, ampliando así su nombre a Ley de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos.
La Ley Resorte como fundamento para la destrucción de los medios de comunicación, regula los contenidos transmitidos por radio, televisión y plataformas digitales. Su objetivo formal es proteger a los niños, promover la cultura nacional y garantizar el equilibrio informativo.
Ejes principales del contenido
La programación se divide en franjas horarias (Todo Público, Supervisado y Adulto) para restringir contenidos violentos, sexuales o lenguaje inapropiado dependiendo de la audiencia.
Prohíbe la difusión de mensajes que hagan apología del delito, inciten al odio, a la alteración del orden público o atenten contra la moral.Protección al Menor y Familia
Obliga a los medios a transmitir un porcentaje mínimo de contenido nacional y espacios dedicados a la Producción Nacional Independiente (PNI). Concede cuotas de Producción Nacional.
Extiende la regulación a proveedores de internet y páginas web, exigiendo mecanismos para evitar la difusión de contenidos que violen la ley a medios electrónicos e Internet.
Los medios están obligados a transmitir en cadena o en horarios específicos los mensajes y alocuciones de interés del Estado venezolano.
El objetivo principal de la trama legal es coartar la libertad de expresión y comunicación, una consigna que destruye el mundo informativo, periodístico venezolano.
Resultado de estas prácticas, el régimen chavista ha cerrado, confiscado o bloqueado al menos 405 medios de comunicación independientes en las últimas dos décadas, según cifras del Colegio Nacional de Periodistas. El mayor impacto se ha concentrado en la clausura de al menos 233 emisoras de radio, la salida del aire de 19 canales de televisión y la paralización de más de 80 periódicos impresos.
Las cifras documentadas por organizaciones como Espacio Público se dividen de la siguiente manera:
El sector más afectado ha sido las emisoras de Radio. Más de 230 estaciones han salido del aire, muchas de ellas de forma arbitraria por órdenes de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), que no renovó sus concesiones.
19 canales de señal abierta han cesado operaciones. El caso más emblemático fue el cierre de Radio Caracas Televisión (RCTV) en 2007, marcando el inicio de la política de hegemonía comunicacional del Estado.
Más de 80 periódicos independientes dejaron de circular definitivamente, agravado por la crisis económica, el monopolio estatal del papel periódico y la persecución de sus directivas. Históricos diarios, como el caso de El Nacional, se vieron obligados a abandonar su edición impresa. Aplicación de medidas de control como la compra de medios de comunicación y su transformación en pasquines al servicio informativo del régimen dictatorial como fue el caso de El Universal, un periódico con una tradición de décadas, fundado el 1 de abril de 1909 en Caracas por el escritor y poeta venezolano Andrés Mata y el cumanés Andrés Vigas, convertido hoy en folleto informativo del gobierno. Solo nos quedan en ese medio algunas firmas reconocidas como Mibelis Acevedo y Carlos Romero, quienes nos obligan a transitar sus páginas.
Nos anima la esperanza de recuperar la libertad comunicacional aplastada por el régimen chavista, el cual entendió muy rápidamente que al ciudadano se dominaba no solo con hambre de pan, sino fundamentalmente intentando posesionarse de su conciencia y espíritu. Un intento que entre los venezolanos ha fracasado estrepitosamente. Hoy los venezolanos aún no seremos formalmente libres en nuestros cuerpos, pero si lo somos en nuestra conciencia y esa es la única clave para construir nuestra dimensión espiritual.
“Cada generación recibe como herencia la tarea de dar forma a su propio tiempo: hacer madurar la historia como un lugar donde se proteja la dignidad de cada persona, se promueva la justicia y se haga posible la fraternidad. Pero en cada época se cierne el riesgo de construir un mundo inhumano y más injusto. Allí donde la humanidad corre el peligro de perder su rostro, nosotros, los cristianos, alzamos los ojos hacia el Dios que se hizo carne, sabiendo que «el misterio del hombre solo se esclarece en el misterio del verbo encarnado». En Jesucristo, esta magnífica humanidad encuentra el camino, la verdad y la vida, abriendo a cada uno de nosotros la vía para crecer hacia la plenitud”, Carta Encíclica Magnifica Humanitas, Santo Padre León XIV.

