El expresidente boliviano cree que las protestas contra Paz no se solucionarán con la intervención del Ejército: Si quiere evitar baño de sangre, la pacificación pasa por sucesión y elecciones.
Evo Morales: Sólo se cumplirán nuestras demandas cuando estemos en el poder.
Evo Morales (Orinoca, 66 años) está atrincherado en el lugar donde construyó su fuerza política, el Chapare, la región cocalera de Bolivia. Allí cultiva paltas, cría peces, juega al ajedrez, corre y hace abdominales para mantenerse en forma mientras sigue de cerca el levantamiento indígena que ha puesto al presidente boliviano, Rodrigo Paz, contra las cuerdas a sólo seis meses de asumir. El protagonismo del mandatario que gobernó el país entre 2006 y 2019 había mermado, pero Paz lo ha revivido al considerarlo el principal instigador de unas protestas y cortes de carreteras que no tienen líderes visibles y se extienden por todo el país. “Yo no convoqué a esta movilización”, se defiende Morales durante una entrevista con EL PAÍS por videollamada.
Siete años después de ser forzado a renunciar como jefe de Estado, Morales está prófugo de la Justicia, pero se niega a presentarse de forma voluntaria ante el tribunal que debe juzgarlo por presunta trata infantil y abuso sexual por considerar que no hubo un debido proceso. Ante la promesa de Paz de capturarlo, lo desafía: “Que me lleven, pero los que me lleven que se pregunten a quién llevan, al primer presidente indígena”.
Pregunta. ¿Cuáles fueron las causas que llevaron a los conflictos sociales que está viviendo Bolivia?
Respuesta. Lo que se está gestando ahora es una sublevación, una rebelión del movimiento indígena contra el modelo neoliberal y contra el Estado neocolonial. En 2005, por primera vez gana un presidente indígena, rompiendo todas las recetas del capitalismo. Para el capitalismo, el movimiento indígena no tiene derechos políticos, casi ningún derecho desde la época de la colonia, pero yo finalmente dije: tenemos derechos políticos. En 14 años demostramos que Bolivia tenía mucha esperanza. En lo económico, nacionalizamos; en lo social, hicimos redistribución de la riqueza. El golpe de 2019 fue del imperio contra el pueblo, del gringo contra el indio. El golpe fue por el litio y ahora vuelve el tema del litio. Cuando digo que es una sublevación al modelo neoliberal es porque no quieren que se privaticen los servicios básicos. Rodrigo Paz ya lanzó 10 leyes de minería, de gas, de energía, de litio para privatizar; ahí viene el levantamiento. En pleno conflicto, [Paz] sigue firmando memorandums con Estados Unidos para tierras raras.
P. El presidente Paz lo considera el instigador de las protestas. ¿Qué opina al respecto?
R. Yo no convoqué a esta movilización. Hay un tema de fondo, que no se gobierna en base a la mentira. Rodrigo Paz mintió, engañó, entonces ¿por qué se movilizan? Él dijo: al día siguiente de mi posesión no faltara combustible y ahora hay combustible basura. La gasolina llega como la Coca Cola, negra, ha arruinado casi todos los carros. Ha sacado un decreto para que las grandes fortunas no paguen impuestos, ha sacado una ley para que la pequeña propiedad pase a mediana propiedad que la defienden los agroindustriales… En resumen, entiendo porque la gente está enojada. Dicen “esto no ha cumplido, esta promesa tampoco” y ahora “fuera, fuera”. Yo ya dije: “Si quiere evitar baño de sangre, esta pacificación pasa por sucesión y en 30 días elección; eso es constitucional”.
P. ¿Cree que la renuncia de Paz es la única solución posible a la crisis?
R. Hace una semana opiné eso, yo no decido finalmente. Hay una persecución total y están preparando un estado de excepción y eso es muy grave. En la ley del estado de excepción, en el artículo 28, se habla de “presunción de legalidad operativa”; eso es dar impunidad, es gravísimo. El artículo 30 habla del “uso de fuerza letal”, el que mate no será investigado.
[El proyecto de ley original del Gobierno está bajo debate parlamentario y sufrió modificaciones este jueves al ser tratado por el Senado. Tras su aprobación en la Cámara Alta, falta el voto de la Cámara de Diputados, previsto para el sábado]
P. ¿Qué pasará si Paz declara el estado de excepción?
R. Conociendo a mis hermanos del altiplano boliviano, si se levantan, es imposible que pierdan. Si hay un muerto, hay más reacción, no se asustan, es una rebeldía.
P. Paz fue elegido democráticamente por un mandato de cinco años. ¿Por qué no debe cumplir su mandato y si hay gente descontenta con sus políticas que espere a las próximas elecciones para votar a otro candidato?
R. [Terminar el mandato] es su tarea. Pero [Paz] prometió todo y no cumplió. Una compañera decía que Paz en campaña la llamaba “hermana, compañera”; hoy, para él somos vándalos pagados por el narco, repite lo que el imperio dice.
P. ¿Usted se presentaría a las próximas elecciones?
R. No estoy desesperado por una candidatura. El canciller, dos días atrás, dijo que ya está todo preparado con la operación Delta Ñ [una supuesta referencia a Lauca Ñ, refugio del expresidente], quieren agarrar a Evo, detenerlo y inmediatamente declarar estado de excepción. Se lo llevan a Evo del [aeropuerto de Santa Cruz] Viru Viru a Buenos Aires o Lima, y de ahí rumbo a Estados Unidos.
P. El presidente también anunció que van a capturarlo en cualquier momento.
R. Que me lleven, pero los que me lleven que se pregunten a quién llevan, al primer presidente indígena. Marco Rubio dijo la pasada semana que Estados Unidos no permitiría que criminales narcotraficantes derroquen a gobernantes elegidos democráticamente. Paz solo repite.
P. Si usted no busca una candidatura, ¿quiere dejar la política?
R. Ahora soy pequeño agricultor, ayer planté palta. Hasta pensé en casarme. Pero los compañeros me dicen: “Sin ti el movimiento político se irá al tacho, tienes que acompañar”. Nuestra revolución tiene que continuar, pero la gente dice: “Con Evo o nada”. Tengo la obligación de acompañar, es nuestra obra. Solo se cumplirán nuestras demandas cuando estemos en el poder político.
P. ¿Quién será el candidato que represente al movimiento campesino indígena?
R. En reuniones de base saldrán candidatos, está abierto. Hoy estaba en un acto con el único gobernador que tenemos, en Cochabamba, Leonardo Loza. Hay muchos líderes, compañeros que tenemos en Bolivia.
P. Pero ninguno que todavía considere como un sucesor.
R. Puede ser verdad. Hay que construir un instrumento político, acompañados de intelectuales de clase media que nos vieron como esperanza.
P. García Linera dijo que uno de los errores cometidos durante su gobierno fue no tomar en cuenta el descontento creciente de la clase media. ¿Concuerda?
R. Yo no diría. Reconociendo autocríticamente, no hemos implementado programas para repensar la historia, la lucha de nuestros antepasados. No hemos podido ideologizar, en resumen. Hemos debatido con esa nueva clase media porque era importante nuestra revolución democrática, pero, con mi experiencia, diría que uno tiene que blindarse con su pueblo, con gente humilde.
P. Su gobierno se entiende por la adhesión de varios sectores, como las clases medias urbanas. ¿El movimiento indígena se ha radicalizado, se han roto los puentes?
R. A eso se ha llegado desde el golpe de 2019. Lamento mucho que la clase media, algunos dirigentes con prebendas, ahora estén en las cárceles. En 2021 tuve contacto con Luis Arce, le dije: “Lucho, se habla que tu hijo está metido en negocios, páralo, eso nos va afectar”. Ahora mira, en la cárcel. Después le dije a Lucho que avancemos en la lucha contra el narcotráfico, también lo descuidó. Uno tiene que hacerse querer y hacerse temer, lamentablemente así es la vida política, la vida sindical. Me alejé de Lucho en diciembre de 2022. Salvé el movimiento político alejándome, sino estaría preso.
P. Usted tiene un causa abierta. ¿Si es inocente, por qué no se presenta?
R. Hace 30 años que me vienen acusando de narcotraficante, de terrorista. Si fuera narcotraficante ya estaría en la cárcel. Querían inhabilitarme para el 2005, pero les gané y fui presidente. [Jeanine ] Áñez me metió 29 procesos por terrorismo, desobediencia civil, instigación a delinquir… No encontraron nada. Ahora se inventan lo de trata y mandan orden de aprehensión, pero no hubo un debido proceso. La prensa misma dice que me esperan [en la audiencia] 200 policías, 800 militares, ni que fuera tan tonto de ir. Están intentado detenerme, matarme. No pueden demostrar el delito. El 5 de mayo pasado, la supuesta víctima presentó un memorándum diciendo que no fue víctima de nadie, ¿entonces?, eso debería estar cerrado.
P. ¿Qué garantías le tendrían que dar para que se presentase ante la Justicia?
R. La fiscalía debería levantar la causa.
P. Pero la causa es por trata y no hace falta una denuncia de la víctima, la Fiscalía puede investigar de oficio.
R. Pero ¿y si no hay pruebas? Tampoco hubo debido proceso y no hay víctima. Es una acción netamente política. Antes Evo era narco, terrorista; hoy es pedófilo.
P. ¿Se siente con fuerza para seguir?
R. Todavía dirijo las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba. Tengo un espíritu juvenil. En enero me enfermé como nunca, tuve chikungunya, pero ya me recuperé y estoy normal. Voy a la cancha de futsal para darle 60 vueltas, hago 1.000 abdominales cinco veces por semana, en dos tandas. Mis compañeros de escuela van con bastoncito y a mí me dicen: “¿Qué come el Evo?
Mar Centenera – Caio Ruvenal – El País de España

