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Eddie A. Ramírez S.: ¡Qué se vayan todos!

                                                                 

Este irracional eslogan popularizado por parte del pueblo argentino a principios del presente siglo se ha usado, palabras más, palabras menos, en otras partes cuando ha habido crisis política, social y económica. En Venezuela, Hugo Chávez lo dijo con su estilo particular. Ahora abunda en nuestras redes sociales aplicada en contra de personajes del régimen y, también, en contra de dirigentes de oposición a quienes se señalan de supuestos delitos.  Esa expresión extrema de la antipolítica impide progresar. La Declaración de Derechos Humanos establece que  “Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad…”. Disparar a mansalva es más popular, pero es injusto.

¡Qué se vayan todos los del PSUV!: La destrucción del país, de sus instituciones, las violaciones a los derechos humanos y el odio sembrado es responsabilidad de los dirigentes del partido del régimen. Muchos tendrán que irse y algunos deberán responder ante la justicia ya que, como dijo en reciente artículo el distinguido internacionalista Víctor Rodríguez Cedeño, “una negociación política no puede favorecer la impunidad por la comisión de crímenes de lesa humanidad”. Sin embargo, gran parte de sus militantes y simpatizantes perdurarán. Ello obliga a reconocerlos, hacerles ver los atropellos y errores cometidos e incentivar que surja un nuevo liderazgo que respete las bases de la democracia. Cerrarles la puerta a todos sería un error.

¡Qué se vayan los políticos de oposición que no lograron sacar al régimen! : Este sería otro error.  La mayoría ha luchado en contra de Chávez-Maduro-Delcy. No tuvieron éxito porque el régimen apeló a la fuerza y a las trampas para no soltar el poder. Quizá el dirigente más representativo es Henry Ramos Allup;  los opositores lo aplaudimos cuando presidió la Asamblea Nacional 2015, pero lo descalificamos cuando no logró sacar a Chávez en seis meses. Además, lo satanizamos por tener unos cuñados supuestamente corruptos. Ramón Guillermo Aveledo fue nuestro héroe cuando era el Secretario General de la Mesa de Unidad Democrática y logró que los partidos fuesen unidos en múltiples elecciones. Después cayó en las fauces de las redes sociales, vaya usted a saber el por qué.

¡Qué se vayan los políticos de la oposición que se perciben como corruptos!: Advierto que no puedo poner mis manos en el fuego por todos los aquí citados, pero mientras no haya pruebas considero que son inocentes. Algunos opositores repiten las calumnias que divulga el régimen. Otros las inventan por rivalidades o antipatías. Mencionemos algunos casos:  Juan Guaidó,  asumió como presidente (e) de la república cuando circunstancialmente era presidente de la Asamblea Nacional. Hasta donde conocemos, manejó un presupuesto con recursos de Venezuela bloqueados en el exterior, para mantener las embajadas y apoyar en Venezuela a activistas.  Esos recursos fueron controlados y auditados por la Oficina de Control de Activos de Estados Unidos. Da clases en Miami. A Julio Borges lo acusan de venderse en las negociaciones con Jorge Rodríguez. Sin embargo, nunca se plegó a las peticiones del régimen y no ocupó un cargo público en donde pudiese lucrarse, pero las redes inventan que vive lujosamente en el exilio. Falso, personas que me merecen credibilidad han dicho que vive como cualquiera de clase media.

Henrique Capriles:  Fue buen alcalde y gobernador,  y realizó un gran esfuerzo como candidato presidencial. Le reclaman que no lanzó la gente a la calle en la segunda elección, pero no toman en cuenta que el resultado fue estrecho y de que no tenía copia de todas las actas.  Cometió el  error de participar en la actual Asamblea Nacional en donde está como jarrón chino avalando decisiones indebidas. Leopoldo López despertó esperanzas por su formación profesional y buen verbo. Estuvo preso y logró escapar. Ha sido criticado con razón por su injerencia indebida en Monómeros ColomboVenezolanos, para favorecer a amigos. Sin duda procedió mal, pero en esa empresa la fiscalía colombiana no encontró casos de corrupción y no hay motivos de peso para decirle que se vaya.  Antonio Ledezma fue un buen Alcalde Mayor y un  luchador perseverante en contra del régimen. Fue el primer político que se atrevió a denunciar la existencia de presos políticos. Estuvo preso, se fugó y cumple un papel importante desde el exilio. Lo intentan descalificar por tener un yerno que se declaró culpable de lavado de dinero. Nadie es responsable por acciones de otros.

Conclusión: Aplaudimos la decisión de María Corina de reunirse con varios políticos de la Plataforma Unitaria Democrática, y también con Rodrigo Cabezas. El economista José Guerra es un distinguido opositor que declaró algo que no compartimos, pero que está en su derecho. Ojalá las redes sean menos biliosas. El que se vayan todos es injusto y no es la solución.

Como (había en botica): Lamentamos la partida José Rivera Martínez y  Pablo Enrique Pérez H., apreciados compañeros de Gente del Petróleo y de Unapetrol.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

 

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