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Arsenio Henríquez: Una propuesta para construir la Unidad Nacional en Venezuela

 

​Imaginemos  por un momento que somos convocados a una gran mesa nacional para rediseñar las reglas del juego en Venezuela.

Pero hay una condición indispensable, un giro genial propuesto hace décadas por el filósofo John Rawls: antes de sentarnos, nos colocan un “velo de la ignorancia”. Bajo este velo, ninguno de nosotros sabe qué posición ocupará en la sociedad del mañana. No sabemos si seremos empresarios o trabajadores, si estaremos en el gobierno o en la oposición, si viviremos en la capital o en las regiones, o si nos tocará bregar el día a día con un salario mínimo.

​Al despojarnos de nuestros intereses particulares y de nuestros privilegios actuales, el cálculo egoísta se desvanece. Los intereses grupales, las cuotas de poder partidistas se eliminan. La única opción racional que nos queda es diseñar un país donde las reglas sean absolutamente justas para todos, por si acaso nos toca despertar en el lugar del más vulnerabilidad. Este ejercicio mental, lejos de ser una utopía de biblioteca, es la llave maestra para destrabar la profunda crisis política, económica y social que hoy nos asfixia.

​Si trasladamos esta mirada al plano político, el panorama cambia de forma radical. Quien diseña las instituciones bajo el velo no sabe si su partido ganará las próximas elecciones o si quedará en minoría. Por pura supervivencia institucional, nadie crearía un sistema pensado para aplastar al contrario, porque el aplastado mañana podría ser uno mismo. La consecuencia natural de este enfoque es la urgencia de una separación de poderes auténtica. Necesitamos instituciones “ciegas”, donde el árbitro electoral y los tribunales sean independientes y profesionales, garantizando que perder una contienda electoral no signifique la exclusión ni la persecución, sino simplemente asumir un rol de contraloría legítimo, protegido por la ley.

​En lo económico, el velo nos obliga a cambiar la discrecionalidad y el clientelismo por la certeza jurídica. Si existe la posibilidad de que seas un trabajador de a pie o un jubilado, lo primero que exigirás en esa mesa es un Banco Central autónomo que defienda el valor del dinero frente a una inflación que pulveriza los ingresos familiares: los derechos laborales están seriamente comprometido. Y también cabe la posibilidad de que seas un emprendedor que arriesga su capital, vas a defender las garantías a la propiedad privada y la libre empresa. La economía que surge de este consenso busca un equilibrio maduro: atraer la inversión que genera empleo y, al mismo tiempo, blindar los derechos laborales y el principio de progresividad. La riqueza necesita certidumbre para crearse, pero también condiciones justas para que su crecimiento sea socialmente sostenible.

​El verdadero termómetro de esta propuesta se siente, sin duda, en el drama social. Rawls hablaba de que las desigualdades solo son tolerables si benefician directamente a los miembros menos aventajados de la sociedad. Si al levantarse el velo resulta que naces en una comunidad afectada por la crisis, tu prioridad absoluta hoy sería que los servicios públicos funcionen. Por eso, urge despolitizar sectores estratégicos como la salud, el agua, la electricidad y la educación. El acceso a una vida digna debe ser un derecho ciudadano universal, no una concesión sujeta a lealtades ideológicas. La educación pública, en especial, debe volver a ser ese ascensor social por excelencia, garantizando que el destino de un venezolano dependa de su talento y esfuerzo, y no del código postal donde le tocó nacer.

​Reconstruir a Venezuela requiere bajarse urgentemente del ring de la suma cero, ese enfoque desgastante donde lo que un sector gana es siempre a costa de lo que el otro pierde. El velo de la ignorancia nos invita a legislar, gobernar y convivir desde la empatía y la vulnerabilidad compartida. Solo cuando seamos capaces de diseñar un país pensando en el mejor de los escenarios para todos nosotros, habremos construido, finalmente, una nación habitable para todos.

Diputado de Asamblea Nacional por el estado Nueva Esparta – Correo arseniohenriquez3315@gmail.com

 

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