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Américo Tábata: Es hora de una nueva fuerza sindical en Venezuela

 

Ni el pasado corporativo ni el control político: unidad, autonomía y lucha para reconstruir el movimiento obrero.

En la coyuntura actual del movimiento de los trabajadores y sus organizaciones sindicales, resulta indispensable comprender la trayectoria histórica del sindicalismo venezolano para entender dónde estamos y hacia dónde debemos avanzar.

Entre 1958 y 1998, tras la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, las fuerzas democráticas del país alcanzaron acuerdos que permitieron la estabilidad institucional y el fortalecimiento de organizaciones sindicales como Fedepetrol y Fetrahidrocarburos. Durante ese período se conquistaron contratos colectivos de avanzada, importantes beneficios en materia de salud y vivienda, así como salarios que ubicaron a los trabajadores petroleros entre los mejor remunerados del país. Estas conquistas tuvieron como antecedente fundamental las luchas obreras y, especialmente, la histórica huelga petrolera de 1936, que marcó un antes y un después en la organización de los trabajadores venezolanos.

Con la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999, se inició una política orientada al control estatal de las organizaciones sindicales. Los acontecimientos de 2002, vinculados al Paro Petrolero impulsado por Fedepetrol, Fetrahidrocarburos, la CTV y Fedecámaras, sirvieron de justificación para profundizar la intervención gubernamental en el movimiento sindical. Surgieron entonces estructuras alineadas al gobierno, como la Fuerza Bolivariana de Trabajadores (FBT), sindicatos oficialistas y posteriormente organizaciones como la UNT y la FUTPV, subordinadas a una visión política e ideológica que limitó la autonomía sindical.

Este modelo de control trajo consigo persecución, despidos masivos, criminalización de la protesta y encarcelamiento de dirigentes obreros. Más de 23.000 trabajadores petroleros calificados fueron expulsados de la industria, generando una de las mayores pérdidas de talento humano en la historia laboral venezolana.

Hoy, en 2026, luego de los acontecimientos políticos posteriores al 3 de enero y la recuperación progresiva de espacios democráticos, los trabajadores tenemos la oportunidad histórica de construir un nuevo sindicalismo. Un sindicalismo que no repita los errores del pasado, que rechace toda forma de tutela política, control partidista o dependencia del Estado, y que coloque en el centro los intereses de los trabajadores.

La tarea es refundar el movimiento sindical sobre principios de autonomía, independencia, democracia interna, transparencia, solidaridad y unidad de acción. Es momento de superar la fragmentación, erradicar las prácticas autoritarias que han debilitado a las organizaciones de trabajadores y construir una fuerza sindical capaz de defender salarios dignos, contratación colectiva, seguridad social, libertad sindical y derechos humanos.

La reconstrucción de Venezuela exige también la reconstrucción de un movimiento obrero libre, fuerte y unido. Ese es el desafío de nuestra generación.

Dirigente Petrolero y miembro del Equipo Promotor de FETRAENERGÍA.

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM
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