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Albert R. Ramdin: Una visión para las Américas, un compromiso renovado con la OEA

 

La Asamblea General de la OEA en Panamá, del 22 al 24 de junio, llega en un momento regional decisivo y complejo, con instituciones presionadas, elecciones cuestionadas, el crimen organizado amenazando nuestras sociedades, persistentes desigualdades económicas y sociales, y la cooperación internacional bajo sospecha.

Es precisamente en estos momentos como estos cuando el multilateralismo es más relevante. La OEA fue creada precisamente para tiempos de complejidad, cuando el diálogo debe ser el camino para superar divisiones y alcanzar soluciones colectivas. Creo en la capacidad de la OEA para reunir a las naciones, transformar principios compartidos en acciones colectivas y ofrecer soluciones que mejoren la vida de nuestra ciudadanía.

Mi visión para la OEA se fundamenta en una Agenda para la Paz y la Seguridad sustentada en los cuatro pilares de la Organización: Democracia, Derechos Humanos, Seguridad y Desarrollo Integral. No son conceptos abstractos. Son bases interdependientes para la paz, la estabilidad, la prosperidad y la dignidad de la ciudadanía. Debemos también ampliar el espacio democrático en las Américas y fortalecer, sobre el terreno, los principios e instituciones fundamentales de la democracia representativa. Esto requiere un proceso de compromisos que respeten la soberanía, la integridad territorial y la independencia de los Estados.

Durante el último año, hemos trabajado para traducir estos principios en acciones concretas. Apoyamos el fortalecimiento de la gobernabilidad democrática con 16 Misiones de Observación Electoral, y también respondimos de manera decidida cuando la democracia misma estuvo en riesgo, como hizo la Misión Especial para el Fortalecimiento de las Instituciones Democráticas en Guatemala entre 2025 y 2026.

Durante el último año la OEA ha acompañado la intensificación de los esfuerzos de os Estados Miembros contra el crimen organizado transnacional. Sólo una red enfrenta a otra red, y la OEA la proporciona: los países sentados a la misma mesa transformando cooperación en compromisos sostenidos y resultados tangibles. Ejemplos: desde 2019, siete países destruyeron más de 90.000 armas de fuego y 219 toneladas de municiones con apoyo de la OEA; y, a medida que los mercados de drogas sintéticas se expanden en la región, el Sistema de Alerta Temprana de las Américas (SATA) ha pasado de cuatro países activos a dieciocho.

Haití fue una prioridad desde el primer día. La OEA y sus socios fueron fundamentales para garantizar la continuidad política más allá de febrero, cuando expiró el mandato del Consejo Presidencial de Transición. Reanudamos el apoyo para la emisión de documentos de identidad y estamos presentes sobre el terreno fortaleciendo la capacidad operativa de la Policía Nacional Haitiana. El pueblo haitiano merece paz, instituciones funcionales y la oportunidad de elegir democráticamente a sus líderes. Nuestra expectativa es clara: Haití debe alcanzar las condiciones de seguridad necesarias para celebrar elecciones y recibir apoyo para la asistencia humanitaria, algo en falta desde hacer más de una década.

También mantenemos un compromiso activo con actores clave respecto a Venezuela, donde sigue siendo urgente la necesidad de una transición pacífica y democrática. Se requiere elecciones creíbles, y proceso de reinstitucionalización que incluya a todos. La OEA está preparada para apoyar una agenda inclusiva de paz y democracia, que fortalezca la confianza, la legitimidad y la esperanza.

Estos esfuerzos y otros muchos confirman que la OEA es una plataforma para las soluciones. Su relevancia radica en su capacidad para convocar, mediar, acompañar y actuar.

La Asamblea General de este año tiene además un significado simbólico especial: conmemoramos 200  aniversario del Congreso Anfictiónico convocado por Simón Bolívar en Panamá para comenzar a hacer realidad su visión de unidad y cooperación hemisférica. Esa visión sigue inconclusa, pero no es menos urgente. Espero que ese espíritu de unidad impregne la próxima Asamblea para fortalecer la unidad y el diálogo político, impulsar acuerdos prácticos que se traduzcan en resultados concretos para nuestros pueblos y consolidar a la OEA como el principal foro de cooperación y concertación política del hemisferio.

Sé que los desafíos son reales y complejos, pero también lo es nuestro potencial conjunto. Somos ricos en diversidad, resiliencia y aspiración democrática. Trabajando juntos, con diálogo, cooperación y respeto mutuo, podemos construir un hemisferio definido no por división, sino por paz y prosperidad para todos.

 

Emisora Costa del Sol 93.1 FM
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