Tengo la impresión de que debe haber una contradicción flagrante que despejar.
Por un lado, el Gobierno de los Estados Unidos ha resuelto encomendar a la Dra. Dinorah Figuera la difícil gestión de reunirse con distintos actores, con el objeto de asegurar la designación de un nuevo CNE y además los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, como indispensables de cara a un proceso de estabilización.
Tal designación se completa con la interesante aclaratoria, en el sentido de que la Dra. Figuera no está investida de ninguna autoridad delegada por el Departamento de Estado de los Estados Unidos. Por eso es que uno se pregunta cómo sería que la doctora Figuera pudo viajar desde España, donde reside en condición de exiliada política, hacer escala en Washington y posteriormente aterrizar en Maiquetía, sin que le confiscaran el pasaporte y sin que los esbirros del régimen la estuviera esperando a la salida para detenerla, alegando cualquier excusa, como pudiera ser la “usurpación’’ de autoridad, siendo que la que invoca como Presidenta de la Asamblea Nacional 2015 (AN 2015) finalizó a principios de 2021.
Reafirmamos aquí nuestra creencia personal acerca de las cualidades ciudadanas y personales de Dinorah, jamás involucrada en escándalos. Solo podemos reclamarle su participación en el “golpe de palacio’”, llevado a cabo, entre otros, por su partido Primero Justicia que dio al traste con el interinato que entonces ejercía Guaidó. Esto desembocó en la elección “chimba” de la Asamblea Nacional 2021 (AN 2021), cuyo presidente es el impresentable Jorge Rodríguez quien, junto a su hermana, constituye el “Rodrigato” que con particular destreza ha podido, hasta ahora, venderse ante Mr. Trump como interlocutor válido para negociar la tan esperada -y postergada- transición.
Sin aspirar a la inocencia de invocar la Constitución, sirvan estas líneas para recordar que el 3 de julio se cumplen los 180 días de ausencia absoluta de Maduro. De conformidad con los artículos 233 y 234, se requiere un proceso eleccionario que otra vez —con un sinvergüenza como Elvis Amoroso— pudiera terminar frustrándose.
Mientras tanto, al menos hasta el 3 de julio, Washington prefiere entenderse con Delcy, quien ha mostrado flexibilidad, transformándose de la otrora ardiente revolucionaria a la actual mandadera y ejecutora de las órdenes del “tutor“.
La otra arista de la contradicción señalada más arriba consiste en que el mismo Poder Ejecutivo, presidido por Mr. Trump, actualmente se entiende con Delcy como “mejor amigo” y hasta no hace mucho denunciaba su falta de legitimidad. Al día de hoy se comenta que pudiera aceptar que sea la justicia norteamericana la que tramite y decida las mil millonarias reclamaciones que allí cursan, con bastante mal pronóstico como resultado de las ilegales expropiaciones y confiscaciones, otrora decididas por Chávez, que ya están en proceso de ejecución de sentencia. En estas se juegan los principales activos de la República en el exterior (Citgo, etc.) que puedan ser representadas no por los designados por la AN 2015 como lo ha sido hasta ahora, sino por la Junta Directiva chavista recientemente nombrada por quienes hoy despachan desde Miraflores, aun cuando la ejecución definitiva de las sentencias esté supeditada a la vigencia de las licencias del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y sus regulaciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) que vencerán próximamente.
En la opinión personal de este columnista, toda esta maniobra pudiera redundar en la dilución del liderazgo político de MCM como única y legítima depositaria que, en su momento, representada por Edmundo Gozalez Urrutia, recibió siete millones de votos en la elección de julio de 2024, cuyo resultado fue obscenamente desconocido ante la vista del mundo entero.
Cierto es también, en nuestra opinión, que los acuerdos firmados recientemente en Panamá entre MCM y la Plataforma Unitaria se podrían convertir más bien en obstáculos, cuando alguno de los actores allí presentes quiera hacer prevalecer su interés político por encima de facilitar el proceso de restitución de la democracia. Muchos somos los que sospechamos que no todos los allí reunidos son amigos de remar en una misma dirección.
Será entonces cuando lo negociado por Figuera y lo que negocie MCM/PU a lo mejor puedan no ser coincidentes. La sospecha está presente cuando ya han trascendido los nombres de algunos de los personajes que acompañarían a Figuera en su mesa.
En definitiva, son muchos los obstáculos y las variables que se pueden presentar, incluyendo la posible reducción del poder de Mr. Trump, según sea el resultado de las elecciones legislativas del próximo noviembre en los Estados Unidos.
Y. por si fuera poco, el reciente terremoto bien pudiera transformarse en un nuevo factor de perturbación.
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