Lo que las autoridades calificaron inicialmente como producto de un movimiento sísmico, la ingeniería lo cataloga como una consecuencia de un sistema de distribución que llegó a su límite y ahora lleva también al suyo a cada ciudadano de la localidad oriental. Un ciudadano gasta en promedio 20,6 dólares mensualmente solo para la compra de botellones de agua.
Con cada día que pasa, en Cumaná empeora la situación con el agua, al punto de que este 3 de junio se cumplieron 100 días continuos sin servicio potable por tuberías. Ser uno de los estados con una de las cuencas hídricas más importantes del país no evita que la falta de agua se instalara como visita indeseada en cada hogar de los municipios Bolívar, Cruz Salmerón Acosta y Sucre.
Lo que las autoridades calificaron inicialmente como producto de un movimiento sísmico, la ingeniería lo cataloga como una consecuencia de un sistema de distribución que llegó a su límite y ahora lleva también al suyo a cada ciudadano.
Para los habitantes, estos 100 días han representado situaciones complejas: enfermedades estomacales, gastar parte de la quincena en compra de botellones y recargas, consumir el gas para hervir agua y hasta perseguir camiones cisterna.
Giselle Serrano, residente de la comunidad La Llanada, aseguró que este sector ha sido de los más golpeados. Desde febrero no reciben el servicio. Por esa razón se han visto obligados a extraer agua de tuberías clandestinas de comunidades adyacentes, que están entre cloacas y desechos.
Serrano y un grupo de vecinos cerraron este martes el paso en la avenida principal de este sector en forma de protesta para reclamar que no han recibido ni una gota de agua en las tomas desde hace casi una semana.
Las autoridades nos dijeron que esto es un problema largo, lo podemos entender. Pusieron dos tanques para resolver, pero resulta que igual permanecen vacíos, explicó.
La vecina aseguró que esperan que los tomen en cuenta. De lo contrario, ellos estarán dispuestos a mantenerse en las calles hasta recibir una respuesta de lo que consideran insostenible.

Niños enfermos, adultos con dolores y 100 días de engaño
Rosa Rodríguez, habitante de la comunidad perteneciente a la parroquia Altagracia de Cumaná, afirmó que sufrió enfermedades estomacales provocadas por un parásito.
Aseguró que los niños y discapacitados también sufren de los malestares. Nosotros queremos estar claros de dónde estamos parados, que no nos vengan con mentiras y engaños.
En el sector La Sabana de la comunidad del Aeropuerto Viejo de Cumaná, Carmen Vásquez relató cómo su nieto de 4 años de edad estuvo delicado de salud y con fuertes dolores estomacales luego de consumir el agua que llevaron en una cisterna.
Aquí pasa la cisterna una sola vez y ya no me preocupo por agarrar, porque el agua que nos traen es amarilla; eso enferma a los niños, agregó. Debido a que la calidad no es la idónea, compran botellones de agua potable que cuestan entre 3.500 y 4.000 bolívares (unos 6 o 7 dólares aproximadamente).
Comentó que entre semana van a la playa de San Luis, donde se bañan con agua salada. Al llegar a sus hogares, usan poca cantidad de agua dulce para quitarse el salitre.
Luis Gamardo, habitante de esta misma zona, manifestó que frente a la necesidad rompieron parte del frente de sus casas para tomar agua de una toma improvisada donde cada cinco días aparece el líquido del suelo y los vecinos aprovechan de llenar hasta las cucharas.

¿Qué dicen los expertos de la falla en Sucre?
Lejos de ser una falla menor y muy diferente a lo que las autoridades han informado, la causa principal que ha mantenido a varios municipios del estado Sucre sin agua es la falta de mantenimiento y reinversión. Así lo afirmó Jose Norberto Bausson, ingeniero civil y fundador del Instituto Municipal de Aguas de Sucre, estado Miranda.
Bausson detalló que las obras que conforman los sistemas de abastecimiento de agua potable tienen una vida útil que depende mucho del mantenimiento preventivo. En el caso específico del Túnel Guamacán, está en funcionamiento desde la década de los 80, lo que sugiere que, luego de 40 años obrando, evidentemente necesitaría un cuidado correctivo y más considerando que se encuentra en una zona sísmica.
En los años 2017, 2020 y 2023, al menos hicieron inspecciones que recomendaban remoción de sedimentos y mejoras, pero las desatendieron. No atender a tiempo esta situación devino en lo que hoy padece la población de Sucre y Nueva Esparta, mencionó.

La necesidad de profesionales para atender el problema
El ingeniero aclaró que el error principal radica en un mal diagnóstico, ya que no se trató de un sismo. Añadió que tergiversar la información trae consecuencias graves como los 100 días sin agua, porque no permite tomar las acciones correctas, tal como pasó en Guamacán.
Al inicio de la problemática, Bausson, en conjunto con ingenieros de Cumaná y Carúpano, realizaron un documento en el que explicaban el posible protocolo que podría solucionar el panorama. Se trataba de un informe técnico que, según detalló, entregaron a las autoridades pertinentes y hasta ahora no les dieron ni un recibido como respuesta.
Guamacán es un ejemplo nacional de qué sucede cuando usted no acomete debidamente los planes de mantenimiento y mejoras.
En ese sentido, el ingeniero pidió presentar de manera clara el plan de rehabilitación del túnel, donde se especifique cuánto va a costar y cómo establecieron esas soluciones, además de la importancia de designar a ingenieros y trabajadores calificados para las tareas.

27.300.000 de dólares mensuales se pierden en Sucre desde hace 100 días
Según un informe ofrecido a finales de mayo por el Colegio de Economistas de Sucre, un ciudadano gasta en promedio 20,6 dólares mensualmente solo para la compra de botellones de agua. Esto representa un impuesto invisible.
Explicaron que en un análisis macroeconómico los cumaneses asumen una pérdida total de 11,04 millones de dólares cada mes, mientras que la industria local presenta unos 15,09 millones de dólares en pérdida de productividad.
Es literalmente dinero que se evapora, detallaron en el informe.
Explicaron que en 2010 invirtieron 85,6 millones de dólares para una impermeabilización de alta tecnología llamada Sibelon para instalar una membrana sintética de PVC anclada a la zona con acero inoxidable. Esto tendría un sistema de drenaje que permitiría frenar enseguida las filtraciones masivas.
En el informe pusieron la pregunta ¿Por qué colapsó el túnel en el 2026 luego de dicha inversión?, a la que ofrecieron también una respuesta clara: la maniobra se realizó hasta el kilómetro 5 aproximadamente, zona que hasta el día de hoy se encuentra intacta.
Las autoridades indicaron que el colapso en febrero ocurrió en el kilómetro 7,6 del túnel, a un poco más de 2 kilómetros de donde termina la protección que se realizó en 2010.
El Colegio de Economistas del estado Sucre cataloga esto como una crisis de omisión, y asegura que dicha inversión fue correcta pero físicamente incompleta.

¿Cuánto cuesta una reparación de este tipo?
El colegio estima que se necesitarían 94,5 millones de dólares para la solución del problema hídrico en Sucre.
Dicha cantidad de dinero estaría dividida entre el costo de mano de obra, logística y materiales, con estos últimos como los que requieren mayor inversión. Sin embargo, es un presupuesto que serviría para instalar este material en los 7 kilómetros que restan y que podrá ser una solución por los próximos 50 años aproximadamente.
Y aunque indicaron que el costo es elevado, no se compara con la pérdida que podrían tener los cumaneses y el sector productivo si la situación escala o si se hace una mala estrategia que en poco tiempo podría afectar nuevamente el túnel.
Nelsly Teherán – El Nacional

