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La crisis económica en Alemania, sin señales de recuperación y menos niños y más jubilados

 

Los expertos del Consejo Económico de Alemania durante la presentación de su informe de primavera: Martin Werding, Achim Truger, Monika Schnitzer, Gabriel Felbermayr y Veronika Grimm (de izquierda a derecha).

La guerra con Irán ha echado por tierra las esperanzas de crecimiento económico. Esto también ejerce presión sobre Alemania en materia de pensiones y sanidad.

El canciller de Alemania, Friedrich Merz, del partido democristiano CDU, recibió el miércoles 27 de mayo de 2026, junto con algunos ministros de su Gobierno, a los llamados sabios de la economía. Así es como se conoce a los cinco profesores y profesoras que integran el Consejo de Expertos para la Evaluación del Desarrollo Económico General, un órgano asesor independiente del Gobierno.

La reunión no debió de ser agradable. Durante el almuerzo conjunto, la idea era departir sobre el informe económico de primavera elaborado por el Consejo, pero su contenido no era muy alegre.

Estancamiento en lugar de crecimiento

Lamentablemente, hemos tenido que corregir a la baja nuestra previsión de crecimiento para este año, dijo la presidenta del Consejo, Monika Schnitzer, antes de la reunión. Esperamos para el año en curso un crecimiento del producto interno bruto de solo el 0,5 por ciento y, para el próximo año, del 0,8 por ciento.

Al mismo tiempo, la tasa de inflación subirá al 3 por ciento en 2026. Son cifras desastrosas y suponen exactamente lo contrario de lo que el canciller prometió como máxima prioridad cuando asumió el cargo, en mayo de 2025: reactivar rápidamente la economía.

Frustración en la economía

Los empresarios están decepcionados con el Gobierno y se quejan cada vez más abiertamente. La competitividad económica de Alemania está bajo una presión como rara vez desde la posguerra, han comentado las principales asociaciones empresariales, entre ellas, la Federación de la Industria Alemana, durante una conferencia económica a finales de marzo de 2026.

Uno de cada cuatro empleos en Alemania depende de la industria. Automóviles, maquinaria, productos químicos y farmacéuticos: durante décadas fueron grandes éxitos de exportación y Alemania vivió bien de ello. Pero las empresas alemanas son cada vez menos competitivas a nivel mundial y, ante la persistente debilidad desde 2019, las empresas exportadoras dudan abiertamente de que todavía sea posible darle la vuelta a la situación.

Crece la economía mundial, pero no la de Alemania

En otoño, todavía existía la esperanza de que la economía pudiera recuperarse algo en 2026, pero la guerra con Irán arruinó esas expectativas. El combustible para calefacción se ha encareciado un 40 por ciento, y es probable que también sigan aumentando los precios del gas y la electricidad.

Aun así, otros países sufren menos las consecuencias de la crisis. El comercio mundial y la economía global seguirán creciendo un 2,25 por ciento, pese a las influencias negativas, explicó el economista austríaco Gabriel Felbermayr, la incorporación más reciente al Consejo de Expertos. Los aranceles y la crisis energética afectan especialmente a la economía alemana como exportador neto de bienes e importador neto de energía fósil.

Al mismo tiempo, aumenta la presión competitiva en los mercados mundiales, especialmente por parte de China. La República Popular volvió a incrementar en 2025 sus exportaciones a Europa, el mercado más importante para las exportaciones alemanas, lo que ejerce una fuerte presión sobre la industria alemana, tanto en el mercado interno como en terceros mercados, dijo Felbermayr.

Menos niños, más jubilados y un caro sistema sanitario

La falta de crecimiento económico hace aún más visibles los problemas estructurales de Alemania. El país envejece rápidamente. Las generaciones más numerosas de la posguerra alcanzarán la edad de jubilación en los próximos años. Al mismo tiempo, aumenta la esperanza de vida, la tasa de natalidad sigue cayendo y la inmigración hacia Alemania disminuye. El envejecimiento de la sociedad también incrementa los costos de atención sanitaria y cuidados.

Alemania tiene, en relación con su PIB, el segundo sistema sanitario más caro de todos los países de la OCDE. Pero sus prestaciones son mediocres, critica el experto Martin Werding, que opina que deben contenerse los gastos y estabilizarse los ingresos. Además, considera insuficiente la prevención en salud.

El Consejo recomienda que las generaciones mayores participen más en los costos. En general, hay que abordar reformas que realmente impliquen sacrificios, subrayó Monika Schnitzer. Las críticas llegaron de su colega Achim Truger. El profesor de socioeconomía describió algunas propuestas, especialmente en materia de pensiones y cuidados, como bastante radicales, con posibles consecuencias sociales duras.

Ese es precisamente el motivo por el que la coalición de Gobierno, formada por los conservadores de la CDU/CSU y los socialdemócratas del SPD, tiene tantas dificultades para impulsar reformas.

Preocupación también por el presupuesto

Los expertos también observan con preocupación la política presupuestaria del Gobierno. El elevado gasto financiado con deuda para el rearme militar y la renovación de la deteriorada infraestructura alemana tendrán consecuencias.

El déficit fiscal podría aumentar este año hasta el 3,7 por ciento del PIB y el próximo hasta el 4,3 por ciento. Eso es claramente superior al límite del 3 por ciento permitido por el Pacto de Estabilidad del euro. Los expertos tienen propuestas de recuperación económica. Consideran importante centrarse en el progreso tecnológico como motor económico.

Pero eso no funcionará únicamente mediante startups o empresas emergentes, advierte la experta Veronika Grimm. La industria alemana debe replantearse profundamente su orientación. Hay que lograr que las empresas no inviertan tanto en la industria automovilística, sino en sectores de alta tecnología y salud, donde deben realizarse las grandes inversiones en investigación, advierte Grimm.

Sabine Kinkartz – DW

 

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