Próximos al 12 de junio, Día Mundial contra el Trabajo Infantil, mientras millones de niños estarán disfrutando de su día a día, habrán hecho varias comidas alimenticias y, a buen seguro, estarán jugando en sus coloridas y armoniosas habitaciones, 137,6 millones de pequeños y pequeñas (78 y 59, respectivamente), 22 millones menos que en 2020, se ven en la obligación de trabajar para ayudar económicamente a sus familias (el 54% lo hacen en trabajos peligrosos). También hay menores no acompañados (los conocidos como Menas), pequeños y pequeñas que desempeñan “tareas laborales”, muchos de ellos forzadamente, bajo condiciones de esclavitud y en riesgo de perder incluso sus vidas.
Si además padecen discapacidades (más probable entre los que habitan en los países no desarrollados), ya sea por problemas congénitos, porque sus madres no recibieron las atenciones médicas prenatales preceptivas, por partos complicados o por causas sobrevenidas, enfrentan mayores niveles de pobreza. Los hogares con chiquillos con necesidades especiales son más vulnerables, mostrándose atrapados en un círculo vicioso de exclusión, falta de oportunidades y pobreza. Constatándose que la desnutrición, una inadecuada atención médica y la falta de acceso a agua potable pueden conducirles a padecer ceguera (entre 250.000 y 500.000 niños/as, en todo el mundo, pierden la vista anualmente a consecuencia de sus pésimas condiciones de vida). Además, desenvolverse en la pobreza lleva de suyo vivir en entornos peligrosos e inseguros: habitar en casas o espacios mal construidos y precarios ofrece un amparo muy limitado en caso de desastres naturales o conflictos, aumentando el riesgo de accidentes y de enfrentar discapacidades. Por otro lado, sirva de ejemplo que en África no llegan al 10% los infantes con discapacidad que finalizan la educación primaria o que el 75% de los que viven en Europa central, Asia central y zonas de conflicto no reciben una educación inclusiva. Al tiempo, sufren en primera persona más violencia de género, tienen menos acceso a servicios sanitarios y están más desnutridos. Consecuentemente, aunque no disponemos de datos certeros sobre su empleabilidad laboral, no hay dudas de que son los más excluidos dentro de los excluidos.
Retomando el tema del trabajo infantil, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en la Convención nº 138 sobre Edad Mínima Laboral (1973) estableció la edad mínima laboral en 15 años: entre 12 y 13 para los trabajos ligeros y en 18 para los de mayor peligro. El concepto de trabajo infantil incluye actividades diversas, desde formas de explotación directa cuando es abusivo, peligroso o dañino y afecta a su bienestar y escolarización (particularmente para aquellos víctimas del tráfico de drogas, de armas, de redes de prostitución o los reclutados como soldados), a tareas que, en principio, no ponen en riesgo su seguridad ni interfieren en su escolarización (trabajo vacacional, ayuda coyuntural a sus familias en tareas agropecuarias, etc.).
Consecuentemente, es un hecho social que obedece a las crisis económicas, a la miseria, al hambre, a las guerras, al cambio climático, en definitiva, a la falta de expectativas de buena parte de la humanidad. Se calcula que más de cinco millones de menores son víctimas del tráfico de drogas, de armas, de redes de prostitución o son reclutados como soldados (más de 8.000 casos anualmente), etc. Los hay también quienes realizan tareas laborales en fábricas o industria (12%), en la construcción, en la agricultura (61%) o en la minería. Se concentran en el África subsahariana (72 millones), Asia-Pacífico, América Latina y el Caribe.
Tiene graves consecuencias para su desarrollo físico, emocional y moral, ocasionándoles tanto enfermedades físicas como psíquicas, cuando no la muerte. Se trata de una grave problemática que exigiría adoptar medidas urgentes: el 1,1% del PIB mundial se destina a la protección social de los niños (en África, tan solo el 0,4%) y el 26,4% de los menores recibe prestaciones en efectivo en materia de protección social.
¿Cómo acometer este lastre de ética mundial que, a pesar de los progresos, no tiene visos de erradicarse?, ¿cómo situar las reivindicaciones de la Red de Movimientos de Niños y Adolescentes Trabajadores (NNATs)?. La Red de Movimientos de Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores (NNATs) son organizaciones autónomas, nacidas en Latinoamérica a finales de los setenta, con presencia en África y Asia. Están gestionadas por los propios niños, niñas y adolescentes, con apoyo de adultos. Sus objetivos son: luchar contra la explotación infantil (en condiciones de riesgo, peligrosidad, etc.), defender sus derechos (y ser vistos no solo como víctimas), su dignidad (desde la perspectiva de los derechos humanos) y alcanzar condiciones laborales dignas, contando con el respaldo de adultos. Cuentan con apoyos internacionales y disponen de redes de solidaridad, específicamente el Comité Solidaridad NATs.
En este contexto, las medidas para mitigar y, en el mejor de los escenarios, eliminar esta lacra civilizatoria incluyen tanto el acceso universal a una educación y sanidad de calidad y gratuitas, a una alimentación adecuada, el tener acceso a agua potable, a una protección social y a ayudas económicas directas para sus familias. Además, es crucial combatir el trabajo infantil promoviendo la igualdad de género. En esencia, es preceptivo potenciar un enfoque integral que implique no solo la transferencia de renta, sino la inversión en servicios públicos esenciales para romper el ciclo intergeneracional de la pobreza en todas sus dimensiones.
Un mundo con millones de pequeñuelos/as que no han podido vivir la ilusión de su infancia y que se han visto obligados a trabajar desde tempranas edades, bajo condiciones de explotación, no es el mejor posible. Debemos invertir esta tendencia urgentemente, pues no es ni humano ni ético permitir esta infamia cometida diariamente hacia quienes miran a su derredor con máxima inocencia y que, por el azar de la vida, han nacido alejados de las luces y destellos de los países más avanzados (aunque también en estos hay sombras que amenazan).
Notas:
¹Veáse: Movimientos de Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores en ediciones en castellano.
²Veáse: Comité de Solidaridad con Niñas, Niños y Adolescentes Trabajadores.

