Cuando el barco se hunde o da muestras de querer hacerlo, cada quien trata de salvarse; es propio de los seres vivos. Hay soñadores que se inmolan, prefieren perder la vida y hay quienes no, lo que es bastante humano. Los naufragios suelen dejar flotando en el mar muchas cosas, tablas, todo aquello que pueda aprovechar lo equivalente al “Principio de Arquímedes”, como que la amplitud y peso del cuerpo se equiparan a la gravedad; los seres vivos mismos, aprovechando sus fuerzas, pueden flotar, hasta que ellas alcanzan.
Una crisis política como la de ahora en Venezuela, es como un naufragio y cuando esto ocurre, es pertinente pensar en muchas causas, como la maldad o descuido del cocinero y hasta impericia de quienes han estado en el puente de mando, empezando por los capitanes, quienes no previeron las tormentas, se equivocaron en el plan de viaje, el peso de la carga, las rutas a seguir, las malas compañías y hasta el ritmo de navegación.
Es humano que, llegado a un punto, cada quiera salvarse, no sólo de la muerte, esa que a casi todo el mundo destina a la barca de Caronte, sino a la que implica otras cosas, aunque lleguemos a salvo a la orilla y evadamos al barquero de la “Divina Comedia”. En Venezuela hay un naufragio, que nos envuelve a todos. Si analizamos cabal y ampliamente lo que acontece, veremos qué, todos flotamos en la mar embravecida; por una razón u otra. Entran en ellas distintas valoraciones. Pero naufragio al fin, deja tablas, tablones y hasta baúles flotando; pedazos de la nave que desprende el movimiento, el golpe de las olas y el viento. Habiendo eso, queda una esperanza a quienes pactaron con Trump para “salvar la vida”. ¡Algo tenemos que hacer! Como cantó Simón Díaz en “Mercedes”, viendo a aquel enorme caimán que amenazaba con “engullir” a la mujer de su amigo.
Es decir, según ese medio, Trump “descarta” lo de elecciones en lo inmediato en Venezuela. En su información y análisis, el diario norteamericano, dice, “un alto funcionario del gobierno norteamericano precisó que a Trump no le preocupan las elecciones en Venezuela en este momento. La misma fuente argumentó que la actual guerra con Irán ha endurecido notablemente la postura geopolítica del presidente de los Estados Unidos, quien ha pasado a considerar el petróleo venezolano como un seguro estratégico y fundamental ante la inestabilidad energética global que afecta a los mercados internacionales”.
En la misma nota se comentan sobre la supuesta posición de Delcy Rodríguez al respecto, pues se comenta que “De acuerdo con el testimonio de una persona que se encuentra al tanto del desarrollo de las conversaciones bilaterales, la funcionaria ha manifestado explícitamente a las autoridades de Washington que apoya la realización de elecciones “más adelante”. No obstante, la presidenta encargada condiciona formalmente dicho escenario electoral, solicitando que primero se proceda a levantar las sanciones internacionales con el objetivo de recuperar los ingresos financieros de la nación y reparar la infraestructura pública antes de convocar a los ciudadanos a votar”.
Tal información coincide con lo que he dicho antes, varias veces, como en los trabajos publicados que pueden ser leídos, siguiendo los respectivos link:
1.-Para Trump, las elecciones no son prioritarias. Para los trabajadores prioritario es, rescatar derechos salariales. Por: Eligio Damas | Domingo, 19/04/2026.
2.-El 3 de enero marcó un hito en la historia. ¿Conviene a Trump un llamado a elecciones en Venezuela en lo inmediato?. Eligio Damas | Miércoles, 15/04/2026.
Pero la información del diario estadounidense, explica la posición de Trump, en la satisfacción de éste y los capitales de su país, de asegurar el petróleo venezolano, más en medio de un conflicto de mucha emergencia como lo es la más reciente diatriba con Irán. En efecto, como ha sido leído, la nota de The Wall Journal Street, comenta que Trump ha optado por “considerar el petróleo venezolano como un seguro estratégico y fundamental ante la inestabilidad energética global que afecta a los mercados internacionales”.
Por su parte, según el mismo diario, refiriéndose a Delcy Rodríguez, comenta que “De acuerdo con el testimonio de una persona que se encuentra al tanto del desarrollo de las conversaciones bilaterales, la funcionaria ha manifestado explícitamente a las autoridades de Washington que apoya la realización de elecciones “más adelante”.
Lo que el diario no alude, es lo relativo a las ventajas que Trump alcanzó, a partir del 3 de enero y como vengo diciendo, en función de acuerdos previos, con representación del mismo Maduro, durante las negociaciones “recomendadas y hasta lideradas” por Richard Grenell.
El gobierno que ahora encabeza Delcy Rodríguez, al margen de las razones que lo motiven, cada quien dirá y puede decir lo que le convenga o le dicten sus hemorroides, tiene el aval de la Asamblea Nacional. Y hay algo que es indispensable tomar en cuenta, este órgano del Estado, con competencia para sancionar, modificar, etc. leyes, tiene vigencia hasta el 2031.
Pero hay algo más, el período de Maduro terminaría ese mismo año y dadas las circunstancias, los organismos que pudieran declarar su ausencia absoluta, como para llamar ya, a elecciones presidenciales, no están “ganados” para eso, pues están del lado del gobierno interino. Y aunque esas elecciones se produjeran para sustituir al presidente, quienes ahora gobiernan, seguirán teniendo el control del poder legislativo y las decisiones de este se deriven.
Lo que The Wall Street Journal, por intereses políticos no menciona, es esa circunstancia, relativa al poder detrás de Delcy, el legislativo que hasta ahora y con bastante prontitud, ha hecho modificaciones legales, como en lo que respecta a la Ley de Hidrocarburos. Dándole a Trump, un adelanto de lo acordado en aquellas reuniones entre la representación suya y la de Maduro.
Los capitales son muy nerviosos y demandan extrema seguridad. Trump lo ha podido comprobar, como que después del 3 de enero convocó a la Casa Blanca a una legión de inversionistas en el área petrolera y en ellos cundió la inseguridad jurídica que podría derivarse de lo acontecido el 3 de enero. El capital cuida que, mañana, “más tarde que temprano”, como solemos decir en el habla cotidiana, emerja contra él, algún reclamo derivado de un desliz legal. Y esa duda se hizo presente, en las primeras horas del “impactante” gesto de invadir a Venezuela y capturar a su presidente, para someterle a juicio, en base a unas acusaciones que parecieran no tener la suficiente solidez.
Declarada la legalidad de la presencia de Delcy en la presidencia como encargada, justamente por el organismo con competencia para ello, como lo es la Asamblea Nacional, las cosas parecieron ordenarse y generar, en los inversionistas estadounidenses del petróleo, otro estado de ánimo y propensión.
Como mencionamos, en uno de los artículos antes publicados, cuyos link puse arriba, el subsecretario de Estado para Asuntos del hemisferio occidental de Estados Unidos, Michael Kozak, señaló unos cuantos días atrás que “esta primera etapa forma parte de una estrategia más amplia de tres fases impulsada por Washington, que incluye estabilización, recuperación y transición política, una hoja de ruta previamente expuesta por autoridades estadounidenses”.
Trump, no tiene como objetivo, satisfacer las demandas de la oposición que ha sido su aliada desde antes, como llamar a unas elecciones ya, corriendo el riesgo que la AN existente y los poderes de ella derivados, se conviertan en escollo para sus planes. Pues como ya dijimos arriba, esa AN estará vigente, como lo demanda la legalidad, hasta el 2031.
Esta circunstancia, es la que permite a Delcy Rodríguez, encargada presidencial, hablar de unas elecciones “más adelante”, como menciona el diario estadounidense y como dijo Kozak, cuando se cumpla la “hoja de ruta previamente expuesta por autoridades estadounidenses”.
Este cuadro que es real, no el que uno desea o se inventa, todavía le permite a quienes tienen el control de los aparatos del Estado, maniobrar, por aquello que “el hambre y la necesidad se juntan”, como que los opuestos pueden encontrarse y hasta “coincidir” en un instante brumoso y copado de estallidos, para desarrollar políticas en beneficio colectivo, no sólo para salir de ese atolladero con vida, cuando muchos de quienes hasta hace poco les han acompañado comienzan a protestar y distanciarse, como diseñando una política salarial, con la participación de los factores de verdad representativos, no con aquellos atados al dogal de los mandantes y propietarios o inversionistas. No es con representaciones sindicales domesticadas, la mejor manera abordar el tema salarial en las conversaciones con el Estado y Fedecámaras, de manera que surja un acuerdo conveniente. Y pueden, ejerciendo la libertad y derecho que tienen para ello, rescatar los ingresos petroleros, que están y estarían en las manos de Trump, de acuerdo a lo convenido hasta ahora, para invertirlos en beneficio de los venezolanos que, durante todos estos años, han sido víctimas de las sanciones impuestas por EEUU, los malos manejos de funcionarios, “amigos y compatriotas venales” y el discurso estereotipado y gastado que ha hablado de un viaje al paraíso.

