Trabajadores toman la calle y exigen elecciones ya.
Advierte que la presión social marca el inicio de la fase decisiva para forzar un cambio político en Venezuela.
En el marco de las movilizaciones por el Día Internacional del Trabajador, el dirigente político Omar González Moreno respaldó las exigencias de la clase trabajadora venezolana de luchar por sus reivindicaciones laborales y convocar de inmediato elecciones presidenciales como única vía para superar la profunda crisis social que golpea al país.
El mensaje de la calle es claro y contundente, el trabajador venezolano no quiere más excusas, quiere mejoras salariales y elecciones ya. Sin votos no hay salida, sin legitimidad no hay futuro, afirmó.
González Moreno sostuvo que Venezuela atraviesa una tercera ola de crisis social, marcada por el colapso del salario, el deterioro de los servicios y la esperanza generalizada de un cambio en Miraflores, lo que ha llevado a los trabajadores a asumir un rol protagónico en la presión por un calendario electoral.
El país llegó al límite. Hoy el obrero, el maestro, el enfermero y el empleado público están diciendo basta. Esta no es solo una protesta laboral, es una rebelión cívica por el derecho a elegir, enfatizó.
El dirigente subrayó que la exigencia coincide con el creciente consenso nacional e internacional sobre la necesidad de un cronograma electoral claro, creíble y verificable, impulsado por distintos sectores democráticos, incluida la líder opositora María Corina Machado, quien ha insistido en que unas elecciones libres son indispensables para lograr la transición en el país.
Ya no es un tema solo de los partidos, es un clamor nacional. El país entero —y especialmente su clase trabajadora— está exigiendo una salida constitucional. Pretender ignorarlo es jugar con fuego, alertó.
González Moreno advirtió que cualquier intento de prolongar el poder sin respaldo popular solo agravará la crisis y aumentará la presión social.
El 1 de mayo marca un punto de quiebre. El poder debe entender que el tiempo se acabó. O se abre el camino electoral o la presión social seguirá creciendo hasta hacerlo inevitable, sentenció.
Finalmente, hizo un llamado a la unidad de todos los sectores democráticos para acompañar la exigencia popular.
Esta lucha no es de partidos, es de un país entero que quiere vivir con dignidad. La calle habló, y lo hizo sin miedo: elecciones presidenciales ya, concluyó.
Nota de Prensa.

