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Oscar Iglesias: Vuelve el miedo a una guerra nuclear

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Durante años, los españoles pensaron que la posibilidad de que se produjera una guerra con la utilización de armas nucleares había quedado relegada a recuerdos de la Guerra Fría, como si perteneciera a una época ya superada. Era un momento, a finales de los años ochenta, de un optimismo histórico donde siete de cada diez españoles estaban de acuerdo con que se podían evitar totalmente las guerras nucleares.

En esa España, donde se iba consolidando la democracia después de casi cuarenta años de dictadura, había mucha confianza en la capacidad de la política, la diplomacia y los equilibrios internacionales como medios para la disuasión y eliminación de las armas nucleares.

Sin embargo, en los últimos años ha regresado con fuerza el temor nuclear, ante un desorden internacional creciente donde la ley del más fuerte pretende imponerse al derecho internacional. Ahora, la idea de una guerra con la utilización de armas nucleares ya no se contempla como algo remoto, sino como un riesgo real para una amplia mayoría de la población española.

Concretamente, el 78,9 por ciento de los ciudadanos creen que es posible que en el futuro tenga lugar una guerra en la que se utilicen armas nucleares, frente a un 19,4 por ciento que lo descarta, según los datos de la encuesta sobre temores en la sociedad actual realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el pasado mes de febrero.

El cambio es brutal. No se trata solo de miedo a la guerra en general en una amplia mayoría de la sociedad, sino del reconocimiento de la posibilidad real de una guerra con capacidad de devastación global. Un cambio que empezó a fraguarse al inicio de la invasión rusa de Ucrania, en marzo de 2022, donde al ser preguntados por el CIS, si existía riesgo de que esa guerra pudiera desencadenar una escalada nuclear un 50,3 por ciento respondió afirmativamente frente a un 41,5 por ciento que no contemplaba ese riesgo.

En apenas cuatro años los españoles hemos interiorizado plenamente la transformación que se ha producido a nivel internacional, y somos conscientes que nos encontramos en un momento de gran inestabilidad e incertidumbre que puede derivar en escenarios límites para la humanidad.

El miedo se ha extendido por toda la sociedad española en casi todos los espacios sociales y políticos. Esto no significa que no existan diferencias, pero sí que estamos ante un temor compartido por amplias mayorías, con algunos grupos que lo viven con mayor intensidad.

Un análisis más detallado de los datos del CIS permite observar, además, otros elementos de interés:

*Las mujeres muestran mayor preocupación por el riesgo nuclear que los hombres. Concretamente, el 83,5 por ciento de ellas considera posible una guerra con armas nucleares, frente al 74,1 por ciento de los hombres. Una diferencia de 9,4 puntos, que es significativa y viene a mostrar una mayor sensibilidad de las mujeres ante escenarios de amenazas colectivas, especialmente cuando se perciben como graves, difusas y difíciles de controlar.

*Por edad, aunque el temor es alto en todos los grupos, los porcentajes más elevados se registran entre los más jóvenes. El 82,6 por ciento de quienes tienen entre 25 y 34 años y el 81,7 por ciento de los de 18 a 24 años consideran posible una guerra futura con armas nucleares. En el extremo opuesto, el valor más bajo aparece entre los mayores de 75 años, con un 74,7 por ciento, aunque incluso en ese grupo la percepción del riesgo sigue siendo claramente mayoritaria.

*Por clase social la percepción es muy homogénea. Los porcentajes de quienes creen posible una guerra con armas nucleares oscilan entre el 76,2 por ciento de la clase alta y media alta y el 80,4 por ciento de la clase media-media. En la clase trabajadora el dato alcanza el 79,9 por ciento, y en la clase baja o pobre, el 79,6 por ciento.

*La auto ubicación ideológica sí muestra algunas diferencias. Los niveles más altos de percepción del riesgo se sitúan en la izquierda, en la posición 1 con un 83,2 por ciento y en la posición 2 con un 84,7 por ciento. A partir de ahí, los porcentajes descienden algo en posiciones intermedias y de derecha, con valores como que van desde el 73,8 por ciento en el 6, el 72,3 por ciento en el 7 o el 72,8 por ciento en el 9, para subir hasta el 79 por ciento en la posición 10.

*Por recuerdo de voto sí aparecen diferencias más visibles. Aunque la percepción del riesgo es muy amplia, no es completamente homogénea. Los niveles más altos de percepción del riesgo nuclear están entre quienes dicen haber votado a Junts (86,4%), ERC (83,1%), Sumar (81,3%) y PSOE (80,7%). También entre los votantes de Vox (75,8%) y PP (75,5%) los porcentajes son altos. Los valores más bajos corresponden a EAJ-PNV (46,9%), BNG (62,9%) y EH Bildu (67%).

En definitiva, el sentimiento de riesgo nuclear se ha instalado con fuerza en la opinión pública española. Y no es solo el miedo a una guerra, es la sensación de vulnerabilidad global lo que nos envuelve. Lo grave de esta situación es que está cambiando como vemos el presente y también está afectado a como imaginamos el futuro.

En esta lucha entre utopía y distopía no podemos bajar los brazos, porque las utopías de hoy son la libertad, la igualdad y la fraternidad del futuro. La distopía ya la conocemos: fascismo y muerte.

 

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