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Gloria Cuenca: La terrible contradicción

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Fue Federico Hegel, el gran pensador idealista, el creador de la contradicción. Marx, copió y pretendió transformar la dialéctica idealista, (de Hegel) en la dialéctica materialista. Supuestamente, fue una gran idea. Dio una nueva explicación de lo que sucedía, suspuestamente, con la explotación capitalista. Posteriormente, ese “gran visionario” Marx, alertaba y describía lo que ocurría una vez alcanzado el triunfo revolucionario. Mao Tse Tung, “siguiendo al maestro” escribió un libro, llamado: “La contradicción”. Como es costumbre de los comunistas, se lo aplican a todos los demás: no a sí mismos. Los ciudadanos, trabajadores, campesinos y particularmente los burgueses, están en medio de la contradicción; sin embargo, no los revolucionarios. No entienden: la contradicción abarca a todos, incluso a ellos. De allí la grandeza de Hegel, al hacer ese descubrimiento; antes que él, fue Heráclito, quien afirmaba: “las aguas del rio, nunca son las mismas”. Son idealistas, los que pensaron en un comienzo sobre la contradicción o la dialéctica, como también la designaron. Resulta que, la contradicción, es una especie de motor de la historia. Porque esa oposición, la lucha de contrarios, moviliza y dinamiza la sociedad; el socialismo, al buscar eliminar al contrario bloquea el dinamismo necesario para el progreso y el desarrollo. ¡Tan simple de entender y de explicar!¡Tan difícil de comprender, menos aplicar, cuando estás en la trampa inmóvil del socialismo del siglo XXI! Ha pasado de todo, menos alcanzar algo de lo que los teóricos esperaban que sucediera y por lo que a brazo partido lucharon y se llevaron por delante a un montón de gente.

Sorprende cómo estudiosos del proceso dialéctico revolucionario, al ponerlo en la práctica, no se dieron cuenta de lo que pasaba. ¿O, sí y no quisieron admitir que, desaparecer a una clase económica, era una manera de detener o pausar la dialéctica? No entiendo. Lo qué si pude comprender y vivenciar con profunda tristeza fue el fracaso que, amigos y colegas chinos se empeñaron en demostrarme. En efecto, 3 años después de muerto Mao, al regresar invitada a China, pude encontrarme con un país pujante, alegre, trabajando con entusiasmo, con miras a un futuro promisorio. No lo podíamos creer. Al comparar esa realidad con lo visto en la visita anterior, 3 años antes, poco antes de la muerte del “Gran Timonel”, mi sorpresa, en realidad nuestra sorpresa, (Adolfo Herrera, QEPD, compartía el asombro y lamentaba como yo, lo que descubríamos) que se evidenciaba por lo que nuestros amigos nos enseñaban y presentaban. Con alegría, optimismo y confianza por el futuro; en un mundo que ya no era la promesa del comunismo, tampoco del socialismo, era capitalismo puro y del salvaje.

Amables seguidores y lectores, han pasado 50 años del cambio de ideología de la República Popular China. Con un pragmatismo difícil de comprender, para muchos de los obsecuentes seguidores del marxismo-leninismo-pensamiento de Mao Tse Tung, acabaron con las comunas, eliminaron las terribles escuelas “7 de mayo” (más bien, cárceles expiatorias que Escuelas) devolvieron las tierras a los que se las habían quitado, poniendo otra vez en funcionamiento la propiedad privada. Nunca dijeron, al menos al mundo exterior, que ya no seguían la ideología comunista. Ellos con tranquilidad, se sonreían a nuestras preguntas, angustiadas, reflexivas, indagadoras. En particular yo, con espíritu periodístico no me conformaba con lo que me decían. Los interrogaba, sin piedad. Se preocupaban, hablaban entre ellos, yo no cejaba en mi empeño. Sí era casi un acoso. Adolfo se sentía avergonzado, por mí preguntadera, en oportunidades. No obstante, alguna vez, expresé: “¿Ustedes se dan cuenta de que nuestra vida está orientada por una ideología que ahora ustedes consideran equivocada y un grave error?” “Por seguir esas proposiciones Adolfo ha ido muchas veces preso, hay gente que está presa todavía, en Venezuela, muchos murieron en estas luchas, otros han perdido todo. No puedo aceptar que, no se me explique con claridad, ¿qué pasa? ¿qué está ocurriendo?” Con serenidad y una cierta vergüenza al hablar, me dijeron: ”Bueno, Ud. insiste: el presidente Mao se transformó en un terrible dictador, con su mujer y los otros camaradas que son denominados “la banda de los 4”, cometieron atropellos, crímenes, persecuciones inenarrables” Con voz, emocionada continuó: “El primer ministro Teng Shiao Ping, fue rescatado de la cárcel, afortunadamente, él ha impulsado esta enorme transformación económica, ha logrado esta prosperidad y la gran mayoría de lo chinos, estamos felices.” A partir de ese momento, yo entendí. En cada oportunidad ellos me hablaban sobre los progresos logrados, gracias a la transformación de la economía. Indudablemente, la alegría de la gente, la felicidad se notaba en las calles por donde pasábamos.

Puedo decir, sin ninguna duda, que el fracaso del comunismo-socialismo del siglo XXI, es estrepitoso. Sin embargo, lo peor ha sido los asesinatos masivos, la persecución implacable, las limitaciones a las libertades impuestas en los países que están bajo su dominio y el establecimiento de la mentira como política de estado.

¿Tengo una obsesión por demostrar y contar esta terrorífica historia sobre el comunismo? Si, sin dudas. No puedo dejar mi rol de educadora, me preocupa que existan todavía, seguidores entre los jóvenes de la doctrina fracasada y anacrónica. Importante, revisar la historia universal del siglo XX. Es profundamente aleccionadora.

¡Con la ayuda de Dios, saldremos de esto, también!

 

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