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Carlos Ñañez: Desde el infortunio del lenguaje, una narrativa que argumenta el olvido

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El rostro falso debe ocultar lo que el corazón falso sabe. William Shakespeare.

Decían Austin y Searle, que las palabras construían cosas, realidades, el primero define el hecho performativo del lenguaje su capacidad de ejercer funciones en terceros, su validez lógica y el infortunio al hablar, Searle le confiere al lenguaje como hecho “hominizador del hombre” citando a (Heidegger, 2022), la capacidad ilocucionaria de la palabra para generar su credibilidad, su valor veritativo propio de la lógica. Sin embargo, la comunicación puede caer en terrenos en los cuales la narrativa confirmativa persiga el olvido, la evasión de responsabilidades sobre los extravíos del ethos y la parálisis del pensamiento que conlleva a la maldad. “Quien deja de pensar es por ende malvado” (Arendt, 2013). Justo esa poderosa tesis arendtiana contiene los tropiezos que se han sufrido en Venezuela en estos terribles veintisiete años de desmontaje de la estructura institucional del Estado hasta que deviniera kakocracia absoluta, abyecta y perversa.

Existe un punto en común entre Heidegger y su triada hermenéutica que puede observarse en la angustia hacia la caída el “Verfallen an”, caer en un estadio del discurso en el cual todo hecho ético y estético se malogre, “esa es la charla por la charla” (Heidegger, 2022), la vacuidad la nada el discurso vaciado de valor performativo e ilocutivo, el infortunio del lenguaje, el no anuncio, la negación del acto discursivo, la mentira como Política de Estadio, para desproveer al ser de una herramienta que le permita interpretar e interpretarse en y con el mundo, pasando a ser un “Dasein dormido” (Heidegger M. , 2022), justo en esta ataraxia de los sentimientos las sociedades se extravían, se vuelven maleables y asumen cualquier dislate reproducido desde el poder, pues desde la cúpula se recrea la neolengua para la dominación, la división, la confusión y la glorificación a la personalidad.

El lenguaje permite pues engañar, solapar posturas mimetizar las perversiones de las cuales se participó, aludiendo que todo lo que se infringía a una sociedad vapuleada estaba justificada en una venganza personal, de quienes hoy conforman el interinato, esa suerte de Castor iracundo y Helena calculadora, quienes se sienten que eclosionaron de un huevo incubado por Leda y Zeus. La calurosa noche del ocho de abril de 2026, se presentó a la Nación un anunció, que no anunciaba nada claro, un silogismo vacío, que solo sirve para demostrar las mudanzas ideológicas de quien se debate entre un poder externo que les mostró los dientes y una cúpula de adláteres de los más impronunciables crímenes al hombre y a la humanidad, esos que la literatura de la transición denominan los “duros”  (O Donell, G; Schitter P, 1994).

En este marasmo de mentiras, de bofetadas a la dignidad, de búsqueda del olvido, es difícil encontrar en quien hoy ejerce el poder interino de este expaís alguna dimensión que la exonere de sus culpas, de sus responsabilidades, arquitecto del horror, bien supo cobrarnos su venganza personal a millones de inocentes para presentar un discurso que bien puede resumirse en tres puntos reduccionistas por demás: Un anca social, “salario justo y responsable”, nuevo neologismo para buscar un locus de responsabilidad externa, anclaje macroeconómico disciplina fiscal y gradualidad y ancla extractiva, asumen su rol de ser una “élite extractivista y explotadora”  (Mills, 2000). Todos estos argumentos son infortunios del habla por ende adolecen de cualidad ilocucionaria de la palabra siendo fácilmente desmontables, pues el lenguaje es el suplemento del ser, una suerte de utilería del pensamiento, que cuando adolece de fuentes sólidas es absolutamente desmontable como una utilería.

La falacia ad populum el Ancla social, del salario justo y responsable

En Venezuela no tenemos política salarial, la misma es ridículamente absurda por irreal, se perciben 130 bolívares al mes, el resto bonos, que no forman parte del salario, que nos someten a una angustia existencial mensual y que amputaron la autonomía financiera de la administración pública, de ajustar 10.000% el salario, pasaríamos a ganar 1.403 bolívares, casi 2 dólares. ¿Cuál ancla social?, no tenemos salario, de eso se ocupó quien hoy es presidente interino del país, quitándole 5 ceros a la moneda en 2018 y 6 ceros en 2021, siempre en compañía del sujeto omnisciente de su discurso Nicolás Maduro, porque ahora son sus referencias Bolívar y Chávez. Hacía alusión la presidente del interinato a que en 2022 se nos pagó un bono vacacional a los empleados públicos, calculado de manera correcta y que el mismo se convirtió en inflación, claro se le olvidó aclarar que ese pago obedeció a una campaña nacional de protesta y a la salida populista de decretar un ajuste salarial, sin contar con recursos que se desviaban financiando un déficit fiscal desde el Banco Central de Venezuela hasta Pdvsa, falla que se mantiene indemne pues la tiranía de Maduro y su interinato maleable, no respetan la autonomía del BCV, contenida en la Constitución de 1999, en sus artículos del 318 al 320.

Fueron ustedes, los que convirtieron al BCV, en una torre de hormigón inútil en el centro de la frenética capital de la Venezuela del chavismo, los aumentos deben de otorgarse con el concurso de la tripartita, no de ninguna comisión burocrática, que coopere con la confusión de esta posverdad impuesta. En materia de política de precios el cinismo fue sideral, se reconoció la hiperinflación de 2018, de más de 6 millones de puntos porcentuales, por cierto, cifra que por decirla suponía la apertura de expedientes judiciales o de la cárcel, pues ahora estos apóstoles del liberalismo se les olvida que ellos decretaron un delito al cual llamaron terrorismo financiero, en su empeño por mantener la misma patología de Calígula decretar la guerra al mar. La hiperinflación en Venezuela, obedeció al financiamiento de un déficit fiscal enorme, superior a 30% del PIB total, a la creación de dinero sin soporte y al abandono del objetivo operativo del tipo de cambio, en Venezuela, la economía fue desmonetizada desde 2013, indigna escuchar el olvido de aquellos que intentaron eliminar el billete de 100 bolívares en 3 oportunidades y crearon ese adefesio inejecutable del nuevo cono monetario, ustedes permitieron la dolarización de facto, para seguir contando con la libertad de emitir irresponsablemente dinero a la economía, destruyendo así el salario.

Se permitió comparar 2012 con 2025, justo en ese lapso el PIB cayó 75% un valor propio de una guerra, demostrando que sus atavismos perversos son más lesivos que una catástrofe natural, ya lo decía Friedrich Von Hayek, el socialismo es arrogante y comete errores terribles, que pagan los sin poder, el anuncio que es un infortunio del habla no ofrece certidumbre, quebranta el contrato social fomentando desconfianza. Se manoseó de manera vulgar la palabra institucionalidad, el Banco Central es un manual de malas prácticas, sus datos del PIB, se presentan en términos relativos porcentuales, impidiendo su análisis apropiado, todo eso lo han logrado carcomiendo la solvencia de las instituciones.

Ancla macroeconómica gradualidad

Es un axioma fundante en cualquier curso de teoría y política fiscal, que el Gasto Público, debe financiarse de los rendimientos obtenidos por los tributos progresivos y jamás a través de la financiación del déficit fiscal a través del Banco Central, (Hawtrey, 1933) en Venezuela el último reporte de financiamiento da cuenta de un valor de más de 3.900 millones de dólares, emitidos desde el BCV hacia Pdvsa, para cubrir gasto corriente y de capital, 287% de la capacidad de generar base monetaria y 33% de las reservas internacionales. ¿Cuál gradualidad? Son ahora errores reconocidos por quienes los perpetraron y ahora buscan quedar libres de responsabilidad. El actual presidente interino se desempeñó como vicepresidente económico del país, en este Estado macilento y enorme, propio de la gigantomaquia de Rabelais.

En lo único, en lo cual fueron medianamente sinceros, se refiere en asumirse como una élite extractiva, cuyo poder se destina a exprimir las riquezas de un país y usarlas para su beneficio. Obviamente en los choques entre los intereses de la élite militar, política y extractiva reside el conflicto, el cual morigeraron al integrarse en una sola élite deforme, en donde militares, políticos y empresarios participaron del poder, para traicionar las consignas con las cuales se hicieron del poder, el chavismo es la demostración patente del más obsceno, abyecto e intolerable modelo de desigualdad, los revolucionarios bien se acomodaron al poder, son la evidencia de una élite que extrae recursos para sus inconfesables planes, esa denuncia de Mill, en su obra el poder de las élites, una suerte de catecismo de la izquierda. (Mills, 2000).

Desmontadas las anclas. Reconocieron la inviabilidad de su modelo defendido con uñas y dientes, causante de una diáspora de 9.000.000 de venezolanos, a los cuales Delcy Eloína ha definido como exilio selectivo, todos los hogares del país están divididos, el exilio es una dimensión del “daño antropológico” (Aguilar, 2020), se trató el tema tributario. ¿Es que pretenden mayor voracidad fiscal? No es suficiente que el sector privado deba pagar impuestos para la seguridad social de los pensionados, los abuelitos de la patria, quienes quedaron solos gracias a la revolución, esos mismos que subsisten por inercia y mueren en los hospitales convertidos en templos del horror, el chavismo es además edadista y condena a la miseria a la vejez.

La burla continuó, para finalmente hacer un llamado a la reconciliación nacional, el olvido. ¿Cómo olvidar y perdonar a quienes nos enseñaron a odiarnos? Calificándonos de patriotas y apátridas, revolucionarios y cipayos, chavistas y escuálidos. Esa es la herencia de la neolengua para odiar, en un estudio pintado de azul celeste, sin fotos de Chávez o de Maduro, con un discurso fingido y nervioso, que quien se siente observado desde fuera y despreciado por sus cómplices, se nos anunció la nada que es complemento del horror total, que aún se vive en las cárceles.

Finalmente, se nos anunció el salario social basado en tarifas subsidiadas para los servicios públicos. ¿Se puede hablar en Venezuela de calidad de servicios públicos?, las anteriores iguanas causantes de los cortes de energía eléctrica, los terribles terroristas que causaban destrucción en Guri, y hasta los pulsos electromagnéticos, son ahora sustituidos por el cenit de 90 grados de la luz solar en el país, vaya cambios y acomodos en las formas. Sin embargo, siempre el responsable es externo, el locus de responsabilidad heterónoma es una conducta congénita del fascismo y del comunismo, modelos que odian la libertad económica, el bienestar y el progreso. Es una falacia hablar de bienestar en este país a oscuras, sin agua, sin escuelas, sin hospitales y es mayor la desvergüenza cuando se pretenden recuperar activos resguardados, obviando que luego del 3E, se descubrieron 2,5 toneladas de oro depositadas en un banco suizo, mientras el sujeto omnisciente del discurso, Nicolás Maduro, en su último paseo en libertad acompañado de Ramonet, decía que su salario era de dos petros. En fin, la conclusión fue un anuncio que no anunció nada, solo un infortunio del habla aviesa del chavismo. En materia petrolera se vendieron 100.000 barriles de petróleo, al buen Tío Sam, al menos esos recursos son devengados, más no pueden ser administrados por quienes han hecho de la cleptocracia una forma del ejercicio del poder, lo más de 68.000 barriles regalados a cuba, fueron cancelados, enseñando a reprimir, torturar, espiar y violar derechos humanos, hay encrucijadas en el ethos, que no tienen reversa y ni pintándose todos de azul, pueden escapar del odio que entre ellos mismos es inocultable. Solo nos queda claro que son los mismos personajes, buscando la conformación del olvido e intentando no ser señalados por las impronunciables violaciones de los derechos humanos, por cierto, las cuales no prescriben.

Referencias

Aguilar, L. (2020). Reflexiones sobre Cuba y su futuro. Miami: Universal.

Arendt, H. (2013). Eichmann en Jesusalen un estudiosobre la banalidad del mal. Madrid: Penguin Random Hause.

Hawtrey, R. (1933). The art of the Central Banking. Nueva York: Longans Green and Company.

Heidegger, M. (2000). Carta sobre el humanismo. Madrid: Editorial Alianza.

Heidegger, M. (2022). Del camino del lenguaje. Stuttgart: Klett Cotta.

Mills, W. (2000). The Power of Elites. Oxford: University Oxford Press.

O Donell, G; Schitter P. (1994). Trancisiones desde un gobierno autoritario. Concluisones para las democracias inciertas. Buenos Aires: Paidós.

@carlosnanezr – @nanezc

 

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