En columnas anteriores habíamos comentado que la relación entre Washington y Caracas adolecía de “contradicciones”. Dicha opinión se apoyaba en el hecho de que la Casa Blanca mantiene una aceptable relación con Miraflores, mientras que el Departamento de Estado (Rubio) insiste en calificar a Delcy y su combo como “ilegítimos” dada su condición de sucesores de Maduro quien desconoció el resultado de la elección de julio de 2024.
A medida que van transcurriendo las semanas nuestra interpretación de la tal contradicción tiende a despejarse para llevarnos a sospechar que mas bien estamos en presencia de una política muy bien planificada que se viene ejecutando con éxito para Estados Unidos y con opinable beneficio para Venezuela.
Lo anterior se explica cuando contrastamos la cordial relación que parece existir entre Mr. Trump y la “interina”, exteriorizada en repetidos gestos y frases que a nosotros nos lucen desconcertantes, tales como la calificación de “magnífica” para Delcy y el adjetivo de “fantástica” para describir la nueva relación entre ambos dirigentes.
Aun reconociendo que Trump se conduce por el pragmatismo que es parte de su personalidad, no nos sorprendería que mañana nomine a Delcy para Miss Universo, que es un negocio que él conoce bien porque fue el dueño durante varios años. ”Cosas veredes, Sancho”, decía Don Quijote.
Así pues, la contradicción que se practica se está desarrollando con supuesto éxito a través de la venta del petróleo que ahora se cobra a precio de mercado y el producto se administra desde Washington sin que Venezuela tenga nada que decir, salvo limitarse a recibir la parte que el “tutor” decida concederle.
Tal esquema ha permitido a) que no fluya ni un barril más para Cuba; b) que las “comisiones” y desvíos de fondos hayan desaparecido; c) que los embarques sean destinados a compradores aceptables; d) que se acabe con las “flotas fantasmas” que transfieren el crudo en alta mar y falsifican los conocimientos de embarque para ocultar el origen; e) que se haya fortalecido la relación con la India; f) que se reduzcan los privilegios que se concedían a China, que tampoco se la ha jugado por Nicolás; y g) que se renueven y flexibilicen las licencias que emite la OFAC (Departamento del Tesoro de Estados Unidos) que limitan sustancialmente el marco de los negocios permitidos.
Lo que aún no se ha logrado es atraer a inversionistas genuinos, quienes siguen renuentes hasta que el marco legal y de negocios ofrezca la confianza que requieren.
Todo lo anterior puede haber servido al “Delcynato”, pero no a los venezolanos de a pie que día a día promueven ya distintas protestas en busca de un aumento salarial que les permita llegar a fin de mes. Se especula que -como era tradicional- el venidero Día del Trabajador se anuncie alguna medida.
Lo anterior ha venido acompañado por el indiscutible reconocimiento diplomático formal, que ya ha permitido izar las respectivas banderas en sus sedes en ambas capitales.
Hemos alertado, y lo reiteramos, que el paso que falta es la designación de nuevas autoridades para Pdvsa y sus filiales en el exterior, lo cual tendrá efecto muy negativo para el funcionamiento de Citgo y la evolución definitiva de los millonarios juicios instaurados por las empresas otrora expropiadas por el Titán de Sabaneta y los iniciados tenedores de los Bonos 2020, a cargo de la misma cuyos desenlaces enfrentan ya las etapas finales que –a decir verdad- no lucen muy promisorias para la República.
Por el otro lado, los medios nos informan de varias llamadas telefónicas cursadas entre Trump y María Corina cuyo contenido se reporta como positivo sin que, naturalmente, se revelen los detalles; igual como los de la reciente visita de María Corina a Marco Rubio en la que el secretario de Estado reiteró su opinión sobre la ilegítima la usurpación de Delcy Rodríguez, cuya metamorfosis conductual emula los más atrevidos “saltos de talanquera”, tal como se ha visto en las recepciones y encuentros con el secretario del Interior de Estados Unidos, el de Energía, el general que dirige el Comando Sur de las Fuerzas Armadas estadounidenses con sede en Miami, etc.
Suponemos que cada uno de esos visitantes, como también la nueva encargada de Negocios, Sra. Laura Dogu, deben leer con frecuencia la cartilla a Delcy para recordarle los objetivos aún pendientes (presos, jueces, designaciones ministeriales y de mandos militares, etc.).
¡Quien te ha visto y quien te ve, Delcy Eloína! Ayer profiriendo incendiarios discursos antiimperialistas y hoy mansamente complaciendo al “tutor” sin aviso y sin protesto. Pensar que los hermanitos Rodríguez transitaron casi toda su existencia como herederos ideológicos de su padre, cuya vida fuera truncada en uno de los pocos y lamentables excesos que la vapuleada IV República tuvo que reconocer. Ni más ni menos que la famosa historia del Dr. Jekyll y Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson.
En todo caso, quienes por el momento despachan desde Miraflores no solo estarán ocupados en complacer a don Donald, sino también a cuidar sus propias espaldas de los traidores de siempre que estarán buscando la oportunidad de salvarse y garantizar un futuro tranquilo en el que solo tengan que lidiar con su propia conciencia. Más adelante quedará el juicio implacable de la historia.
apsalgueirfo1@gmail.com

