Hoy Las Tejerías no solo despide a una de sus hijas más ilustres, sino que cierra un capítulo vivo de su propia fundación. La partida de Zafir Rondón Crespo de Cipriani deja un vacío profundo en el alma de un pueblo que ella ayudó a construir, difundir y amar. Nacida el 11 de julio de 1941, Zafir fue el puente perfecto entre la gloria de un pasado republicano y la laboriosidad de una mujer moderna que nunca abandonó sus raíces aragüeñas.
Su linaje es una columna vertebral de la historia de Venezuela. Hija de Don Venancio Rondón y Doña Carmen Crespo de Rondón, Zafir portaba con orgullo la herencia de su abuelo, Don Hipólito de Jesús Crespo Torres. Esta sangre la vinculaba directamente con su tío abuelo, el General Joaquín Crespo, figura legendaria que fue dos veces Presidente de la República, líder de la Revolución Legalista y pilar del estado Guzmán Blanco. Aquel espíritu de liderazgo y servicio que una vez dirigió los destinos del país desde el Ministerio de Guerra y Marina, encontró en Zafir una versión civil, cercana y profundamente humana.
Como miembro de una de las familias tradicionales de Las Tejerías desde su misma fundación, Zafir entendió que el apellido no era un adorno, sino un compromiso. Se convirtió en la guardiana del gentilicio tejerieño, dedicando su vida a ser difusora de la historia local. Desde su rol activo en el progreso económico como dueña de la estación de servicio del pueblo, hasta su labor como cronista sentimental de sus calles, Zafir fue una mujer que trabajó con la firmeza de un roble y la sensibilidad de quien conoce el valor de cada piedra de su tierra.
Esa sensibilidad alcanzó su punto más alto en la dimensión espiritual. Zafir cultivó con devoción inquebrantable la tradición del Viernes Santo, custodiando la imagen sagrada heredada de sus antepasados. Para ella, la veneración de esta imagen no era solo un acto religioso, sino un tributo a la memoria de sus padres y a la fe que ha sostenido a su familia por generaciones. Cada procesión era un recordatorio de que, aunque los tiempos cambien, hay valores y legados que deben permanecer intactos.
Hoy, al decir adiós a Zafir Rondón Crespo de Cipriani, honramos a la mujer, a la madre y a la matrona de un linaje histórico. Su nombre queda inscrito no solo en los libros que registran las gestas de los Crespo, sino en el agradecimiento eterno de Las Tejerías, que siempre la recordará como la mujer que mantuvo encendida la llama de su historia y su tradición.
Paz a su alma y consuelo a sus seres queridos.
El Consejo, 10 de marzo de 2026

