La profesora Ana María Sanjuán fue nombrada como la nueva ministra para la Educación Universitaria, sustituyendo así a Ricardo Sánchez y Ricardo Ríos como viceministro, ambos profesores de la UCV con carrera académica y amplia ejecutoria política en favor de la democracia. LiMEV
La movilización del 12-03-2026 alentó las esperanzas de los trabajadores del país respecto a la posibilidad de resalarizar la remuneración por su trabajo. Manifestación en muy buena medida generada desde los gremios de la educación básica y universitaria con una persistencia digna de reconocimiento histórico, pues siempre han estado ahí, aun en los tiempos de indiferencia suicida de los trabajadores. Tanto es así que pensamos se impondría antes del 1º de mayo un incremento sustancioso del salario, de ese modo lo que reciben los trabajadores del Estado pueda llamarse salario y no otra cosa. En un rapto de optimismo muchos llegamos a pensar en la posibilidad de que los casuísticos bonos compensatorios pudieran incorporarse al salario y así empezar con un pequeño incremento la resalarización del trabajo. Pero no fue así. Y la segunda gran movilización, la del lunes 23-03-26, menos energizada por la unidad gremial-sindical, reapareció la infame mecánica de represión laboral, al combinarse la acción de los esbirros del régimen que creíamos apagados, con una movilización esquirol encabezada por Diosdado Cabello, a quien creíamos más débil de lo que efectivamente mostró para contener el auge del descontento trabajador. No obstante conocidos los rescoldos de la ya antigua capacidad represiva, la clase trabajadora tiene que hacer los ajustes necesarios y desarrollar iniciativas que pongan en el tablero político de hoy las necesidades de la clase trabajadora, eso si en términos contables y no como carne de futuro, pues ¡ El momento es ahora!
También es momento para enseriar la transición a la transición democrática de la Educación Básica y Universitaria, según lo que establece la Constitución y la legislación vigente. Pues en básica, con dudosa confiabilidad, parece estar en marcha bajo el protagonismo de Héctor Rodríguez. La cara amable del madurismo. Imagen construida en base a más apariencia de preocupación que real ocupación por los asuntos fundamentales de la educación más básica. Ministro que ha operado con una opacidad informativa que raya en la posibilidad de sus preocupaciones pedagógicas no sean otra cosa que humo retórico de policía bueno, dentro de un régimen que flota en la indiferencia respecto al porvenir educativo del país. Parecen más comprometidos con la tarea de facilitar la transición, Ana María Sanjuan y Ricardo Ríos destacados profesores de la UCV. Dos actores políticos de amplio conocimiento de las causas más nobles de la alternativa política que se configuró después del golpe de abril de 2002. Veremos cómo se comportan para enfrentar los grandes problemas de la Universidad, entre ellos la desalarización del trabajo universitario y el parasitismo inducido desde el estado chavista. Tendrán nuestro apoyo para compensar históricamente los estragos de la incomprensión ultra-radical que medra en la oposición democrática. Es nuestro más sentido convencimiento de que ni Ana María ni Ricardo deberían ser tildados de alacranes por haber aceptado participar en el gobierno interino, pese a lo espeso de la contra-transición-a-la-democracia que pueda habitar todavía en el gobierno de los Rodríguez; pese a la incomprensión de los factores (¿mayoritarios? De la oposición democrática respecto a la posibilidad de que estemos en una transición política a la transición democrática.
Revista 1.061 Memoria Educativa Venezolana, paso a paso

