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Isabel Pereira Pizani: Que el petróleo pague la reconstrucción de la educación

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Uno de los amaneceres más tristes que puede tener cualquier venezolano es saber que las escuelas, los maestros, la educación, el INCE y nuestras universidades autónomas y privadas, confrontan graves y profundas calamidades y han sido demolidas institucionalmente durante los aciagos años de la dictadura chavista-madurista. Los maestros de nuestras escuelas básicas, los profesores de los liceos y de las universidades forman parte hoy de los núcleos, batallones de pobreza, viven en la miseria y ni siquiera tienen recursos para alimentarse y sobrevivir.

Necesitamos saber en lo inmediato cuántos maestros y profesores han formado parte de la Diáspora, cuántos huyeron caminando porque sus escuela y liceos se convirtieron en antros miserables donde no existían recursos para el aprendizaje y donde los pocos niños que llegaban al aula de clases lo hacían en un estado de miseria y hambruna que les impedía lograr lo que les otorgaba la escuela, la posibilidad de aprender y de lograr un sitio en el mundo para sus menudas humanidades.

Hemos perdido mucho tiempo, acusamos estúpidamente al petróleo de ser “excremento del diablo” en lugar de convertirlo en oro para financiar a nuestras infancia y juventud y crearles escuela de calidad, con comedores escolares que los nutrieran, bibliotecas, computadoras, maestros, que los transformaran en una generación de venezolanos plenos de capacidades para enfrentar su futuro.

El balance hoy de la educación venezolana es uno de los peores del mundo, la escuela tiene horarios mosaicos, no es un chiste, esto significa que nuestros niños no pueden asistir todos los días a sus escuelas a aprender porque no tienen maestros, las escuelas están inservibles, no tienen baños y no hay comedores escolares. Todo un panorama de guerra; las escuelas venezolanas parecen haber estado en una confrontación que las destruyó. Dudo que las escuelas de Ucrania estén peores que las nuestras.

La Universidad Católica de Caracas se ha empeñado en revelar estas verdades a un país donde los que nos dirigieron el último cuarto de siglo se dedicaron a robar el dinero de la infancia, el sueldo de los maestros, los recursos para tener escuelas dignas que eduquen a nuestra infancia y juventud. Los resultados están en nuestras narices: UCAB: 67,7% de los estudiantes de educación básica está reprobado en matemáticas y habilidad verbal Esto significa que a la mayoría de nuestros niños se les robó la posibilidad de entender el universo, se les restringió el dominio de nuestra maravillosa lengua española y se les condenó a carecer de capacidades para dimensionar, medir, calcular el universo y su realidad inmediata. 

Hoy los venezolanos estamos de pie frente a esta inmensa desgracia, es imprescindible que valoremos la significación de esta tragedia ejecutada sin piedad por una banda de nacidos en este país que se dedicaron a asaltar todas las fuentes de riqueza, se robaron las posibilidades que nos otorgaba el petróleo para invertirlos en educar a nuestras nuevas generaciones y formar profesionales que condujeran el desarrollo de nuestro país. Hoy nuestros niños en situación de pobreza adolecen de capacidades para medir las cosas, tienen dificultad para expresar verbalmente con nuestro maravilloso castellano, sus sueños y aspiraciones. Esta es la peor tragedia que puede pasarle a cualquier sociedad en el universo.

Los maestros en el mundo civilizado occidental son siempre los actores más reconocidos y respetados de esas sociedades. Los maestros venezolanos, producto de los 25 años de infamia de los gobiernos de Chávez y Maduro, son los maestros más pobres del mundo. “Los maestros en Venezuela enfrentan una crisis salarial extrema con ingresos que suelen ser menores al 2% de lo que ganan sus pares en Latinoamérica, contrastando severamente con Chile (aprox. $1.130) y Uruguay (aprox. $1.300). Mientras los docentes venezolanos viven una profunda precarización, Chile y Uruguay se posicionan entre los mejores remunerados de la región. Los salarios docentes son extremadamente bajos, a menudo situándose por debajo de los 10-20 dólares mensuales en el sector público, lo que obliga al éxodo docente.

No puedo mirar con respeto a ningún personaje que haya formado parte de este régimen que destruyó la educación, que convirtió en caminantes de la diáspora miserable a nuestros maestros, empujados a mendigar en países vecinos oportunidades para trabajar en cualquier oficio, dejando de lado sus aprendizaje y formación de maestros que fue el centro de su vida profesional. Cuando el barril de petróleo alcanzaba un precio de $100 ¿cuánto ganaba un maestro venezolano? El peor pagado del mundo. Era utilizar la riqueza petrolera para destruir. Todos los dirigentes de ese periodo de nuestra historia ostentan grandes riquezas, acabamos de ver la decisión de la banca suiza de congelar las fortunas millonarias de esta banda de políticos corruptos: “Suiza congela $887 millones en activos del entorno de Maduro. Suiza bloqueó activos venezolanos por 687 millones de francos suizos (unos 887 millones de dólares) vinculados al entorno del dictador derrocado Nicolás Maduro, según informó la agencia ATS citando datos del Ministerio de Asuntos Exteriores. Un tercio de estos fondos, equivalentes a 239 millones de francos (308 millones de dólares), fueron congelados tras su captura el 3 de enero”.

Una de las formas más criminales de destruir la escuela básica no fue solo hundir en la miseria a los maestros, negar recursos para el aprendizaje a las 28.000 instituciones educativas públicas (alrededor del 84% del total de planteles en el país) que garantizaban la educación para la mayoría de la matrícula escolar, instituciones que abarcan desde educación inicial hasta la educación media. Estas instituciones, nuestras escuelas públicas se convirtieron en antros de miseria, suciedad y pobreza, sin agua, sin instalaciones sanitarias y sin la necesaria alimentación escolar que proveen los países democráticos del mundo.

Uno de los peores intentos criminales del régimen en el poder fue el intento de infiltrarse en las mentes de los pocos niños que asistían a las aulas. Los programas se transformaron para “enseñar” una nueva legión de héroes salvadores del mundo, ejercer un control político desde el pasado como denuncia George Orwell: “Y si todos los demás aceptaban la mentira que impuso el Partido, si todos los testimonios decían lo mismo, entonces la mentira pasaba a la Historia y se convertía en verdad. El que controla el pasado –decía el eslogan del partido- controla también el futuro. El que controla el presente controla el pasado”. Así aparecieron nuevos héroes, se deformó el pensamiento de Bolívar, utilizado como escudo. Los comunistas que han avasallado al mundo aparecieron al lado de Chávez y Maduro como soportes de sus mentiras históricas, Fidel Castro, Mao Tse Tung, héroes de una supuesta “educación emancipadora” que formaba parte de los programas educativos venezolanos.

En este amargo recuento emerge como una de las peores iniciativas del antiguo régimen el intento de sustituir maestros por jóvenes pertenecientes a un programa populista denominado Chamba Juvenil. El régimen reclutaba jóvenes apartados del sistema educativo, sin ninguna formación profesional, ni proyecto de futuro y los convertía en “maestros”.

“Ante la masiva deserción docente en Venezuela, estimada en más del 70%, el gobierno utilizó la Gran Misión Chamba Juvenil para incorporar jóvenes sin formación docente formal en las aulas, denominados docentes exprés. Esta política buscaba suplir la falta de maestros, aunque generaba enormes dudas sobre la calidad educativa”.

La política estaba dirigida a la población entre los quince (15) y treinta (30) años de edad, con el fin de “organizar y coordinar de forma orgánica, acciones en el campo económico y productivo del país, en función de la soberanía y la independencia, la defensa de su participación en el proceso social de trabajo”.

Quizás esta ha sido una de las maniobras más perversas del régimen chavista para destruir el sistema educativo. Colocar jóvenes pobres como maestros, sustituir maestros por jóvenes inocentes cuya única calificación era la de vivir en pobreza, sin ningún nivel de preparación para el futuro. “Al régimen no le preocupa la suerte de los maestros, su virtual desaparición y su inexistencia en Venezuela, 166.338 docentes dejaron las aulas entre 2018 y 2021. Se estima que 59% desertó por los bajos salarios y las pobres condiciones laborales. El resto migró. Frente a esta crisis, el régimen intenta llenar vacíos con personal no calificado proveniente del fatídico programa Chamba Juvenil.

“El salario de un maestro titulado que inicia su carrera perdió el 95,9% de su valor en los últimos 25 años y con ello las oportunidades para avanzar en sus tareas, poder ser cada vez mejores y estar conectados con la verdadera revolución educativa/tecnológica que conmociona hoy al mundo”.

Este triste balance de la destrucción del sistema educativo venezolano, especialmente en sus principios, en la escuela Básica, puerta de entrada de las nuevas generaciones al valor educación, además de llenarnos de indignación nos impide tener el mínimo respeto por aquel grupo de venezolanos que formaron parte de estos oprobiosos gobiernos. Lo más grave ha sido destruir a Venezuela y convertirla en un feudo a su servicio, amasando grandes fortunas y un poder sin límites sobre la vida del abatido ciudadano venezolano. No puedo respetar a ninguno de estos personajes, aunque hoy ocupen unas relativas posiciones de poder.

Por estas razones es urgente plantear: que el petróleo pague la reconstrucción de la educación, una profunda obligación moral que se adeuda a las nuevas generaciones.

 

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