Aplicada originalmente a un círculo no oficial de asesores del presidente norteamericano Andrew Jackson, la expresión “Kitchen Cabinet” o “Gabinete de Cocina” define a esta figura como un círculo íntimo de amigos o consejeros informales capaces de influir de manera determinante en las decisiones del poder. Los Gabinetes de Cocina se diferencian de los llamados “Gabinetes de Sombra” integrados por equipos de expertos formales, ajenos al gobierno, que hacen el seguimiento a sus políticas y actuaciones.
Los Gabinetes de Cocina no son una novedad en el mundo político, pero el peso de su presencia en hechos que afectan a comunidades enteras con repercusiones globales, produce preocupación y lleva a pensar en los efectos para la sociedad de los manejos oscuros del poder y de su influencia. La función que se les atribuye es, en principio, proporcionar asesoría confiable a los líderes, permitiéndoles evitar la burocracia, sortear los desacuerdos políticos o las casi inevitables filtraciones de sus gabinetes formales, pero no hay duda de que nacen de la desconfianza en la estructura oficial.
Son muchas las personalidades que se valen de esta fórmula de asesoramiento para sortear las presiones que les imponen las formalidades de los controles propios de la institucionalidad. Preferida por los presidentes autoritarios, los Gabinetes de Cocina reciben más atención que las instituciones llamadas a recomendar, planificar, iluminar las decisiones. Explican muchas de las decisiones sorpresivas, controversiales, ajenas a las reglas de la institucionalidad, que cada día alarman a la humanidad. Tiene sentido pensar que en los convulsos escenarios internacionales dentro de los que actúan hoy las grandes potencias, algunas de las decisiones podrían estar teniendo lugar como consecuencia de la actuación en la oscuridad de estos Gabinetes de Cocina.
Para sopesar el valor y los riesgos de los Gabinetes de Cocina hay que entender el carácter de quienes lo integran y sus motivaciones. Más en general, hay que entender la función asesora, identificar las motivaciones, los para qué: para iluminar o para obedecer, para interpretar la realidad o para complacer a la arrogancia o al poder. Corresponde establecer las diferencias, entre lo negociable y lo no negociable, entre asesorar o simplemente atender la voluntad de quien manda. En el seno de los Gabinetes de Cocina se escenifica el juego del poder, de las influencias, del riesgo, del apego o del disfraz de la verdad. Pesan más la intuición, la amistad, la ambición de poder o la relación entre quien lo detenta y quien siente que es su compromiso o su conveniencia sostenerlo.
En el ámbito de la asesoría política se pone a prueba el predominio entre los valores y los intereses; y en el campo de los intereses, entre los colectivos, los nacionales o los propios, los declarados o los ocultos, los que atañen a la economía o a la democracia, o la difícil conjugación de economía y democracia. De los equipos asesores se espera que sus recomendaciones respondan al interés nacional y que se ajusten a los valores. La constatación es, lamentablemente, que muchas veces terminan ajustándose más o exclusivamente a los intereses particulares o de grupos, a objetivos políticos o de negocios. La democracia no parece ser uno de los propósitos.
Los asesores o miembros de un Gabinete de Cocina acuden frecuentemente al argumento de la lealtad. La lealtad es, ciertamente, un valor. Cabe, sin embargo, no confundirlo con obediencia o servicio incondicional. Lo esperable es lealtad con los propios principios y los intereses nacionales, no con los personales o los de su grupo. Apelar a la lealtad no sirve para justificar lo injustificable. La mejor calificación del asesor político debería ser la perspicacia, la independencia de criterio, la capacidad de observar y de escuchar, de juzgar, de apoyar la toma de decisiones por parte de un poder sabio y sereno, necesitado de verdad, no de aplaudidores.
El ruido en materia política, la incertidumbre, la sorpresa, se explican más de una vez por la presencia de los Gabinetes de Cocina, de los que no se sabe a ciencia cierta qué recomiendan, cómo actúan, quiénes lo integran, qué poder tienen sobre las decisiones. Su espacio es el mundo. Sus actuaciones nos pudieran estar tocando de manera directa.
nesoor10@gmail.com

