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Gloria Cuenca: La subjetividad en el periodismo (I)

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Estoy agradecida: No soy más enseñante y menos de Ética Profesional del Periodismo. Amo esa asignatura, más allá de toda razón. Con tristeza voy descubriendo situaciones: hacen mi amor, apasionado y desenfrenado por el periodismo, sea asumido con mayor serenidad y sensatez, frente a la realidad mediática que existe. En otro artículo, dedicado a mi hijo, me di cuenta: el periodismo, está en riesgo de desaparecer (Sí no es qué, podríamos decir, que el periodismo ético, veraz, independiente y con criterio, ya desapareció. ¡Dios nos ampare!) Sin embargo, las causas no son las que los tecnólogos, comunicadores y periodistas señalan: la IA y la falta de papel. Nada de eso. Es el afán lucrativo de las personas, y por supuesto de ciertos empresarios, insaciables. También los gobiernos dictatoriales de izquierda acaban con el periodismo libre e independiente. Lo siento, lo repito, lo afirmo: ni la IA, ni la desaparición del papel, ni todos los “info-ciudadanos, e influencers” serían la causa. Parece mentira, a mis 85 años, descubriendo cuestiones, que los jóvenes manejan y conocen desde hace mucho. En particular me refiero, a la actuación de las grandes cadenas de información-comunicación; además de lo que ya he incluso escrito, en torno a los que había considerado siempre, como los más honestos y correctos periódicos del planeta. ¡Que ilusa y hasta idiota soy! Me da vergüenza, sin embargo, creo necesario compartir estas preocupaciones e ideas. Con gran interés decidí ver la transmisión del discurso del presidente de los Estados Unidos, llamado por ellos: el de “Estado de la Unión”. Pude verlo completo, con traducción simultánea, en “vivo y directo”, con tranquilidad y serenidad.

Lo primero, lo que han dicho, insistentemente, periodistas, presentadores, hombres y mujeres, de la cadena CNN y de muchos diarios importantes de los Estados Unidos sobre la salud del presidente Trump, son mentiras. Quedó en evidencia esa noche, camina con energía, se desplaza con facilidad y sin tropiezos, habla con fluidez, no se equivocó en ninguno de los momentos de su largo discurso. Según ellos mismos, “el más largo en la historia de los Estados Unidos,” dicho por un presidente. Busqué en la imagen los detalles de su declive físico o intelectual. No lo encontré. No es fácil decir un discurso de más de dos horas y media, sin ningún tipo de vacilaciones. Lo sé con experiencia viva y directa. Saqué, una primera conclusión: Lo narrado sobre el presidente Trump y su estado físico es de las mentiras más infames; y que se puede desvirtuar. ¿Quiere decir que el antagonismo político de los periodistas norteamericanos está por encima de su imparcialidad? ¿Llegar a ese extremo?  ¿inventar enfermedades?

Hace mucho que la doctrina de la objetividad periodística ha sido desechada, por imposible. Esto se sabe sin duda. Dedicaré el próximo artículo, a esa teoría, analizada y desmenuzada, en todos los países serios y demócratas; al convencerse de su inaplicabilidad, dio paso a la imparcialidad. Se trató entonces de entrevistar o dar espacio a las dos o, más posturas, que se oponen sobre cualquier tema presente en el debate. El periodista, obviamente, no debe tomar posición con respecto a lo que está informando-noticiosamente. No se puede hablar de objetividad en el periodismo, no existe y sobre eso, hemos discutido y presentado numerosas disquisiciones; creímos por largo tiempo, que existía un mínimo de imparcialidad. Particularmente, en los Estados Unidos de Norteamérica. ¿Será que, se hablará de la subjetividad en el periodismo como la constante ¿Están polarizados? ¡increíble! Esa noche del discurso, el más largo en la historia, la imparcialidad perdió terreno. Quedó desmentido lo que dice CNN. Y, pensar, me enfurecí y protesté cuando la quitaron de la parrilla de las cableras. ¡Qué desastre! El segundo aspecto en evidencia y al desnudo, fue el asunto económico. Estoy convencida: la ciencia económica es demasiado compleja para mi ancianidad. Sin embargo, las cosas que se entienden son claras y fáciles de demostrar: el galón de gasolina valía 5$ y algo más, ahora cuesta 3$. ¿Cómo es posible inventar un hecho así? Me repugnan las mentiras. Compruebo la veracidad, del precio de la gasolina: lo primero no cuesta igual en todos los estados de la Unión, no se puede dar un solo precio; lo segundo, en efecto ha sido rebajado su costo, a 3 $ y, hasta menos, en algunos estados. ¡Dios mío! Hasta vergüenza siento: mentir de manera tan descarada; siendo tan fácil desmentirlo y comprobar la verdad. Lo dicho: no hay vergüenza al ser descubiertos, no importa. ¿Qué se hará? Vivir en la incertidumbre constante, al saber que se atreven a decir tales mentiras; sin importar las consecuencias aquí y en todas partes del mundo.

Si fuera más joven, esto sería un reto. A mi edad, tengo una esperanza: la gran cantidad de jóvenes que estudian comunicación social para ser periodistas. Inmenso el tamaño de su tarea. Los jóvenes lo que se proponen lo logran, esa energía funciona. Confiemos en ellos, sin dudas, no dejaran que nuestra profesión desaparezca por la mentira. La verdadera libertad de expresión, en conjunto con la de información y opinión, todas surgidas de la libertad de pensamiento, garantizadas por nuestra Constitución Nacional, artículos 57 y 58, son vitales para la libertad, democracia; también para el desarrollo humano. Sí la comunicación y el periodismo no regresan a los postulados de la Libertad de Comunicación, Información, Expresión y Prensa el mundo-conflictivo y confuso- tendrá mayores tareas complejas y desafiantes.

¡Dios nos proteja! Continuaré…

 

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