“… Las personas con poder son quienes mejor detectan tanto sus posibilidades como los límites de lo que pueden hacer con él”. Moisés Naím.
Arena política
Razón tienen aquellos que con angustia observan que a medida que transcurren los días el gobierno interino de Delcy Rodríguez va cerrando su cuadro gubernamental con personajes que han disfrutado a lo largo de 27 años de las mieles del poder y que de alguna manera son corresponsables de la actual crisis política, económica, social y moral que estremece todos los cimientos de la República. Es como si nada hubiese ocurrido. Ellos concentraron el poder de una manera tal que no dejaron un solo espacio para la divergencia y las señales que envían con esos nombramientos es más que obvia, no piensan ceder el más mínimo espacio para la quienes se opongan a sus designios.
La sociología política nos enseña que cuando quienes ejercen el poder de un país lo concentran en exceso, lo transforman en tiranía, dan al traste con la democracia y al transformarlo, la ciudadanía paulatinamente los va abandonando, de allí que perdieron su base social, aquellos que acudían a los llamados de la población y éstos asistían como autómatas, los van dejando solos. Con el advenimiento de la tiranía, y con ella la represión, las encarcelaciones por motivos políticos, se producen cambios en la estructura del pensamiento de la gente, y desean aún más la libertad y la democracia.
Los cambios producidos en el gabinete no ayudan a darle paz mental al pueblo venezolano, por el contrario, la esperanza de tener una vida mejor se disipa con las horas y con cada decisión que toma el gobierno interino, así como tampoco ayudan los mensajes transformados en bombas de alto impacto lanzados por el presidente Donald Trump con relación a Delcy Rodríguez. El gobierno interino camina en sentido contrario al de los trabajadores que claman por un salario digno y una vida mejor.
Los llamados a la paciencia del pueblo ante la destrucción de la economía, de los servicios públicos, del salario, de la salud, de la educación, es decir, de la Nación, es inhumano, si, sencillamente inhumano. Cómo pedirle al pobre que vos creasteis que te entienda y que debe soportar un poquito más porque ahora el SEÑOR SOL, es quien nos perjudica. Paciencia pidió Hugo Chávez. Paciencia pidió Nicolás Maduro. Paciencia pide Delcy Rodríguez. Tienen 27 años repitiendo lo mismo, Paciencia”, Este Año Será El De La Venezuela Potencia”, “Los Cinco Motores”. En los años de la cuarta república el santo y seña era El Gobierno Anterior. Es así como un país con las reservas de Petróleo y Gas más importantes del mundo entero, por obra y gracia de pésimos gobiernos convirtieron al 82% de la población en pobreza extrema, les eliminaron el salario, exterminaron a la clase media e impactaron directamente al corazón de la sociedad como lo es la familia, lograron convertir a millones de venezolanos en deambulantes sin horizonte preciso y aún tienen la “valentía” de pedirles más paciencia.
Dice Moisés Naín en su libro El Fin Del Poder (Octubre 2013) lo siguiente, “Cuando el poder está demasiado concentrado engendra tiranía. En el extremo opuesto, cuando más fragmentado y diluido está el poder, mayor es el riesgo de anarquía, un estado en el que no existe el orden”. Y luego al autor agrega, “Pero el mensaje central es que la dilación excesiva del poder y la incapacidad de los principales actores de ejercer el liderazgo son tan peligrosos como la concentración del poder en unas pocas manos”.
Vengo sosteniendo que en la actualidad y a raíz de la extracción de Nicolás Maduro por el gobierno de los Estados Unidos, no nos encontramos en momentos de TRANSICIÓN hacia la democracia, más sí en una evidente crisis de hegemonía en el poder ya que quien determina no es Delcy Rodríguez sino Donald Trump, pero, éste está decidido a prestar más atención a lo económico que a lo político. El PSUV ha intentado marcar distancia con el gobierno interino, pero, más priva la subsistencia en tanto que Partido, lo que les obliga a marchar juntos, pero no revueltos. Estas son crisis propias del Interregno, no obstante “lo viejo tiene que morir y lo nuevo debe nacer”.
Ahora bien, para que lo nuevo pueda nacer hace falta observar que lo viejo está sólo en el escenario político impidiendo que los trabajadores en sus justas luchas por lograr un salario digno se pronuncien (sic). Alrededor de 500 activistas políticos aún permanezcan en las cárceles. A los políticos excarcelados se les impide lanzarse a la arena política. Es preciso conquistar espacios para que lo nuevo pueda nacer.
Así las cosas, sobrada razón tienen quienes se sienten temerosos de pasar de una autocracia a otra sólo que con otros personajes. De allí la urgente necesidad de abrir las compuertas al combate político sin temor a represalias de ningún tipo. A debatir sobre la Venezuela que queremos. A presentar proyectos de País. A permitir que todos los venezolanos del signo que sea puedan tener una discusión abierta y en cualquier terreno. A buscar los tiempos para analizar el tema electoral y poner fecha a unas elecciones libres y democráticas. Estos escenarios de libre ejercicio de la democracia, lejos de ser un tormento para algunos, se pudiera convertir en una tabla de salvación para aquellos que teman perder el poder, que quizás así suceda, pero tendrían la real posibilidad de continuar haciendo vida pública en nuestro país. A mi hermano de vida Moises Moleiro le gustaba argumentar muchísimo sobre cada planteamiento que hacía y en diferentes oportunidades traía a su memoria un pasaje de El Quijote, “Sancho, cuando veas la vaquilla, tírale la soguilla”.
Ya vistos los peligros que pueden presentarse en esta etapa del conflicto venezolano, necesario es admitir que la política no es unilineal y menos la geopolítica donde se trazan estrategias de corto, mediano y largo plazo. Aún no tenemos 3 meses de la extracción de Nicolás Maduro y la implosión en las filas del gobierno/Psuv/Militares que antes se presentaba como una unidad monolítica ya no lo es, están en pleno desarrollo las deserciones, las trompadas parlamentarias, los contactos directos con la dirigencia media a lo largo y ancho del país. Vemos a un Mario Silva criticando públicamente al interinato y calificándolos de plegarse al imperio. Ya no se trata de un gobierno cívicomilitar-policial, ni de Patria, Socialismo o Muerte. Tampoco de Leales siempre, traidores nunca. El proceso de implosión sigue su curso, es indetenible, así como también la pérdida casi total del apoyo popular. La debilidad del chavismo-madurismo es extrema. Más ganancia tendría devolverse al camino donde iniciaron su larga marcha, a la ruta electoral.
El camino hacia la Democracia no tiene vuelta atrás, no hay disyuntiva que valga, “O vamos a la conquista de la democracia, O vamos a la conquista de la democracia”.
Sociólogo – ezearanguren1@gmail.com

