Lo que se presenta como un ejercicio de democracia participativa y empoderamiento popular está bajo la lupa de expertos y ciudadanos. La asignación de recursos públicos a proyectos comunitarios se ha convertido, en muchos casos, en un proceso marcado por la falta de transparencia, la ausencia de controles administrativos y resultados de dudosa calidad.
A pesar de que estos proyectos nacen de la votación directa de los vecinos, la ejecución física de las obras revela una realidad alarmante. La ausencia de mecanismos de fiscalización permite que los fondos se asignen sin el rigor técnico que exige la ley de administración pública. El resultado es un patrón recurrente: obras inconclusas, materiales de baja calidad y estructuras que no cumplen con los estándares mínimos de ingeniería.
El Valdeciano
José Luis Medina
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