El día jueves 26 de marzo tuve el honor de asistir a un “conversatorio “promovido por la Arquidiócesis de Caracas y, particularmente, por el Reverendo padre Gaspere Salerno, párroco de la parroquia de El Rosal.
El tema del “conversatorio» fue: “Desafíos y retos de la Iglesia venezolana en el contexto actual “. Los expositores fuimos: Monseñor Ovidio Pérez Morales, arzobispo de Maracaibo, de Coro, de Los Teques y ex-presidente de la Conferencia Episcopal, Pedro Pablo Fernández Reyna y yo.
En mi exposición procuré ceñirme estrictamente al tema de la convocatoria: “Desafíos y retos de la iglesia venezolana en el contexto actual.»
Comencé con un breve comentario sobre lo que se entiende por Iglesia venezolana. Recordé que Iglesia somos todos: desde el Santo Padre en Roma hasta el más humilde feligrés de la parroquia más modesta. Todos somos Iglesia.
Desde el Papa y los cardenales, pasando por arzobispos y obispos, los curas, los religiosos y religiosas y los laicos. Todos somos Iglesia. Por tanto, todos debemos sentirnos convocados a asumir los desafíos y retos de la iglesia en la coyuntura actual.
Dicho esto expresé que los retos y desafíos de la iglesia son los mismos de siempre, desde hace 2000 años: “Id y predicad el evangelio a todos los pueblos de la tierra “.
Predicad con la palabra y con el ejemplo. Dar testimonio del mensaje de Cristo.
Predicar el evangelio. Anunciar el Reino de Dios. Predicar con la palabra y también con el ejemplo, con el testimonio de vida. Tener el coraje de predicar el evangelio a los poderosos, a los ricos, a los letrados, pero también a los más humildes a los que más están urgidos de cercanía, de fe, esperanza y caridad.
En seguida, hice un comentario sobre la coyuntura actual de Venezuela.
Dije que la piedra angular de la doctrina cristiana es el amor. El respeto a la dignidad de la persona. Y esto es así porque los cristianos creemos en la filiación divina. Somos hijos de Dios. Creados a Su imagen y semejanza. Somos hermanos entre nosotros. Eso nos obliga a trabajar por construir una sociedad fundada en el amor y en la fraternidad.
La coyuntura actual en el mundo actual y en la Venezuela actual está caracterizada por una violacion sistemática de la dignidad de la persona.
Se viola ese principio cuando se violan el estado de derecho y los derechos humanos. Cuando hay presos políticos y torturados y exiliados y perseguidos por razones políticas. Allí tenemos que estar como iglesia reclamando el respeto a los derechos humanos.
Pero el mayor escándalo en la Venezuela actual lo representa la gran mayoría que vive en situación de pobreza. Es un escándalo que en nuestra realidad convivan minorías opulentas y mayorías paupérrimas. La mayoría de los ciudadanos venezolanos no tiene acceso a los bienes básicos para una existencia humana: alimentación, vivienda, educación, salud, etcétera.
Nosotros, como Iglesia, tenemos que estar cerca de los que sufren, al lado de los más pobres. En eso consiste la “opción preferencial por los pobres».
El desafío de la Iglesia venezolana en la coyuntura actual es predicar el evangelio y vivir en consecuencia con los valores evangélicos! Y eso significa estar al lado de los pobres, de los perseguidos, de los marginados. «El Reino de Dios está cerca “

