Para Luis Vicente León el primer objetivo es cerrar la brecha cambiaria y garantizar que los recursos petroleros fluyan al sistema económico de forma más predecible, rápida y planificada. Según Gustavo Machado, profesor de LUZ, el aumento en producción e ingresos tarda en trasladarse a la economía cotidiana de los ciudadanos. Aldo Contreras, experto en finanzas, reconoce la necesidad de un plan macroeconómico y del aval de organismos multilaterales: En economía no existe la varita de Harry Potter para que de algún modo la economía se pueda arreglar sola, advierte.
Ni el tutelaje de Trump hace despegar la economía: El país necesita cambios estructurales.
A días de la captura y extracción de Nicolás Maduro a una cárcel en Brooklyn, Nueva York, Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, elevó las expectativas de crecimiento económico en la población, con el llamado a invertir en venezuela 100.000 millones de dólares a las más grandes empresas petroleras.
Casi dos meses y medio después, tras la reforma de la Ley de Hidrocarburos, y el impulso a cambios en materia legal en relación con la industria mínera, el bolsillo de los venezolanos aún no percibe impactos positivos, y el escenario se instaló en la mesa de debate público nacional.
Luis Vicente León, director de Datanálisis y economista, reconoce que el proceso de apertura económica en Venezuela, hoy materializado en la nueva arquitectura de licencias petroleras, reforma de la ley de hidrocarburos y estímulo a la inversión privada en sectores estratégicos como minerales, electricidad e infraestructura, generan expectativas positivas y atraen a numerosos inversionistas que hoy exploran oportunidades en el país.
León asegura en un breve análisis en la red social X que muchos descubrieron que las oportunidades no están solo en el petróleo sino también en sectores que deben reconstruirse para sostener la recuperación del país: infraestructura, sistema financiero, servicios, comercio, agroindustria, tecnología y, sobre todo, talento humano.
El reto es enorme. Venezuela viene de años en los que muchas cadenas productivas se rompieron y una generación clave emigró. Reconstruir esas capacidades tomará tiempo, reconoce, al tiempo que sostiene que la mejora ocurrió primero en la mente de la gente antes de que en su bolsillo.
Hoy más del 75% de los venezolanos cree que su situación económica va a mejorar pronto. Pero esa expectativa aún no se refleja plenamente en ingresos ni en la actividad económica, que sigue marcada por inflación, devaluación y brecha cambiaria.
Delcy Rodríguez promete abrir la economía de Venezuela para complacer a TrumpPara el analista financiero el primer objetivo es cerrar esa brecha y para hacerlo se requieren decisiones concretas, entre ellas garantizar que los recursos petroleros que ya se generan fluyan al sistema económico de forma más predecible, rápida y planificada; abrir el acceso a financiamiento multilateral, incluyendo organismos como el FMI, para apoyar la estabilización monetaria y financiar infraestructura crítica; facilitar el uso productivo de los recursos venezolanos congelados en el exterior para impulsar inversión y recuperación; y modernizar la ley del trabajo para permitir aumentos significativos del ingreso real sin comprometer la sostenibilidad de empresas y Estado.
La recuperación económica no es solo un problema de expectativas. Es un tema de ejecución y es necesario empezar lo más pronto posible, señala.
Retardo en las decisiones económicas
Gustavo Machado, economista, investigador y profesor de la Escuela de Economía de la Universidad del Zulia, explica que la economía venezolana atraviesa un momento crítico caracterizado por un retardo entre las decisiones económicas y su impacto real en la población, lo que significa que, aunque existan señales positivas como el posible aumento de la producción petrolera, los ciudadanos aún no perciben mejoras en su poder adquisitivo.
Machado señala que la economía enfrenta un período de transición y destacó un efecto que denominó retardo experto, que, a su juicio, consiste en el tiempo que transcurre entre la aplicación de políticas y la obtención de resultados tangibles.
Venezuela ha experimentado un prolongado deterioro del poder adquisitivo, lo que explica que la población no perciba mejoras inmediatas, menciona.
Destaca que la mayor producción petrolera, impulsada por nuevos actores y por empresas como Chevron, podría generar más ingresos para el país. Sin embargo, explica que ese aumento en producción e ingresos tarda en trasladarse a la economía cotidiana de los ciudadanos.
Según el especialista, este inconveniente entre expectativas y resultados genera frustración en la población, que no siente el impacto de las noticias económicas favorables.
Actualmente, el país se encuentra en una etapa en la que existen expectativas económicas positivas, pero sin efectos visibles aún en el consumo y la calidad de vida, asegura.
Reformas institucionales
Para Aldo Contreras, especialista en relaciones económicas internacionales, Venezuela necesita implementar un programa de reformas económicas e institucionales para lograr una recuperación sostenida, al tiempo que advirte que, pese a los mayores ingresos petroleros previstos para este año, la falta de un plan macroeconómico y de estabilidad limita que esos recursos se traduzcan en mejoras para la población.
El experto afirma que la recuperación de la economía venezolana dependerá de profundas reformas institucionales, apertura económica y un plan macroeconómico integral, pero, recuerda que no existen soluciones rápidas para superar la crisis.
Asimismo, indica que el país requiere abrir la economía, aplicar un plan macroeconómico serio y atraer inversión extranjera, con apoyo de organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.
En economía no existe magia, no existe la varita de Harry Potter para que de algún modo la economía se pueda arreglar sola. Hay que entender que se tiene que abrir la economía. Tiene llevarse un plan macroeconómico, un plan de desarrollo económico serio que debe llegar a los organismos multilaterales, el FMI, el Banco Mundial, pero para que todo eso suceda debe darse un gran viraje y ese gran viraje pasa por la fecha de unas elecciones, advierte.
Contreras refiere que aunque Venezuela podría recibir entre 12.000 y 15.000 millones de dólares por ingresos petroleros este año, cifra que no es suficiente para resolver los problemas estructurales de la economía.
El economista acota que el país carece de medidas clave como una unificación cambiaria, un plan de estabilidad macroeconómica y políticas claras de apertura económica. También resalta que la carga fiscal del Estado, con cerca de cinco millones de pensionados y tres millones de trabajadores públicos, dificulta aumentar significativamente los salarios en el sector público.
Según la teoría económica, cada año de crisis puede requerir hasta cinco años de recuperación, por lo que la recuperación venezolana podría tardar entre siete y diez años, dependiendo de las decisiones que se tomen actualmente, detalla.
Contreras precisa que se debe reducir el encaje legal bancario, que se ubica cerca de 73 %, para ampliar el crédito en sectores como construcción, comercio y consumo.
Afirma que la economía podría alcanzar este año unos 122.000 millones de dólares, aún muy lejos de los 460.000 millones que registraba hace más de una década, cuando el ingreso per cápita superaba los 15.000 dólares.
Aunque existe expectativa entre los venezolanos por una mejora económica, esa expectativa aún no se traduce en resultados reales, por lo que el país necesita cambios estructurales y políticas económicas consistentes para lograr una recuperación sostenida, agrega.
El plan para surtir gasolina y gasoil a la pesca industrial en Venezuela solo alcanza para el 37% de las embarcaciones
El presidente de Asopesca, Salvatore Passanisi, destacó que se trata de un sector que emplea, de forma directa e indirecta, a 21 mil trabajadores y que es la actividad económica principal en la zona oriental del país.
Salvatore Passanisi, presidente de la Asociación Oriental de Armadores de la Pesca (Asopesca), advirtió que el plan de surtido de combustible para embarcaciones de la pesca industrial anunciado por el Ministerio de Pesca para reactivar la flota pesquera solo abarca a 90 de las 240 naves registradas en la zona oriental del país, es decir, al 37% de los barcos.
Este plan estima suministrar combustible a un precio que permitiera la operatividad de los barcos. Passanisi apuntó que bajo este esquema más de la mitad de las embarcaciones no podrán operar. «Se designó un total de 50.000 litros de combustible a un precio de 0,15 centavos de dólar por litro para 90 embarcaciones. Pero somos 240 barcos», dijo.
El representante gremial destacó que se trata de un sector que emplea, de forma directa e indirecta a 21.000 trabajadores y que es la actividad económica principal en la zona oriental del país.
En este contexto, espera que los entes gubernamentales puedan distribuir combustible con mayor regularidad y según el precio acordado, dijo en entrevista para Fedecámaras radio.
Versión Final

