El Turimiquire le recordó al gobierno de Sucre que las estatuas de Cristóbal Colón no son el problema…
El problema está en la eficiencia, la eficacia y la pulcritud en el manejo de los fondos públicos.
Buenos días, guerreros de la libertad… La llamada que le hizo Donald Trump a María Corina desde el Arepazo retumbó en el mundo entero, puso sobre la mesa una nueva forma de hacer política, ahí no solamente había venezolanos, cubanos y nicaragüenses, ahí estaba el mundo entero. En lo que respecta a la líder venezolana, despejó las dudas sobre su respaldo, la blindó de amenazas de «sorpresitas» de lo que queda de la tiranía y se puso en el zapato de los venezolanos cuando le dijo, María aquí todo el mundo te ama, podemos asegurar ahora que la presión norteamericana entro en la máxima presión porque todo esto fue con la presencia de Marco Rubio, que tampoco estaba ahí por casualidad.
Donald disfrutó una multisápida reina pepiada, interactuó con el personal del restaurante y se marchó, pero dejo en el Arepazo un agradable clima de satisfacción, de confianza en un hombre que cuando promete cumple. Trump se ganó el corazón no solamente de los venezolanos, también de toda la comunidad hispana que ven en él a la persona que ha dedicado su mandato a proteger del comunismo y del narcotráfico, que van de la mano con la miseria y el hambre, que son la consecuencia en toda la América Latina.

