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La inversión en el agro puede revertir la crisis humanitaria compleja que hay en Venezuela, dijo Tulio Pacheco

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El contexto económico actual ha abierto oportunidades y expectativas en la medida en que se anuncian importantes inversiones por parte de las principales industrias petroleras globales. Sin embargo, para Tulio Pacheco, director de la Asociación de la Agricultura Familiar, el desarrollo nacional supone una inversión sustancial en la agricultura para lograr revertir la crisis humanitaria compleja y sus efectos sociales sobre la mayor parte del territorio nacional.

Pacheco indicó que ciertamente la industria petrolera activará la economía nacional pero, además, hay que mirar al campo porque debemos notar que rescatar su productividad y competitividad cambiaría, para mejor, la vida del 40% de la población que vive en el 80% del territorio nacional la cual, vale decir, permanece al margen del dinamismo de la industria petrolera.

Al ser interrogado sobre cómo podría invertirse en el campo, Pacheco afirmó que existe una importante fuente de financiamiento en la banca multilateral, en el FMI, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, al cual puede acceder Venezuela y ser dirigidas a los productores del campo, no cómo dádiva sino cómo créditos retornables, para tecnificarla, industrializarla, establecer estándares de calidad internacional e integrar cadenas desde la producción hasta la comercialización. No es un sueño, es perfectamente realizable si los productores, las instituciones y la misión norteamericana en Venezuela intercambian criterios sobre el impacto inmediato que el dinamismo de la agroindustria es capaz de generar en la Venezuela rural.

Pacheco reflexiona sobre cómo debe ser el modelo socioeconómico de esa revitalización del campo, cómo debe ser la agricultura de pantalón largo, a su juicio el financiamiento internacional dirigido al campo exige cumplir estándares globales de crecimiento inclusivo, por ejemplo, la incorporación de la mujer en el trabajo, la responsabilidad social empresarial para la gestión de servicios educativos y sanitarios, un régimen salarial justo y competitivo y, además, la protección integral del ambiente. Sin tales elementos, reproduciremos un modelo frágil de crecimiento. El futuro de Venezuela supone transformaciones profundas, sostenibles, rentables y competitivas.

Nota de prensa

 

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