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Román Ibarra: Todo se derrumbo

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Cuesta mucho contar la historia reciente de Venezuela por la cantidad de episodios, casi todos llenos de sobresaltos, y retrocesos, que abruman la tranquilidad de cualquier observador.

Desde el golpe de estado magnicida del 4F/92, pasando por el discurso irresponsable de Caldera en el Congreso para justificar el bochornoso ataque, y luego desde el poder, dictarle el sobreseimiento para convertirlo de militar golpista, y mediocre, en un súper candidato presidencial; a pesar de que lo correcto era que hubiera purgado la pena máxima conforme a derecho.

Le fue servido en bandeja de plata el control absoluto del país, y sus riquezas para destruirlo, y entregarlo cobarde y miserablemente a una dictadura como la de Cuba, rendido a un caudillo que lo sedujo con la idea de ser el heredero del ¨antiimperialismo¨ ante su eventual desaparición física. Paradójicamente, el ¨heredero¨ falleció primero que el anciano dictador.

26 largos años de ignominia, primero Chávez, y luego Maduro; de permanente humillación de los ciudadanos; de corrupción; de incumplimientos; de abusos de poder; destrucción institucional; terrorismo de estado, pero revestido de ¨proclamas revolucionarias¨, siempre falsas y estafadoras, para mantenerse en el poder incluso por la fuerza, como ocurrió el 28J/24, y luego promover la más brutal ola de violaciones de DDHH, hoy llega a su final con fecha 3 de enero, ya grabada para la historia.

A través del tiempo, diversas negociaciones y diálogos en busca de acuerdos para la gobernabilidad, desde el oficialismo siempre hubo engaños, e incumplimientos; burlas, y la intención de ganar tiempo para seguir en el poder con toda clase de abusos.

Fueron advertidos interna e internacionalmente acerca de la necesidad de acatar la legalidad, pero hicieron caso omiso, jugando a los invencibles y prometiendo cárcel; sangre, y fuego, si acaso no podían con los votos, y vaya que en eso si cumplieron. No solo se robaron las elecciones, sino que encarcelaron a un número importante de ciudadanos, todos inocentes, amañándoles juicios sin derecho a la defensa, sin posibilidad de nombrar Abogados de su confianza; bajo torturas; aislamiento; desaparición forzada, entre otros delitos de lesa humanidad.

Rompe el alma escuchar el testimonio de las víctimas; hombres; mujeres; menores de edad, e incluso discapacitados, acerca de la crueldad con la cual fueron torturados y humillados. Eso sin contar con los que ya no pueden ofrecer testimonio, por haber fallecido en condiciones infrahumanas bajo custodia del Estado.

Designados como organización criminal, y asociados al terrorismo y el narcotráfico, se les sigue una causa en tribunales de los Estados Unidos, la cual, cuenta con testigos previamente declarados culpables por idénticos delitos, como los Generales Alcalá Cordones, y Hugo Carvajal (el pollo). Lo negaron, pero cuando pudieron haber acompañado la iniciativa del Presidente Trump, y sus aliados continentales en la lucha contra el narcotráfico, en vez de sumarse, se dedicaron a sabotear abiertamente.

Tras más de cuatro meses de emplazamiento de la flota militar en el Caribe, el día 3 de Enero, comenzando el nuevo año, un ataque militar certero redujo con precisión milimétrica las  fuerzas que custodiaban al dictador, y lo extrajeron junto a su esposa –acusada por delitos similares-, para llevarlos a la jurisdicción de la Corte del Sur de Nueva York para ser juzgado.

Sometido a juicio como está, y en ejercicio histriónico de expresión corporal, declara su No Culpabilidad, por lo cual, no se entiende que proponga ¨condiciones¨ como: Que no le condenen a cadena perpetua; que liberen a su esposa de inmediato, y que le den el programa de protección de testigos! Esto suena muy sospechoso.

La culpa es exclusiva de la dictadura de Maduro, y la invocación ahora del Derecho Internacional, es antojadiza y falsa. Lo que les queda es atender el juicio y ya se sabrá en el desarrollo del proceso, y ulterior sentencia, si son culpables o inocentes. Para ellos si habrá un juicio justo; con Abogados de su confianza, y respeto al debido proceso, a diferencia del calvario que ellos hicieron sufrir a sus víctimas. Por cierto, quién paga el servicio de los Abogados en el juicio? La pregunta es pertinente, si aceptamos el argumento de que el ¨pobre¨ solo ganaba dos Petros mensuales, que además se gastaba Cilita.

Respecto de la invocación de la denuncia por la violación de la soberanía, tras la búsqueda de inmunidad, o impunidad mejor dicho, concordamos plenamente con la sabia opinión del Dr. Felipe Hasson, PhD en Derecho Internacional, según la cual: ¨se invoca la soberanía; la no intervención, y el orden jurídico internacional, como si estos conceptos existieran para proteger a los gobiernos y no a las personas. Como si la soberanía estatal fuera un escudo moral absoluto, capaz de justificar el hambre; la persecución; la tortura; el exilio masivo, y la supresión completa de la voluntad popular. No lo es¨.

¨La soberanía no es un fin en sí misma; nunca lo fue. Es un instrumento funcional condicionado al cumplimiento mínimo de los deberes del Estado para con su población¨.

¨Cuando un régimen transforma a su propio pueblo en rehén, empobrece deliberadamente a la sociedad; destruye instituciones; persigue opositores; defrauda elecciones y elimina cualquier posibilidad de alternancia en el poder, ese régimen pierde legitimidad que da sentido a la soberanía que alega defender¨.

¨el derecho a la vida, a la dignidad humana, y a la autodeterminación de los pueblos no son valores occidentales opcionales o retórica política. Son normas centrales del orden jurídico internacional contemporáneo. Un gobierno que viola estos derechos sistemáticamente no puede exigir que el mundo cierre los ojos en nombre de una abstracción jurídica conveniente¨. ¨Venezuela no es un caso de divergencia ideológica; es una tragedia humanitaria. Millones de personas se han visto obligadas a dejar el país. Las que se quedaron conviven con la escasez; la represión, y el miedo¨.

¨Por eso la ayuda externa, incluida la militar, cuando sea necesaria para proteger vidas, y no regímenes, no es una violación del derecho internacional. Es la afirmación de su núcleo ético. La comunidad internacional existe precisamente para evitar que se cometan atrocidades detrás de fronteras convenientemente cerradas¨.

Ahora viene la transición forzada con parte de los mismos que conformaron el gobierno dictatorial, pero bajo nuevas reglas. Es lógico que sea así, porque de lo contrario, sus grupos paramilitares o colectivos armados; las fuerzas armadas al servicio del oficialismo; el control administrativo del Estado, y la industria petrolera, en manos de los ganadores de las elecciones del 28J/24, pero sin equipos  consolidados para ejercer el control debido, hubiera sido víctima inmediata de la acción golpista –otra vez- de quienes se niegan a perder, como si con ello se les fuera la vida. No hay espacio para más abusos, y lo que corresponde ahora es desmantelar ese Estado dictatorial, y oprobioso que todavía mantiene un conjunto de presos políticos que merecen ser excarcelados de inmediato de manera plena.

Fueron difíciles las transiciones en Suráfrica, y Chile, entre otras, pero al final se logró. Ojalá que regresen los tiempos de la paz; la concordia; el camino del desarrollo a través de la inversión y la recuperación de áreas sensibles, abandonadas de manera inexplicable en estos 26 años lamentables. Bienvenido el cambio.

@romanibarra

 

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