Sumamente interesante el momento que se está viviendo para el continente americano, y mucho más emocionante para Venezuela. Hasta hace pocos días, era inimaginable para el común de los ciudadanos que pudiera ocurrir lo que ahora sabemos, pero que la mayoría anhelaba, desesperados por la precarización de la vida en su conjunto.
El deseo generalizado por el cambio, pero silente y asfixiado por la represión brutal, ha sido el denominador común de la ciudadanía. En casi todo hogar venezolano hay un dolor, y un lamento sincero por el familiar exiliado (más de 8 millones de ciudadanos en el exterior); un enfermo; un preso; un desaparecido; un secuestrado; una desaparición forzosa; un torturado; un amenazado por el jefe del Clap; por el comisario del partido, o por el colectivo mandamás del barrio.
Más de 26 años de sometimiento indigno, y salvaje de toda una sociedad, que luego de tantas luchas, hoy por fin siente que es posible revertir el daño, a partir de la esperanza que sembró la lucha electoral, potenciada por los acontecimientos ya conocidos de la extracción del dictador y su mujer, así como de la transición impuesta para que los mismos creadores del entuerto, se vean obligados a desenmarañar su desastre.
Se trata de una transición inédita, y extraña, que los encargados aceptan de mil amores, aunque tengan un discurso encendido para la galería de sus ¨revolucionarios¨, y una aquiescencia abismal frente a sus nuevos mandantes y jefes.
Como ya se ha dicho en trabajos anteriores, los únicos responsables de que las cosas hayan ocurrido como ya se ha visto, son los miembros de la anterior dictadura, y hoy actores de la transición forzada; dirigida, u obligada, según el término que más se ajuste a criterio del ciudadano. Fueron demasiadas las ocasiones y oportunidades que tuvieron de resolver, o corregir los daños y errores, pero se negaron.
Dedicaron su esfuerzo de manera sistemática a burlarse, no solo de los venezolanos, sino de todos los gobiernos; organismos internacionales, y personalidades de buena fe, que intentaron mediar para encontrar una salida democrática a la crisis generada por ellos mismos. En cada negociación quisieron ganar tiempo, y sabotearon cualquier posibilidad.
Ahora, frente a una amenaza de miedo creíble con el emplazamiento de la flota militar de Estados Unidos y sus aliados en la lucha contra el narcotráfico, así como las acusaciones fundadas en declaratorias previas de culpabilidad por parte de ex funcionarios de su propio gobierno, tales como Alcalá Cordones, y el Pollo Carvajal, lejos de colaborar y desmentir, armaron templetes para el baile burlón, y la retórica ridícula.
Se acabó, ahora hay otra realidad. María Corina Machado, mil veces humillada; perseguida, y hostigada, junto a su partido y todos los ciudadanos de bien, no solo pudo organizar los esfuerzos para el triunfo electoral del 28J, a pesar del abuso y ventajismo del oficialismo, sino que se hizo acreedora del premio Nobel de la Paz, con lo cual, se convirtió en una figura mundial, y además desquició a los miembros de la dictadura, entrando en pánico y actuaciones más erráticas y desesperadas.
Diferencias sustantivas si comparamos el recibimiento de María Corina Machado por parte del Presidente Trump, y su importante reunión aunque no se pueda saber –todavía- los detalles tratados en la misma, y la presencia también en los Estados Unidos de Maduro y su mujer, pero en condiciones de adversidad. Solo que para ellos si habrá juicio justo; con jueces y fiscales profesionales e independientes, y no como los juicios amañados por dependientes judiciales bajo sus órdenes para humillar a inocentes; sin derecho a la defensa; sin debido proceso; bajo tortura; violación sistemática de DDHH, y sentencias absurdas e infamantes de la dignidad humana.
Nueva brisa de esperanza para todos los venezolanos, y emoción contenida, a la espera de que se produzcan resultados positivos con las medidas que se adoptan en materia política, y económica, con el impacto que seguramente habrá de producirse en lo social.
Este difícil tránsito con un gobierno encargado, y teledirigido, está bajo observación permanente, y ojalá no intenten actuar como siempre hicieron, porque esta vez no habrá más plazos, ni espera. Se trata de apurar una agenda diseñada por factores externos, sin cuya participación hubiera sido imposible en el corto y mediano plazo.
Ahora será posible conocer en profundidad y amplitud el daño causado a la nación en estos lamentables 26 años de ¨revolución¨ mediocre, y corrupta, en la que contrasta de manera aberrante, la riqueza excesiva y mal habida de los gobernantes; sus enchufados, y lacayos, con la pobreza extrema de la mayoría del pueblo venezolano.
Para la gente común no hay dinero; trabajo; gasolina; comida; servicios esenciales, ni dignidad. Para ellos los miembros del oficialismo, hay de todo en exceso: corrupción; viajes en aviones privados; clínicas; hospitalesprivados; Buena, y abundante comida.
Este largo sacrificio debería producir, auspiciado por el esfuerzo de corregir la destrucción conocida, y por conocerse, una nueva organización social a partir de la cual, podamos avanzar hacia la reconstrucción socioeconómica y política.
En ese sentido, un gran acuerdo social debería estructurarse para que una vez finalizada esta transición singular; forzada, e inédita, como la que estamos viendo podamos avanzar hacia una megaelección que relegitime todos los poderes públicos. No solo la Presidencia de la República, también una nueva Asamblea Nacional (ojalá se recupere el nombre de Congreso de la República), con la consiguiente renovación del poder electoral; judicial, y moral.
Ya habrá tiempo también para producir los cambios constitucionales, y legales que garanticen un nuevo piso institucional para el desarrollo armónico de la nación en una democracia real.
Hacemos votos por la sindéresis, por la tranquilidad, y la esperanza largamente vulnerada, pero que hoy adquiere nuevos bríos.
El cambio es inevitable ahora, y será positivo en la medida en que podamos abrir el camino a todas las expresiones, a diferencia del pasado reciente.
No más persecuciones; puertas giratorias; dilaciones, ni saboteos. Libertad plena e inmediata para todos los presos políticos, sin excepción. Es la hora de la reconstrucción, y la justicia.
@romanibarra

