El pensamiento político de Thomas Hobbes pone el acento en la presencia de un gendarme para garantizar el orden y la paz en la sociedad. En su célebre obra «Leviatán» plantea acabar con esa guerra de todos contra todo presente en el estado natural. La política no puede estar sujeta a los caprichos de cada quien porque conduce al desorden, a la violencia e inseguridad. Ella debe resp9onder a reglas científicamente descubiertas para imponer un orden estable y permanente.
Para el autor, lamentablemente los hombres son codiciosos e intentan apoderarse de los bienes de los demás, creando una situación de dominio que imposibilita la convivencia humana. No en vano llega a la conclusión de que «el hombre es el propio lobo del hombre». Por ende, es inminente la existencia de un mandatario fuerte y capaz de acabar con la anarquía reinante, producto de una relación contractual.
Esa figura es el Leviatán con suficiente autoridad para ejercer el monopolio legítimo de la fuerza para contrarrestar las apetencias personales y dar protección a sus gobernados. Es el soberano cuya misión es procurar la seguridad del pueblo y lograr la paz social. Si las circunstancias lo permiten, no debe dudar en ejercer la fuerza para alcanzar dicha misión.
En Hobbes la política adquiere un carácter instrumental, es decir, se convierte en un medio necesario para alcanzar un fin. En este caso la política está determinada por la intervención del Leviatán para frenar las avaricias e intereses malsanos qué solo conducen al caos. De manera que en esta situación los individuos pierden la libertad para asegurar su integridad física y sus propiedades. Es una relación contractual donde la conquista de determinados derechos implica renunciar a otros, como la libertad individual.
El planteamiento cobró mucha vigencia para justificar las monarquías que predominaron en Europa durante los siglos XVI y XVIII. Es referencia obligada en el campo de la Ciencia Política para comprender la naturaleza la utilización de la fuerza en la conformación de un orden político determinado. Hay quienes, desde la concepción del Leviatán, llegan a sostener que «a veces para llegar a la paz anhelada hay que utilizar la fuerza». Cualquier parecido con el contexto venezolano es pura coincidencia.
Politólogo y profesor titular de la UDO.

