Esta navidad que llega nos encuentra en ascuas, cargados de dificultades y asediados por los demonios desatados de la ambición de poder, la precariedad económica y la tozudez de un lado y del otro, otra marcha a la locura como diría Barbara Touchman en un texto celebre, emprendida por un peligroso megalomano. En un ambiente de persecución y peligro, el carpintero José se lleva a María en forzosa escapatoria, embarazada y en los días de dar a luz para finalmente, en un modestísimo paraje, alumbrar y parir al niño Dios. Nacía la esperanza y con ella la confianza en la superación y la salvación. Jesús sabe lo que vivimos y a él, a su madre y a José pido una bendición de liberación y de cambio y progreso para nuestra Venezuela, con paz y fraternidad para los coterráneos donde quieran que estén en el mundo. Amen.


