Si de algo ha sacado provecho la oclocracia castro chavista en 26 año de dominio en Venezuela, es de la “elegante, persuasiva y pugnaz diplomacia lobbysta”.
Descrita originalmente como negociaciones de antesala en vestíbulos de hoteles, la Real Academia de la Lengua (RAE), la define a priori, como “grupos de presión o cabildeo, que buscan influir en decisiones públicas” (…) y acepta el término “Lobby”, por su uso extendido, en lo político, diplomático y en tantos tratamientos internacionales.
Actualmente hay toda una gama de vinculaciones al osado término, a todo lo largo del kilométrico rodaje puesto en escena por EE.UU, para presionar la salida del gobernante cartel de los soles de Venezuela, acusados por Trump y sus colaboradores, de ser los responsables directos de inundar de drogas a su país.
En paralelo a las demostraciones del poderío aéreo, naval estadounidense, en aguas del caribe, cerca de las costas venezolanas, para ejercer la mayor presión, se ha desarrollado de lado y lado, una intensa y feroz campaña de desinformación, capaz de volver loco a medio mundo, y donde juega un rol primordial, el audaz manejo de la fulana “diplomacia lobbysta”.
En medio del convulsionado cruce de acusaciones, desinformación o medias verdades, sale a flote “en todo su esplendor”, el poderoso blindaje de la “diplomacia lobbysta” con que cuenta, la narco dictadura venezolana, tanto en Europa, Estados Unidos y en otras partes del mundo, con la que se dice, “ha alcanzado, excelentes resultados”.
Se especula, que la más resonante de todas, es la gestión lograda, ante la Corte Penal Internacional (CPI), donde pese haberse sustanciado por varios años, todo un dosier de probadas denuncias, sobre crímenes lesa humanidad, violaciones de derechos humanos, desapariciones forzosas, “no se le ha tocado ni un pelo, “al verdugo chavista”. También se citan, los sonados casos de los “narcos sobrinos” y de la llamada “joya de la corona”, el empresario colombiano Alex Saab, ocurridos “galantemente”, durante el gobierno demócrata de Joe Biden.
No es la primera vez, que se habla de esta audaz jugada y sus operaciones diplomáticas del chavismo, pero en esta ocasión los datos son bien específicos y contundentes, tanto sobre los nombres concretos como sobre sus mecanismos de acción, algo que podría conducir a revisar protocolos en importantes medios internacionales de comunicación.
Un bien documentado reportaje del portal argentino PanAmPost, reporta que el ex negociador colombiano Juan González, ex alto asesor del gobierno de Joe Biden para temas de América Latina, “no promovió el levantamiento de sanciones al régimen dictatorial de Nicolás Maduro por una ingenua pasión por el deshielo y el apaciguamiento, sino por los intereses puros y duros de un grupo de grandes tenedores de bonos de la deuda venezolana, a quienes convenía más la “estabilidad autoritaria” que la apertura democrática”.(…).
Alude el citado escrito, a los nunca bien ponderados “bolichicos”, “junto a sus socios internacionales, el principal de los cuales, sería el ex asesor Juan González, “quien se habría paseado por las mayores tribunas mediáticas del planeta, dejando un rastro de chats de instrucciones, para oxigenar desde el mismo imperio, a la narco dictadura”. Acción que al final se convertiría en importante prueba incriminatoria” (…).
Y aunque un tanto rezagadas, nos llegan noticias, contra las tergiversaciones del prestigioso rotativo estadounidense, New York Times, a favor del régimen castro-madurista, donde se habla, entre otras tantas cosas, de “las versiones manipuladas, el uso de trampas y ardides, de titulares que rayan en la obscenidad, y sobre todo, de su nefasta aproximación, a la oprobiosa autocracia venezolana”.
En un reciente coloquio de chat gpt (plataforma unificada de AI para el aprendizaje), con expertos analistas, en relación a lo que varios medios internacionales presentan como posible “caos” si sucumbe la narco dictadura, también se aborda el espinoso tema de la manipulación informativa, y sobre todo, de las complicidades de cierta gran prensa, con el oprobioso régimen.
Sin embargo, en el oportuno intercambio de opiniones, se deja claro, que la fulana narrativa del “caos inevitable”, es parte de una estrategia de propaganda, “construida por lobbies contratados por la dictadura, justamente, para “sembrar miedo en la comunidad internacional”, “disuadir presiones externas”, “justificar la continuidad del poder”, y presentar a la sociedad venezolana como ingobernable”, sin el yugo opresor del chavismo.
Las importantes conclusiones, es que se trata de una táctica vieja, estudiada, donde “el verdugo autócrata” se presenta como el garante del orden”, cuando en realidad es el causante de la terrible desgracia, que hiere y padece el sufrido país.
Entre tanto, los venezolanos seguimos sumergidos en las redes sociales, tratando de adivinar ¡qué diablos es lo que está pasando!, y ¡qué carajos, es lo que va a pasar!, en tan difuso y delirante escenario de “De Lobbies, Tensiones Y Desinformación”.
Con información de PanAmPost, El País de España, RT, Redes Sociales.
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