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Eumenes Fuguet 20 de diciembre de 1830, entierro del Libertador Simón Bolívar

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Acta de Defunción.

Desde la Casa de la Aduana el cortejo fúnebre, salió hacia la Catedral de Santa Marta, precedido por las cabalgaduras del Libertador, seguido de tres oficiales con sable en mano, una compañía de soldados, inmediatamente el cadáver con sus condecoraciones colocadas.

El carruaje fúnebre fue llevado por dos generales, dos coroneles y dos comandantes, seguían los oficiales de la guarnición y personalidades.

Al llegar a la Catedral, se realizaron los honores correspondientes.

Simón Bolívar defunción

La Partida de Entierro textualmente indica:

En el año del señor, a veinte de diciembre de 1830, yo, presbítero José Arenas, Cura Interno de la Catedral de Santa Marta, Certifico:

Que el señor Deán Don José Antonio Pérez de Velasco, en unión del Ilustrísimo Obispo de esta sagrada Iglesia, dio sepultura eclesiástica en una bóveda de la referida Catedral, al cadáver del Excelentísimo Señor General Libertador de la República de Colombia Simón Bolívar, natural de la ciudad de Caracas, viudo de la señora María Teresa Rodríguez del Toro.

Habiendo hecho testamento, se le administraron todos los Santos Sacramentos y llevó un entierro mayor con «siete posas» gratis, al que concurrieron todas las Corporaciones, Generales del Ejército, oficiales y demás sujetos de distinción de esta ciudad, con asistencia también del clero y señores curas comarcanos y para que conste lo firmo, José María Arenas, Cura Interno del Sagrario de la Catedral de Sta. Marta.

La palabra “Posa”, significa misa de responso, realizada en cada una de las siete paradas o altares, establecidas entre la Casa de la Aduana y la Catedral.

La lápida de mármol, colocada meses después, fue donada   por el general José Antonio Márquez.

(La lápida se encuentra en el Museo Bolivariano en Caracas).

Los oficios religiosos en la Catedral los realizó el sacerdote caraqueño José Antonio Pérez de Velasco, mencionado en la Partida de Entierro.

Colombia pidió el corazón de Bolívar, el cual se enterró en un cofre al lado del féretro, al poco tiempo desapareció… debe estar esparcido en toda la América libre.

El «Siempre Leal «, el general Rafael Urdaneta, Presidente Provisional de la Gran Colombia, emitió en Bogotá el 9 de enero de 1831, una conmovedora Proclama, anunciando la infausta noticia.

El 21 de enero de 1831, llegó la lamentable información a Maracaibo.

El 4 de febrero de 1831, se conoció en Caracas el infausto acontecimiento.

El general José Laurencio Silva como Albacea, entregó en junio de 1831, a María Antonia Bolívar Palacios, heredera principal del Libertador, el Testamento.

 

Los restos del Padre de la Patria tuvieron que esperar doce años para ser trasladados a Venezuela, según su voluntad testamentaria. Invaluable documento que se encuentra actualmente en el Museo Nacional de Colombia en Bogotá.

El Original del Acta de Defunción, fue hallada en el 2022, en la Sacristía de la Diócesis de Santa. Marta; tras ser restaurada y validada, se envió al Panteón Nacional en Caracas.

En el aparte noveno del Testamento elaborado el 10 de diciembre, el Libertador ordenó que: «los documentos en manos de su amigo, el dominicano Juan Bautista Pavageau desde septiembre de 1830, sean quemados»; aspecto que no se cumplió; invaluable material recopilado durante diez años, guardado en diez baúles, que sirvió para preparar los treinta y cuatro tomos de la conocida «Memorias del general O’Leary».

Los restos del Padre de Seis Naciones, ingresaron al Panteón Nacional el 28 de octubre de 1876.

 

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