Lo que para muchos es solo un espacio para guardar el auto, para Manola Cárdenas, mejor conocida como la “profesora Lala”, es un templo dedicado a la fe.
Lo que para muchos es solo un espacio para guardar el auto, para Manola Cárdenas, mejor conocida como la “profesora Lala”, es un templo dedicado a la fe. Desde hace 23 años, la profesora Lala convierte su garaje en la Urbanización Santa Rosa de La Concordia, en uno de los pesebres más grandes y visitados de la ciudad, un testimonio de tradición y dedicación que atrae a creyentes año tras año.
Lo que comenzó como una expresión personal de devoción se ha transformado en una misión. Para la profesora Lala, este monumental trabajo no es solo una tradición navideña, sino una misión: Esto me da la oportunidad de evangelizar a las personas; uno les da información de Jesús y su vida y ellos se van muy agradados. Todo lo hago como una misión mientras que Dios me dé permiso de estar, explicó la profesora.
Las figuras, muchas de ellas de yeso, fueron pintadas por sus propias manos; narran silenciosamente el viaje de María y José, la anunciación a los pastores y la adoración de los Reyes Magos. El Espíritu Santo empezó a iluminarme, a hacer la vida de él; todas estas piezas son obras mías; uno compraba las caritas y se les daba forma a los cuerpos. Yo en un principio hacía un pesebre hasta la anunciación, pero luego hizo toda su vida.
María Cárdenas – La Prensa del Táchira.

