Los directivos han tenido que endeudarse o incumplir con su personal, debido a la falta de liquidez para honrar sus compromisos.
De cara al cierre del año escolar, directivos de colegios privados que mantienen convenios de pago con la Siderúrgica del Orinoco (Sidor), denunciaron que la empresa tiene más de 8 meses de mora en el pago de mensualidades y matrículas de hijos de los trabajadores.
Según el testimonio de un grupo de afectados, quienes prefirieron no relevar su identidad para no comprometer a los centros de estudios, la situación es grave, toda vez que cada plantel tiene más de 30 estudiantes bajo este convenio.
Ellos no pagan desde abril la mensualidad de los colegios que les dan educación a los hijos de sus trabajadores. Imagínate desde abril son cinco meses del año escolar pasado más lo que va de este año. Son casi 9 meses que no se le ha cancelado a nadie excepto a algunos centros pequeños que tienen pocos alumnos. Esto es desesperante, explicó uno de los entrevistados.
En contexto, el contrato colectivo de las empresas básicas incluye el pago de colegios privados para aquellos trabajadores cuyos hijos cursen estudios en estos centros. Sin embargo, en años anteriores ya los colegios han denunciado este tipo de retrasos e incumplimiento por parte de las empresas adscritas a la Corporación Venezolana de Guayana (CVG).
Actualmente existen dos modalidades: convenio directo con la empresa y reembolsos. En la primera modalidad, el colegio emite una factura única con los costos de todos los alumnos que dependen de las empresas básicas y el pago lo hace directamente la compañía. En la segunda modalidad, el centro educativo emite la factura a cada representante y la empresa reembolsa el monto al trabajador.
Los testimonios coincidieron en que actualmente Sidor es la única estatal que trabaja directamente con los planteles, con las otras filiales suspendieron estos acuerdos precisamente por retraso en los pagos.
En mi caso, tenemos 42 estudiantes bajo esa modalidad, pero hay colegios que tienen hasta 200 alumnos y es un monto muy grande lo que se debe. Antes de esto, pagaban al menos cada 2 o 3 meses. Pero no han pagado más nunca, es desesperante. Uno no sabe cómo cancelar las utilidades a los trabajadores porque tengo 33 maestros trabajando, manifestó el propietario de un centro educativo que imparte educación primaria y bachillerato.
El incumplimiento mantiene afectado al personal docente
Sobre la situación, los entrevistados expresaron que el incumplimiento ha provocado que no puedan costear sus gastos operativos, afectando directamente al personal de la institución.
Tenemos casi 10 meses sin cobrar ni medio. De este año escolar 2025-2026 no hemos cobrado ni inscripción. Esto nos tiene en las tablas. Estamos a punto de quiebre. Tenemos 80 alumnos de Sidor y nuestra matrícula total son 360 alumnos. Tengo 80 alumnos que no me pagan desde que empezó el año escolar, ya no hallamos cómo hacer, expresó la directora de un plantel de Puerto Ordaz.
Asimismo, la fuente enfatizó en que necesitan esos recursos para pagar utilidades a sus trabajadores el próximo mes de diciembre. Algunos esperaban mejorar las condiciones de pago este año, pero no ha podido ejecutarse por la morosidad.
La única empresa con quien tenemos convenio directo es Sidor. Ellos nos exigen una factura donde se incluye a todos los alumnos, pero tenemos que esperar que autoricen el pago. En años anteriores ya teníamos convenio y cuando la empresa empezó con la falla disolvimos el convenio. El problema se está presentando nuevamente cuando volvimos a aceptar el convenio y ha sido un solo problema desde que empezamos. No ha habido puntualidad. Nos afecta tremendamente, para este nuevo año escolar debíamos hacer un ajuste de sueldo al personal y no se les ha podido cumplir. Por primera vez al momento que salieron de vacaciones no se pudo cumplir con el pago, tuvimos que esperar a empezar el proceso de inscripciones de nuevo para con el dinero de otros representantes poder cumplir, puntualizó la fuente.
Los convenios ya no son rentables
En conclusión, los declarantes coinciden en que el modelo de pago no es rentable, toda vez que se hace imposible cumplir con sus obligaciones, afectando directamente a su recurso humano.
Ya agotamos los fondos del colegio y no tenemos recursos para pagar utilidades. Esto desmotiva al trabajador. Nuestros trabajadores son de más de 10 años en el colegio, hasta 20 años de servicio, y es porque siempre hemos respondido bien. Esta situación desmotiva al trabajador porque vamos a estar claros, la gente trabaja porque necesita. Eso repercute en la calidad de trabajo para los alumnos, una persona no puede trabajar con motivación si no está siendo bien pagada, expresó una de las personas consultadas, quien además señaló que durante el ciclo escolar anterior también los pagos se hicieron con amplios retrasos.
En este sentido, hicieron un llamado a las autoridades de esta compañía para que se pongan al día con sus obligaciones. Hasta la fecha, los alumnos no han sido privados de su derecho a la educación a pesar del impago.
Francesca Díaz – Correó del Caroní

