Aproximación
Mucho de lo que envuelve el ejercicio de la política está formado por las percepciones e imágenes, aspectos característicos de la misma, junto a otros más. Las percepciones a veces son acertadas, a veces no. En este último caso, se dice que, las cosas no son exactamente como las pensábamos o, que lo que pensábamos sobre determinadas personalidades de nuestro entorno, era o no acertado. Las imágenes por su parte, pueden concretar esas percepciones públicas, lo que puede determinar el éxito o fracaso de esas personalidades.
¿Para qué diferenciarse?
Sobre el tema opinado, la mercadologa argentina Coca Sevilla escribió: “actualmente la manera de hacer política ha cambiado. Estamos viviendo un entorno de desconfianza y falta de credibilidad en los políticos y los partidos políticos. Es por ello que resulta cada vez más complejo diferenciarse, generar una propuesta de valor para la ciudadanía y proyectar credibilidad y confianza”. Para ella hombre político que no se distinga, se extingue, sea que esté en el mundo público o privado. A lo cual se agrega que, si no lo hace, ¿cómo podría diferenciarse de otros como él?
Uso
La imagen política, constituye una herramienta de comunicación, usada para gestionar, proyectar y transmitir mensajes coherentes en tres (3) aspectos, lo que se muestra, lo que se dice y lo que se hace. Para lograr este cometido, debe haber concordancia entre la imagen del personaje, con lo que piensa la gente de él o crearla para transmitir las calidades, habilidades o competencias oportunas de aquél, la imagen podría decirse es la visión estratégica de quien la promueve, esto es, lo que aspira a lograr o cómo desea ser recordado.
Significado de la imagen
La imagen política, no sólo implica el cuidado de la apariencia personal, lo cual es muy importante, como se ha demostrado en algunos debates presidenciales, donde ella fue determinante para el triunfo de ciertos candidatos presidenciales; también implica la construcción de mensajes adecuados para ser comunicados y que, al ser percibidos de forma positiva, permiten al actor político emisor, definir y orientar al ciudadano o elector hacia una idea real, sobre lo que representa, lo que le permite distinguirse y posicionarse en la opinión pública, respecto de sus competidores.
Como resultado del actual sistema político en el país, vemos como factores relacionados con la estética personal, como el vestuario y los buenos modales, no son muy característicos en los hombres públicos que lo representan; mientras menos formal se ande y usen un lenguaje grotesco, se considerará que se está más cercano a la gente; pocos hacen buen uso de esas buenas maneras de presentarse; las ideas se quedan en clichés, no se profundizan sobre las mismas, ni menos se fundamentan, basta solo la imagen del caudillo o jefe, para que las ideas que expone, deban ser aceptadas y dadas por ciertas.
Mayores exigencias
Vivimos en una época, en donde la imagen de los políticos se vincula poco con la de sus familias y amigos, poco se sabe del patrimonio de los más visibles, cómo lo obtuvieron, cuáles son sus posturas personales en torno a la Democracia, el Estado de Derecho, las Libertades o defensa de los Derechos Humanos. No basta con diseñar imágenes que digan que fulano o mengano, son demócratas, defienden al Estado de Derecho, promueven derechos civiles o políticos, sino que es necesario, no sólo que ahonden en sus ideas, sobre cada uno de ellos, sino que también demuestren que se pueden construir imágenes de ellos, actuando en favor de los mismos.
En ese orden de ideas, resulta muy conveniente, además, cuidar la imagen del hombre público en relación a quienes le rodean o con los que se toma gráficas, que son percibidos en ambos casos negativamente; pues eso dice mucho, para algunos sectores de la opinión pública, quienes emiten su respectivo juicio político, el que se agrava si a esa persona se le relaciona con gobiernos ilegítimos o cuestionados en su desempeño, pues en ambos casos, estaría en juego la reputación y la “imagen del hombre público”, aunque la persona censurada no tenga ningún cuestionamiento judicial o administrativo.
El cuidado de la imagen
Por supuesto que, a veces la construcción de imágenes políticas, no son suficientes para cambiar la opinión de las personas, respecto de la falta de credibilidad, confianza y honestidad en algunos personajes del mundo público o el descrédito del gobierno y de las instituciones políticas, cuando sobre todos ellos existen malas percepciones. De ahí la importancia de que la imagen política sea óptima para transmitir confianza, respaldo y credibilidad hacia la ciudadanía. En todo caso, formada la percepción y, si luego esta da paso a la comprobación de los hechos o actuaciones cuestionadas, será muy poco lo que puedan hacer esas herramientas de comunicación.

