Señor Kiko Bautista:
Usted se ha dado a la tarea de hablar de María Corina Machado, líder que nos mostró el camino para desmontar la vieja forma de hacer política en Venezuela y logró que la sociedad civil se implicara otra vez en la vida ciudadana.
A pesar de la labor de usted y otros promotores de la antipolítica, ella logró que las elecciones primarias de la oposición fueran el inicio de un camino para ejercer democracia de verdad.
La democracia no es simplemente una palabra que se menciona; es un ejercicio, y en eso María Corina Machado ha sido un ejemplo de la concreción de una nueva forma de hacer política con la gente.
Ella ha continuado el camino de muchas lideresas venezolanas que insistieron en la necesidad de transformar la política.
Baste recordar a Argelia Laya, (presidenta de un partido en el que usted militó) quien fuera una tenaz luchadora a favor de los derechos que protegían a las mujeres contra la discriminación y la violencia, así como la de su participación política. Usted, en cambio, se ha dedicado y aún hoy se dedica, a difamar y a despreciar las políticas de incorporación de las mujeres en la política.
El enfrentamiento al miedo fomentado por la vieja política para que la gente no decida por sí misma y sea manipulada, ha sido encarnado por el liderazgo de María Corina. Además, ha sido un ejemplo de resistencia por la vía pacífica, a pesar de todos los obstáculos que el Estado puso para inducirla a optar por otros caminos distintos a los pacíficos. Un ejemplo de ello se patentizó en la no aceptación de su candidatura por parte del CNE., institución que luego impidió la sustitución de la candidatura de MCM por la de profesora Corina Yoris Villasana. ¿Miedo a la participación política de las mujeres que representaban una real opción de cambio para la oposición venezolana?
A pesar de esto, la voz de este nuevo liderazgo, insistió en su carácter democrático y, de ese modo, fue elegido nuestro presidente Edmundo González Urrutia.
La democracia activa por el respeto a la Constitución, mediante convocatorias a marchas pacíficas y la exigencia de no transgredir la decisión soberana expresada en los 7 millones de votos que optaron por un cambio de gobierno, ha conllevado una brutal arremetida por parte del aparato represivo del Estado. Sin embargo, hemos insistido e insistiremos en el reconocimiento de una nueva manera de hacer política.
Señor Kiko: Usted representa el discurso de la falocracia política venezolana; representa el miedo a compartir el poder y a construir una mejor Venezuela desde el trabajo “con y para los ciudadanos”, generando movimientos sociales realmente participativos y no manipulados desde las cúpulas que desprecian a la gente y a las mujeres que han construido la Venezuela de hoy. Mujeres que construyeron lo que podemos considerar la formación ética de la ciudadanía.
Lo invitamos a reflexionar sobre sus contradicciones y sus miedos con respecto al poder compartido por una sociedad más justa y equitativa.
Fernando Aranguren – Un ciudadano feminista y activista por la equidad.

