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Eduardo Fernández: Palabras en el archivo histórico de la Arquidiócesis de Caracas

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Reciban todos mi más cordial, respetuoso y fraterno saludo. Es para mí una alegría y un verdadero honor dirigirme a ustedes en este espacio sagrado de la memoria, el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Caracas, institución que, con admirable dedicación, salvaguarda los testimonios escritos de nuestra vida eclesial y nacional. En estos muros se custodian voces antiguas que aún hoy nos hablan, orientándonos con la sabiduría que solo el tiempo y la experiencia acumulada pueden otorgar.

Los archivos eclesiásticos representan un patrimonio de valor incalculable. Son herederos y guardianes de nuestra memoria colectiva, testigos de la acción pastoral de la Iglesia, del devenir social de nuestras comunidades y de la profunda interacción entre fe, cultura y vida cotidiana. En estos fondos documentales se preservan no solo registros, sino también la identidad espiritual y cultural que ha configurado a generaciones de venezolanos. Estudiarlos, cuidarlos y difundirlos constituye una responsabilidad compartida, un acto de gratitud hacia quienes nos precedieron y un servicio para quienes vendrán.

Quiero resaltar también la creciente relevancia de las donaciones de bibliotecas particulares. Quienes confían sus libros a esta institución realizan un gesto de generosidad que trasciende lo personal: entregan a la Iglesia y a la sociedad un legado intelectual construido a lo largo de una vida. Cada biblioteca donada es un universo propio que se incorpora a un acervo mayor, enriqueciendo el diálogo entre disciplinas, épocas y sensibilidades. Gracias a estas donaciones, nuestros fondos bibliográficos se vuelven más diversos, más completos y más útiles para investigadores, estudiantes y lectores de todos los ámbitos.

En este espíritu, la Biblioteca de los Cardenales se proyecta como un lugar privilegiado para el encuentro con el saber y la tradición. Aspiramos a que sea un espacio promotor de la lectura y del estudio, abierto a la investigación rigurosa en los campos de la historia, la teología, el arte y la filosofía. Deseamos que quienes la visiten encuentren aquí no solo libros y documentos, sino también inspiración para profundizar en las raíces de nuestra fe, para comprender mejor el mundo que nos rodea y para cultivar un pensamiento crítico y esperanzador.

La existencia de estos espacios de memoria y estudio es esencial en un tiempo marcado por la inmediatez y la fugacidad. Frente a un mundo que a veces olvida la importancia de sus raíces, los archivos y bibliotecas de la Iglesia nos recuerdan que solo desde un conocimiento profundo de nuestro pasado podemos construir un futuro más justo, más sabio y más fraterno. Por ello, quiero expresar mi reconocimiento a todo el equipo que dedica su trabajo, su talento y su vocación a preservar y difundir este tesoro documental y bibliográfico. Su labor es, sin duda, un auténtico servicio eclesial y cultural.

Que este encuentro fortalezca nuestro compromiso con la conservación de la memoria, con la promoción del pensamiento y con el cultivo de una fe ilustrada, capaz de dialogar con la historia y de iluminar los desafíos del presente. Sigamos adelante con entusiasmo y esperanza, construyendo juntos espacios donde el conocimiento y la fe se abracen al servicio de  nuestra Iglesia y de nuestro país.

Muchas gracias.

Eduardo Fernández Arquidiócesis de Caracas

Eduardo Fernándezen el archivo histórico de la Arquidiócesis de Caracas.

 

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