Esta semana, Venezuela fue el foco de alertas preocupantes sobre el embarazo adolescente y la disminución de la ayuda a migrantes, mientras que especialistas ofrecieron recomendaciones cruciales sobre seguridad doméstica y salud mental.
Embarazo adolescente: Un ancla a la pobreza
Venezuela registra una de las tasas más altas de embarazo adolescente en la región, con 101 casos por cada 1.000 jóvenes, según alertó Nubia Laguna, coordinadora técnica de Niña Madre.
La especialista subrayó que la falta de educación sexual, el acceso limitado a anticonceptivos y la carencia de apoyo familiar condenan a estas jóvenes a la vulnerabilidad, la pobreza y limitan seriamente su desarrollo personal y educativo.
En respuesta, la asociación ofrece formación productiva, talleres y trabaja en conjunto con la ONU y comunidades indígenas para prevenir embarazos, violencia de género e infecciones de transmisión sexual, promoviendo la corresponsabilidad familiar y educativa.
Disminuye la atención a migrantes por falta de recursos
El flujo migratorio venezolano se mantiene constante, pero la atención a esta población ha disminuido drásticamente en los últimos meses debido a la escasez de recursos, según denunció el padre Jesús Villarroel, coordinador general de la Red Clamor en Venezuela.
A pesar de esto, la Iglesia ha mantenido su compromiso a través de casas de acogida, comedores y espacios de protección. El padre Villarroel destacó un fenómeno de solidaridad interna: muchos venezolanos que fueron beneficiarios ahora colaboran activamente en estas organizaciones.
Proteger la salud Mental es vital en tiempos de crisis
La psicóloga clínica Rosangel Chávez afirmó que la protección de la salud mental es posible, incluso en momentos de crisis, si se aprende a reconocer y gestionar las emociones. Identificar lo que se siente es clave para saber actuar ante las dificultades, pues muchas personas reprimen sus emociones desde la infancia.
La especialista sugirió estrategias prácticas como mantener rutinas saludables, crear espacios de tranquilidad, practicar la respiración profunda y, fundamentalmente, contar con una red de apoyo emocional.
Graciela Portillo, periodista zuliana, lanzó en octubre de 2024 la marca Anüsu con el objetivo de honrar y proyectar las raíces wayuu. La emprendedora comercializa mantas, prendas y accesorios tejidos a mano por mujeres de esta etnia, logrando fortalecer su economía local y posicionar la autenticidad y el simbolismo de las piezas en el mercado caraqueño. Aunque opera como tienda digital, Anüsu proyecta una expansión nacional.
El Impulso

